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Mexico

Una herencia cultural en el abismo

Para los expertos, la pérdida de una lengua dificulta entender visiones del mundo, espacios y culturas, de ahí la importancia de su preservación.

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Por Eliana Alvarado

Segunda y Última parte

JALPA DE MÉNDEZ, Tabasco.- "Ye etz interesante de nu ta totz ye naaba", dice María Alejandra Velázquez al presentarse ante sus compañeros de ayapaneco en el primer día del curso.

Alejandra, de 17 años, vive en el poblado Ayapa, una comunidad del Municipio Jalpa de Méndez, en Tabasco. Ahí mismo empezó a tomar las clases de este idioma hace cinco años, y cuenta que sueña con aprender más de esta lengua.

Al principio fue al curso sólo por curiosidad, pero asegura que ahora lo hace porque quiere hablar la misma lengua que hablaba su bisabuelo; si bien se resigna a que nunca será igual: "Sé que no lo voy a poder aprender al 100%, pero lo que me puedan enseñar lo voy a tratar de absorber y ya".

El ayapaneco, según los datos del Atlas de los Pueblos Indígenas de México, es la lengua en mayor riesgo de desaparición, con sólo 21 hablantes en el año 2010.

Actualmente, se estima que quedan menos de 10 personas, casi todos de alrededor de 80 años de edad.

No es extraño que Alejandra sienta que le queda poco tiempo para aprender el idioma de sus ancestros.

Todas están en riesgo

En México, la Constitución consagra en su artículo segundo el derecho de los pueblos indígenas a preservar sus lenguas. Aun así, la disminución de hablantes como de otros idiomas ha sido drástica en el último siglo.

Aunque el caso del ayapaneco es el más alarmante, la especialista en lingüística Frida Villavicencio Zarza considera que "todas las lenguas indígenas están en peligro".

Villavicencio Zarza, investigadora del Centro de Investigación y Estudios en Antropología Social (Ciesas), señala que un factor es que en muchas comunidades es más fácil tener acceso a servicios como salud, educación y justicia si se habla español.

"Tenemos que considerar que muchos hablantes actuales jóvenes hablan la lengua, pero como segunda lengua. Su lengua materna es el español, en muchos casos. El asunto es bastante grave", considera.

Una lengua es una expresión de una sociedad, añade, un patrimonio que como tal debe preservarse: "Como sociedad, creo que tendríamos la obligación de interesarnos por esta riqueza y conocer, estamos obligados a conocer este patrimonio".

Múltiples esfuerzos

Además del caso de Tabasco, en diferentes regiones del País existen varios proyectos conservar y revitalizar las lenguas indígenas. Muchos de estos provienen desde los mismos miembros de los pueblos originarios.

Marco Martínez Pérez es nacido en Santa María Ocotepec, en Oaxaca. Pertenece a la comunidad Mixe y, junto con algunas de sus compañeras, fundó hace casi un año la asociación civil Kumoontun, dedicada a promover el ayöök, su lengua materna.

Cuando fue a la escuela por primera vez, recuerda, uno de los problemas fue que a pesar de que había primarias bilingües era muy común que los profesores sí hablaran una lengua indígena, pero no precisamente la de la región en donde enseñaban.

"Tuve maestros bilingües pero de zapoteco. Ni me entendían ni yo les entendía, y terminábamos usando la lengua que hasta cierta forma era más general, el español", refiere.

En Ciudad de México, hace una semana inició un curso de lengua zoque, promovido por Ambro Álvarez, integrante de esta comunidad en Chiapas, quien explica que el objetivo es hacer visible a su cultura.

Menciona que una de sus preocupaciones es que muchos pueblos están perdiendo sus lenguas nativas, en gran parte porque han sufrido racismo o discriminación.

"Yo creo que lo que mantiene viva la cultura, lo que mantiene viva la lucha y la resistencia de los pueblos originarios, es saber que tenemos origen, que tenemos una comunidad, territorios qué defender", asegura.

Una visión que se pierde

Zarina Estrada Fernández, catedrática de la Universidad de Sonora y quien ha estudiado las lenguas indígenas por más de cuatro décadas, explica que cuando un idioma desaparece porque se deja de hablar también muere una visión del mundo.

"Eso es lo que representa el que un idioma desaparezca. Una fracción de la realidad que no lograste comprender plenamente, entender plenamente", señala.

Estrada Fernández refiere que "desde que el mundo ha sido mundo" hay lenguas que se dejan de hablar por el dominio de otras. Ha ocurrido así con lenguas tan extendidas como el latín en su tiempo. Pero cuando esto sucede, agrega, "es como una estrella que se apaga".

En ello coincide Domingo Alejandro Luciano, presidente de Escritores en Lenguas Originarias de Tabasco, quien añade: "Lo que nosotros estamos buscando es que esa identidad, ese valor que tiene nuestra cultura no se pierda, sino al contrario, que siga viva, que siga enraizados".

Camino sin salida

"Acabo de montarme en los 88 años, a ver si no me tumbo más allá", expresa Esteban López Velázquez, quien vive a las afueras del poblado de Ayapa.

Don Esteban es uno de los menos de 10hablantes que aún conserva la lengua ayapaneco. Dice que pasó unos 20 años de su vida hablando sólo este idioma, el único que se hablaba en su pueblo cuando él era joven.Lo que recuerda es que hubo una campaña de alfabetización para que todos aprendieran español y, aunque al principio se resistieron, las burlas y los castigos de las autoridades los obligaron a ceder.Cuando habla de preservar el ayapaneco, trata de mantenerse optimista y con la esperanza de que las clases reditúen en que para los niños sea natural hablar la lengua, como lo fue para él hace muchos años. Pero, al mismo tiempo, tiene miedo de que la lengua muera junto con él y sus compañeros."Una herencia tan preciosa que nuestros padres, nuestras madres nos dieron, Bueno, nos descuidamos últimamente, porque, ¿cuánto no sabíamos y cuánto sabemos?, ¿cuál de nuestros hijos sabe? Ninguno. Todos nos descuidamos, nos metimos en un camino que no tiene salida".

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