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Hermosillo

Teme matrimonio se les caiga el techo de su vivienda

Necesitan ayuda para habilitar su cuarto y poder dormir ahí; improvisaron un tejabán para protegerse del Sorl.

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Por Eliana Alvarado

Teme matrimonio se les caiga el techo de su vivienda(Teodoro Borbón)

Teme matrimonio se les caiga el techo de su vivienda | Teodoro Borbón

HERMOSILLO, Sonora.- Hace unos días que doña María y su esposo, Óscar, duermen en el patio de su casa. Ahí acondicionaron una cama con cobijas en lugar de colchón. Se sienten más seguros que en su cuarto, donde creen que el techo puede caerles encima en cualquier momento.

María Ocaño Barragán, de 71 años, y Óscar Mada Armenta, de 79, se casaron hace más de tres décadas. Desde entonces han vivido en su casa, en la colonia San Benito.

En la vivienda, las lluvias han dejado al descubierto el adobe en las paredes. Y el techo de lona y cartón, que apenas se sostiene con vigas de madera, es su principal preocupación.

La cocina cuenta con una estufa a la que le funciona sólo un quemador, suficiente, explican ellos.

En el patio está un pequeño cuarto que utilizan como baño, aunque sin drenaje. A un lado de este se encuentra el espacio que habilitaron como recámara para los días de tormenta, con una cama de lámina cubierta con cobijas.

"No tienen colchón, se les mojó. Les puse estas cobijas porque está duro. Adentro (en el cuarto) tienen el colchón pero no pueden andarlo moviendo para acá y para allá", señala Francisca Ozuna, vecina de la pareja y quien se encarga de ayudarlos.

APOYO DE VECINOS

Doña María y su esposo Óscar no tuvieron hijos y, salvo Francisca y otros vecinos que los apoyan, prácticamente no tienen a nadie más. Su único ingreso es del programa del Gobierno federal, que les entrega dos mil 500 pesos por bimestre.

Ese dinero les alcanza para comprar alimento y medicamentos cuando los necesitan, pero no pueden cubrir, por ejemplo, el pago para un albañil que haga un cuarto seguro.

Ambos trabajaron durante muchos años en la limpieza de casas y jardinería, pero ya no pueden emplearse.

Él puede caminar sin apoyo, aunque con frecuencia usa una silla de ruedas para disminuir el esfuerzo. A ella le aquejan las uñas de los pies, pero no ha podido pagar una consulta de especialista.

Siempre sonrientes y bromistas, dicen que cualquier ayuda es bienvenida: Comida, ropa, material de construcción o mano de obra para terminar su cuarto, para instalar el drenaje o para limpiar su terreno.

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