Sonora

A sus casi 100 años de edad es la última curandera mayo

Basilia, de la comunidad del Buiyarumo, dice que aprendió de su bisabuela el secreto de las hierbas y remedios.

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Por Jesús Palomares

Basilia Gómez, de la comunidad de Buiyarumo, asegura que cura “el mal”.(Jesús Palomares)

Basilia Gómez, de la comunidad de Buiyarumo, asegura que cura “el mal”. | Jesús Palomares

ETCHOJOA, Sonora.- Mediante rituales ancestrales de la etnia mayo, Basilia Gómez Valenzuela, de 95 años de edad, asegura que cura el alma y el cuerpo de personas que recibieron algún "mal". Ella es la última curandera de la tribu.

Al entrar a su cuarto de adobe, en la comunidad del Buiyarumo del municipio de Etchojoa, llama la atención un árbol de gran grosor dentro de su vivienda, donde tiene imágenes de santos, mientras que un aroma a incienso y hierbas convierte a la atmósfera en algo místico.

"Aprendí de mi bisabuela a los 13 años de edad a usar las hierbas y remedios para hacer limpias, y curaciones espirituales", expresa mientras pasaba unas ramas de hierbabuena a uno de sus pacientes.

Es la descendiente de un linaje de curanderas de la etnia Mayo, afirma, y ahora es la última que queda en su comunidad, donde realiza trabajos de limpias espirituales.

"Yo no fui a la escuela, desde chiquita me trajeron trabajando moliendo nixtamal, cuidando becerros", recordó, "y cuando murió mi bisabuela me quedé en su lugar".

Con un par de huevos de gallina frota el cuerpo de la persona y al mismo tiempo hace una oración, explica, luego le echa al paciente un poco de agua bendita.

"En el huevo aparece el mal que tienen las personas, si las yemas salen deformes o de un color diferente, pueden ser envidias", dice.

Con el olor de la hierbabuena o albahaca aleja las "malas vibras", expresa, y por último hace una segunda oración.

Basilia hace remedios para la gripe, estrés y soba a mujeres embarazadas. Ella es la única curandera que queda dentro de la etnia mayo, ubicada al Sur de Sonora.

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