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Mexico

Amor bajo el mar: Le entrega el anillo mientras bucean

Juan Gabriel López quiso sorprender a su novia, Graciela Quijada, y cuando estaban en el fondo marino en Puerto Libertad le pidió matrimonio.

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Por Eliana Alvarado

Graciela esperaba el anillo de compromiso pero no imaginaba la sorpresa que su novio le tenía preparada(Especial)

Graciela esperaba el anillo de compromiso pero no imaginaba la sorpresa que su novio le tenía preparada | Especial

PUERTO LIBERTAD, Sonora.- El pretexto era ver si el lugar era apto para bucear, pero la verdad es que cuando Juan Gabriel López Hermosillo bajó al fondo del mar, mientras su novia seguía en la panga, lo que buscaba era el escenario perfecto para dejar un anillo de compromiso.

Lo encontró en una roca, donde acomodó el anillo dentro de una concha de madreperla. A un lado colocó el letrero que su hija le había ayudado hacer, con la frase “Marry me”. Los complementos ideales fueron una estrella marina y un caracol.

El anillo de compromiso estaba dentro de una concha, junto al letrero con la petición | Especial

Juan Gabriel subió de nuevo a la superficie, donde ya lo esperaba Blanca Graciela Quijada Gaxiola, su novia desde hace más de siete años. Ambos se sumergieron en el agua donde, pensaba ella, buscarían almejas para comer.

Ella admiraba la naturaleza del fondo marino en Puerto Libertad. Él pensaba en todo lo que podía salir mal: “Estaba con el temor de que los peces llegaran y se comieran el anillo porque tenía brillo. Cuando íbamos para abajo, dije ‘¡chiiiin!, no falta que un pescado llegue y se lo lleve’”, relata.

UNIDOS POR EL MAR

Llevan más de siete años de novios y hace un año decidieron casarse | Especial

Juan Gabriel proviene de una familia de pescadores. Es experto en buceo y cuenta con una certificación. Ella es licenciada en enseñanza del inglés y conoció las maravillas del mar cuando comenzó su relación de noviazgo.

“Era un mundo que yo no conocía”, dice Graciela. “Cuando yo empiezo a escuchar y a aprender, sobre todo a ver, me fui enamorando. No sabía si me estaba enamorando del mar o de Gabriel, pero me quedaba con él escuchando todo lo que decía”.

Él le compartió su pasión por el mar, la pesca y el buceo. De hecho, hubo un 14 de febrero en que además de flores le regaló un traje completo de buceo.

“El mar nos conectó. Yo creo que forma parte de aquello que hizo una conexión en nosotros, porque él sabía todo eso y yo no. Para mí, ir al mar a pescar o a bucear es súper relajante, divertido, es todo”, agrega ella.

LA PLANEACIÓN

Graciela y Juan Gabriel se llevan 12 años de edad, él tuvo un primer matrimonio y es padre de tres hijos. Ellos fueron sus cómplices para pedirle a su novia que se casara con él.

Ya hace cerca de un año que habían decidido casarse, pero justo cuando él quiso comprar el anillo de compromiso se atravesó la pandemia de Covid-19. Ella no tenía problema en que no le diera la joya, pero él quería sorprenderla.

“Siempre he sido muy ocurrente con ella”, refiere, “en su cumpleaños siempre le regalo sorpresas, trato de hacer un poquito dinámico esto para mantener encendida la llama”.

En los últimos tres meses él planeó varias formas de hacer su propuesta de matrimonio. Tenía la idea inicial de llevarla a pescar y enredar el anillo en el hilo, pero le pareció arriesgado.

Un amigo lo convenció de esconder el anillo en el fondo del mar y que ella lo encontrara durante el buceo era una buena idea, y a él le pareció muy original.

Su hija le ayudó a hacer el letrero. Escribió “Marry me”, menciona, porque Graciela es licenciada en enseñanza del inglés.

EL MOMENTO

El viernes, Juan Gabriel, sus tres hijos y Graciela iban sobre la panga, en una salida como cualquier otra, pensaba ella. Él se lanzó primero al agua y unos minutos después subió a buscarla, para que bajaran juntos.

Juan Gabriel la iba guiando en el camino, aunque ella, quien se reconoce como una persona distraída, no hacía más que admirar los peces, las conchas y el paisaje en general. Él tuvo que indicarle con señas que debía mirar hacia la roca.

“Volteo y me encontré con el letrero, era blanco y aparte lo veía más grande. Decía en inglés que si me quería casar, con una estrella bien grande y bien bonita, un caracol y abajo del letrero estaba el anillo”, relata Graciela.

Graciela no podía creer que el buceo terminara en propuesta de matrimonio | Especial

Ella asintió con la cabeza, y luego se emocionó tanto que no pudo seguir mucho tiempo bajo el agua porque no podía controlar su respiración.

PROPUESTA INOLVIDABLE

Con la fecha de la boda muy cerca —se casan el 26 de septiembre—, Graciela sabía que él le daría un anillo de compromiso. Pero la planeación fue tan perfecta que ella aún sigue sorprendida por la forma en que sucedió todo.

Juan Gabriel tenía miedo de que el anillo se perdiera o que algún pez se lo comiera antes de que su novia lo encontrara | Especial

“Cuando salimos del agua, me quité el visor y se me corrieron las lágrimas. Sabía que en algún momento él lo iba a hacer, pero jamás me imaginé que fuera a ser de esa forma, sí me tomó de sorpresa”, expresa.

Por la pandemia, la boda no podrá ser en la cancha del pueblo, como lo habían soñado, pero esperan que después tengan oportunidad para celebrar el enlace con sus familias y amigos. Lo más importante, por ahora, es cumplir su ilusión de casarse.

El mar unió a Graciela y Juan Gabriela y ahora también es testigo de su compromiso de amor | Especial

Fue muy emotivo el momento y considero que original”, añade Juan Gabriel. “Si otros lo han hecho, pues la verdad yo no tenía idea, yo lo hice por cariño y por eso pongo en Facebook que el mar es testigo del amor que le tengo y que nos profesamos”.

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