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Hermosillo

Una tradición que conserva paso a paso

También fue maestro de secundaria, pero lo que no ha dejado de lado jamás es el arte de darle vida a los zapatos.

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Por Anahí Velásquez

Tan importante es colocar las nuevas tapitas como el pintar los zapatos, para que al entregarlos al cliente parezcan recién salidos del empaque.(Anahí Velásquez)

Tan importante es colocar las nuevas tapitas como el pintar los zapatos, para que al entregarlos al cliente parezcan recién salidos del empaque. | Anahí Velásquez

HERMOSILLO, Sonora.- De pequeño, Abdiel Valles Quiroz corría entre los zapatos y las herramientas del taller de reparación de calzado que su padre, el señor Carlos, instaló en el Centro de la ciudad en 1975.

En ese lugar, sus hermanos y familiares aprendieron del oficio y aunque él se desempeñó como maestro de secundaria, siempre conservó las técnicas y enseñanzas de su papá, pues sabía que sería un oficio que debía de perpetuar.

Aprendimos del mejor, este es un negocio de generaciones y queremos que siga, hemos pasado por momentos difíciles, como cuando llegó el calzado chino, que la gente mejor lo tiraba en lugar de repararlo, pero eso nos ha servido para innovar; hemos realizado forrado de zapatillas e igualado de colores en zapatos, colocar detalles y lograr que el cliente se quede feliz y regrese", expresó Abdiel Valles.

Las mujeres son las clientes más frecuentes en el taller y lo que más piden son colocar tapas al tacón de las zapatillas o botines, mientras que los hombres solicitan pintar sus zapatos o colocar suela corrida en las botas.

Desde el momento en el que se observa el negocio por la calle Obregón es como empezar un viaje en el tiempo: Un dibujo de los años setenta da la bienvenida al igual que la sonrisa servicial de Abdiel, quien cuenta la historia de su padre a quienes llegan.

Ya no se quedan zapatos olvidados en los estantes y quien lleva el calzado es porque de verdad quiere utilizarlo, ya sea por comodidad o gusto, manifestó Valles Quiroz al colocar algunas herramientas como cuchillas, martillo y tenazas, las cuales son utilizadas en el taller de reparación.

"Paciencia, talento y gusto por este oficio es lo que necesita un zapatero, con esas cualidades el cliente queda feliz porque entregas a tiempo y como te pidieron el zapato", puntualizó Abdiel, "por eso seguirán abiertas las puertas de este negocio".

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