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Sonora

Reunidas por un mismo dolor, buscan a sus desaparecidas

Decenas de madres sonorenses se han organizado para apoyarse con un solo objetivo: Encontrar a quienes les fueron arrebatadas.

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Por Yésicka Ojeda, Tanya Vázquez, Shaila Rosagel, Mayra Echeverría, Diyeth Arochi y Gamaliel González 

Apenas “armadas” con palas y varillas, madres sonorenses pasan días recorriendo predio tras predio con la esperanza de encontrar a sus desaparecidos, si no con vida, al menos sus restos, para darles descanso. (Banco Digital)

Apenas “armadas” con palas y varillas, madres sonorenses pasan días recorriendo predio tras predio con la esperanza de encontrar a sus desaparecidos, si no con vida, al menos sus restos, para darles descanso.  | Banco Digital

GUAYMAS, SONORA GH.- La vida de Nancy Yadira Silva dio un giro de 360 grados cuando su primogénita, Cindy Priscila, desapareció de su casa, ubicada en el fraccionamiento El Diamante, del municipio de Guaymas, el pasado 1 de septiembre a las 23:55 horas.


La mujer no da crédito a salir a buscar los restos de su hija con una pala, una varilla y un pico a los cerros de las zonas urbanas, rurales y turísticas de Guaymas y Empalme.


“Mi corazón de madre quiere encontrarla, mi corazón de madre hace un llamado a la sociedad, a la gente que sí sabe algo, una razón, un motivo, que me la entregue solamente, como sea. Si ya no está en vida pues de todas maneras que me la entreguen, me pertenece porque yo la crié en mi vientre, yo la tuve, la críe hasta los 22 años”, dice.


Nancy Yadira llora por Cindy. La guaymense está consciente que después de más de tres meses de desaparecida, la probabilidad de que su hija esté viva son pocas. La razón le dice que su hija podría haber sido asesinada y enterrada en algún lugar, pero su corazón no lo acepta.


CARACTERÍSTICAS DE DESAPARECIDAS


Las cerca de 100 mujeres que han desaparecido en Guaymas en los últimos tres años tienen entre 17 y 22 años de edad y algunas de ellas cursaban sus estudios en la preparatoria o universidad, dice en entrevista Cinthya Gutiérrez Medina, vocera de Guerreras Buscadoras de Sonora.


Cada una de las desapariciones cuenta con una carpeta de investigación en la FGJE, así como pruebas de ADN en caso de que alguna de ella sea encontrada sin vida durante las búsquedas que realizan los diferentes colectivos, afirma.


La vocera del colectivo Guerreras Buscadoras de Sonora enfatiza que además de la edad, otra de las características de las jóvenes es su belleza física, y de acuerdo a familiares, no tenían problemas con nadie.
Algunas de las jóvenes han desaparecido después de acudir a buscar trabajo, ir a una fiesta sin importar que vayan acompañadas, de sus casas o mientras caminaban por la calle, añade.


El 13 de diciembre encontraron a una de esas mujeres reportada como desaparecida mientras vagaba por el Centro de Guaymas. A pesar de que presentaba golpes en el rostro y diferentes partes del cuerpo, no proporcionó ningún dato que pudiera aportar algo relevante para las investigaciones.


TRATA Y OTRAS CAUSAS
Míriam Pascual Jiménez, abogada del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), dice que en México la trata de personas es un fenómeno que sucede ante los ojos de todos y que nadie quiere ver y denunciar.


“Es el tercer negocio ilícito más redituable de personas junto con el narcotráfico y tráfico de armas. Para que funcione debe de contar con un gran número de redes de todo tipo: Criminales, comunitarias, económicas, financieras, no sólo nacionales sino trasnacionales”, explica.


La trata de personas, precisa, genera un sistema de operación que no podría funcionar sin corrupción.
Pascual Jiménez destaca que se debe diferenciar la desaparición de mujeres de la trata, pues no todas las desaparecidas son por trata.


“Cuando hay ciertos perfiles de mujeres desaparecidas te puede hablar de trata de personas, pero también de tráfico de órganos, que es otra modalidad de la trata”, dice.


Los grandes obstáculos que enfrenta el Estado mexicano para combatir la trata y la desaparición de mujeres es la falta de la realización adecuada de análisis de contexto de las zonas en donde desaparecen para ubicar modus operandi, zonas de riesgo, factores criminales y factores de riesgo en las víctimas.


José Eduardo Calvario Parra, sociólogo del Colegio de Sonora y docente en la Universidad de Sonora (Unison), considera que la violencia generalizada se experimenta en el País desde hace años, pero la violencia hacia la mujer comenzó a visibilizarse en los años 90.


En la actualidad, y con la atención de los medios de comunicación, la información se propaga rápidamente e impacta en la sociedad con la generación de temor, abundó Calvario Parra.


El sociólogo expresa que la desaparición de mujeres está concatenada con la violencia hacia las féminas, pero también con la violencia social y el narcotráfico.


EXPLICARLE AL HIJO DE UNA DESAPARECIDA
Para Nancy Yadira ha sido más difícil enfrentar la desaparición de su hija porque no ha podido responderle al hijo de Cindy Priscila, de apenas siete años, dónde está su mamá y porqué no está con él.


“Hace unos días mi nieto salió a jugar con unos niños. La sicóloga me dijo que no lo puedo tener encerrado, que no lo puedo tener en una burbuja porque en el momento menos pensado el niño va a saber qué pasó con su mamá”, cuenta.


Ese día, varios niños le dijeron al pequeño que a su madre se la habían llevado los “sicarios”, la habían apuñalado, baleado y tirado. La abuela, al enterarse, tuvo que explicarle que a su mamá se la llevaron, pero que desconocen si fue asesinada.


Cindy Priscila fue secuestrada mientras convivía en la casa de su pareja por varios hombres que iban a bordo de un vehículo Honda blanco, junto a un vecino que los invitó a salir del domicilio a fumarse un cigarro.


El vecino regresó horas más tarde, pero nunca proporcionó información a la familia, tampoco a las autoridades sobre el paradero de la pareja y cambió su residencia a otra ciudad.


A la madre de Cindy Priscila le han enviado mensajes supuestamente para brindarle información del paradero de su hija a cambio de dinero, pero sólo son extorsiones, dice.


Nancy Yadira afirma que no parará de buscar a su hija hasta encontrarla, porque necesita responder a su nieto todas sus preguntas.


“Mi corazón de madre hace un llamado (...) que me la entreguen solamente, como sea. Si ya no está en vida pues de todas maneras que me la entreguen... me pertenece porque yo la crié en mi vientre, yo la tuve, la críe...”.
Nancy Yadira Silva 
Madre de Cindy Priscila

“El plan de búsqueda con vida no existe en el País, existe el tema de búsqueda en fosas, que es una búsqueda muy valiosa y que el 100% de esas búsquedas las han hecho las familias”.
Míriam Pascual Jiménez
Abogada del Observatorio Ciudadano Nacional
del Feminicidio (OCNF)

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