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Sonora

Jóvenes guarijíos luchan por alcanzar sus sueños

Los primeros guarijíos profesionistas podrían salir en los próximos tres años, lo que marcará una pauta en los pueblos de dicha etnia, mencionó Vicente Vega Verdugo.

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Por JESÚS PALOMARES

Los primeros guarijíos profesionistas podrían salir en los próximos tres años, lo que marcará una pauta en los pueblos de dicha etnia, mencionó Vicente Vega Verdugo.

Los primeros guarijíos profesionistas podrían salir en los próximos tres años, lo que marcará una pauta en los pueblos de dicha etnia, mencionó Vicente Vega Verdugo.

NAVOJOA.- Desde trabajar en el campo, deshierbar, caminar largas distancias y subir cerros en busca de señal de Internet, son algunos de los sacrificios que hacen los jóvenes de la etnia Guarijíos para poder estudiar y son pocos los que logran terminar una carrera universitaria.

De lomita en lomita, como ella misma lo describe, Elisa Saila Rodríguez, una joven guarijío sube a lo alto de un cerro para agarrar señal telefónica y poder estudiar, de igual manera enfrenta sus retos librando obstáculos para terminar su carrera universitaria durante la actual pandemia por Covid-19.

La joven de 20 años de edad, quien es originaria de la comunidad de Mochibampo, ubicada a 59.2 kilómetros al Sur de Álamos, es estudiante de la licenciatura en Turismo Empresarial en la Universidad Autónoma Indígena de México, ubicada en el Fuerte, Sinaloa, y ha trabajado en los campos agrícolas desde que tenía 13 años para poder estudiar y ayudar a sus padres.

“Es muy difícil, mi papá es jornalero y mi mamá es ama de casa”, abundó, “para poder estudiar yo y otros compañeros nos venimos a los campos (Etchojoa) a trabajar en la cosecha de cultivos o a trabajar deshierbando”.

Sin camiones en su comunidad, sin acceso a Internet, sin computadoras ni televisión, el adaptarse a la nueva modalidad de estudios lo hace casi imposible, reconoció, pero sus sueños de convertir a su localidad en una ruta turística la mantienen firme y con la convicción de terminar sus estudios.

“En mi comunidad hay sólo una persona con carro y cada cuatro días baja a Álamos y nos cobra 150 pesos por darnos raite, para agarrar señal caminamos una hora y subimos un cerro, ponemos recargas de 50 ó 100 pesos que nos duran máximo tres días”, agregó, “decidí estudiar turismo para sacar adelante a mi comunidad y hacer una ruta turística ahí, tenemos bonitos paisajes, el río Mayo”.

Las fiestas, convivios y salidas con amigos que son normales para la mayoría de los jóvenes de ciudad no existen para Elisa, dijo, pues no hay tiempo para distracciones.

“Siento que es más difícil para nosotros (estudiantes indígenas), por eso tenemos que esforzarnos el doble”, subrayó.

HISTÓRICA GENERACIÓN

Los primeros guarijíos profesionistas podrían salir en los próximos tres años, lo que marcará una pauta en los pueblos de dicha etnia, mencionó Vicente Vega Verdugo.

El coordinador del Telebachillerato de la comunidad de Mesa Colorada, municipio de Álamos, dijo que de las tres primeras generaciones de los jóvenes guarijíos que iniciaron estudios universitarios, catorce podrían graduarse en los próximos años.

“Ahorita alrededor de unos 18 a 20 están dentro ya de una carrera, Elisa está en Turismo y la mayoría está estudiando Educación Intercultural”, detalló, “la idea es que ellos regresen a sus comunidades de origen y como dominan el dialecto den las clases a otros jóvenes”.

El que más integrantes de la etnia Guarijíos estén saliendo de sus pueblos para superarse, apuntó, se debe a que la primera generación de estudiantes motivó a otros jóvenes a romper paradigmas.

“Los que salieron de la primera generación ingresaron seis al Quinto (Escuela Normal Rural) y se han mantenido dos; de la segunda y tercera generación han entrado a la Universidad Autónoma Indígena de México”, subrayó, “la punta de lanza que hicieron la primera generación motivó a los demás”.

REQUIEREN APOYO

Marco Antonio Soto, docente del Telebachillerato de Mesa Colorada, manifestó que es difícil tanto para los alumnos como para los maestros trabajar por las carencias que se tienen en los pueblos indígenas.

“Simplemente el traslado es de verdad un dilema, hay muchas carencias, pero trabajamos a gusto”, puntualizó, “la nueva modalidad de estudio ha sido muy difícil porque no contamos con acceso a Internet ni telefonía”.

Cada semana bajan de Mesa Colorada y hacen un promedio de cinco horas de viaje entre caminos inhóspitos, subrayó.

“Los muchachos tienen que ir a un cerro a agarrar señal y es muy difícil, pero sacamos el trabajo que es lo importante”, añadió.
 

Lizbeth Paola Flores Soto, maestra de Telesecundaria de Mesa Colorada, coincidió en que el contexto en que se encuentran los jóvenes les dificulta sus estudios.

“La manera en que viven, no cuentan con los recursos como en otras partes, y eso hace muy difícil el contexto en el que viven”, comentó.

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