Sonora

"La gente se salió porque se fue a buscar otra vida"

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Por Eduardo López

"La gente se salió porque se fue a buscar otra vida"

"La gente se salió porque se fue a buscar otra vida"

La escuela primaria de El Molinote ya no abrió en agosto cuando inició el ciclo escolar de este año porque no hay niños que ocupen sus pupitres; ni en este pueblo, ni en Suaqui, dos pequeñas comunidades de Baviácora.

A la Felipe Carrillo Puerto, una escuela rural, acudían los estudiantes de El Molinote, Suaqui y La Capilla. Ahí los concentraron luego de que se redujo la matrícula en el resto de los planteles y se decidió su cierre.

“Hay cuatro nomás, dos de aquí y dos de otro muchacho”, dice doña Carmen Cuen Maldonado, la habitante más longeva de Suaqui, de 99 años, al referirse a los infantes que viven en esa comunidad. Dos de esos niños son sus bisnietos.

Caminar por las calles de este poblado da una sensación de soledad. Unas notas musicales que salen de una de las viejas casas, dan a notar que más gente está acompañándonos. Las cuatro calles del pueblo lucen solitarias, la cancha principal está desolada.

En Bámori la situación no es distinta. A finales de julio la lluvia cayó fuerte sierra arriba y “salió” el arroyo, como llaman al Río Sonora en esta población que pertenece al Municipio de Arizpe, y que en su época de bonanza albergó hasta 300 habitantes. Hoy si acaso unas 40 personas viven ahí.

Emocionado, parado sobre una ladera y escuchando correr el caudal del río está don Federico Frasquillo. Su vista apenas le alcanza para ver el agua que pasa a unos 80 metros de su casa, pero su memoria es fuerte y recuerda que así era en las mejores épocas de su pueblo.

“Hijuela era muchísima (la gente), nomás en la casa había 15, nomás en una familia, unos 300 llegaron a vivir aquí ahorita habrá unos 40 o 50, pero ahí por donde está el molino no hay
ni uno, no vive nadie”
, recuerda con entusiasmo.

Los bamoreños salieron a ver esa tarde el río, entre ellas doña Irma Vindiola, quien a paso lento subió la cuesta rumbo a su casa, luego de apersonarse para ver el agua correr. Para ella la situación es aún peor, pues considera que su pueblo se está acabando.

“Hay veces que nos ponemos a contarlas mi hija y yo y contamos 35, la gente se salió (de aquí) porque se van a buscar otra vida”. En el patio de su casa, rodeada de árboles frutales, Irma añora los tiempos en que todo era productivo en su pueblo.

CON MENOS POBLACIÓN
Bámori y Suaqui son sólo dos comunidades ubicadas alrededor de los 22 poblados trazados en línea en los municipios de Arizpe, Banámichi, Huépac, San Felipe de Jesús, Aconchi, Baviácora y Ures, que enfrentan una pérdida de población, especialmente de jóvenes.

En 2010, de acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda elaborado por el Inegi en ese año, había 21 mil 615 habitantes en conjunto entre los siete municipios; para 2015, y según la Encuesta Intercensal de ese año, los pobladores disminuyeron a 20 mil 395.

Si bien la pérdida de mil 220 habitantes en cinco años puede deberse a factores como los fallecimientos, la población que más se redujo en ese lustro fue la de niños y la de jóvenes y adultos, mientras que las personas de la tercera edad aumentaron en un 6.5%.

Expertos en demografía dicen que el principal factor que explica la pérdida de población es la migración de los jóvenes en edad productiva, lo que a su vez, provoca que haya menos niños y causa un efecto de despoblamiento de estas comunidades.

Para la investigadora y especialista en demografía Ana Lucía Castro Luque, de El Colegio de Sonora, este proceso de pérdida de habitantes se asocia con una transición hacia las ciudades, es decir, hacia la urbanización.

“Y no solo es un despoblamiento, es un envejecimiento de la población que también tiene que ver con esta transición demográfica, la sierra y el Río Sonora comenzaron a expulsar población y también en este proceso baja la fecundidad y ya no están naciendo la misma cantidad de niños en estas zonas”, explica.

Entre 2010 y 2015 la población de niños cayó en 1.3% en conjunto en los siete municipios, mientras que la de jóvenes y adultos bajó en 0.3%; en cambio la de personas de la tercera edad aumentó en 1.6%.

SE VAN LOS MÁS JÓVENES
Guillermo Ornelas Romero, director regional Noroeste del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), expone que en los pueblos del río hay una pérdida del bono demográfico, es decir, de gente joven en edad de trabajar y de estudiar.

“El envejecimiento es nacional, es de Sonora”, señala, “pero los municipios serranos acusan un envejecimiento más acelerado, quiere decir que hay una menor proporción de niños y adolescentes y una proporción cada vez mayor de adultos y adultos mayores”.

Para darle una referencia respecto a las tasas de crecimiento demográfico, la de México es de 1.4% anual, en Sonora es de 1.6% por año, en Hermosillo de 2.8%, mientras que en los municipios del Río Sonora, en conjunto, es de -0.3% anual.

Maestro rural por 29 años en Sinoquipe, una comisaría del Municipio de Arizpe, Isaías Campos Ramírez coincide en que la falta de oportunidades es el principal factor por el que los jóvenes deben dejar los pueblos donde nacen.

Pensativo, se lleva una mano a la cabeza y dice: “Yo siento que la pérdida de población se debe principalmente a la falta de empleo.

“Si seguimos así en la misma situación yo creo que va a haber pueblos fantasmas”, expresa, “va rápida la cosa, yo creo que a lo mejor no en 10 años, sino en 15 o 20 años vamos a
comenzar a ver más deshabitados los pueblos”
.
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