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Hermosillo

“Prefiero darle comida a mis hijos, que comprar cubrebocas”

Con ingresos precarios, habitantes de invasiones y colonias de la periferia afirman que no pueden darse el lujo de adquirir un cubrebocas.

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Por Julián Ortega

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Dolores Reyes comenta que no tienen cubrebocas, pues prefiere comprar un kilo de frijol y un kilo de harina para darle de comer a sus hijos; ellos viven en la invasión Tres Reynas.(Julián Ortega)

Dolores Reyes comenta que no tienen cubrebocas, pues prefiere comprar un kilo de frijol y un kilo de harina para darle de comer a sus hijos; ellos viven en la invasión Tres Reynas. | Julián Ortega

Juan García descansa sobre una carretilla y sin usar cubrebocas, dice que se le rompió y no ha vuelto a comprar por falta de dinero.(Julián Ortega)

Juan García descansa sobre una carretilla y sin usar cubrebocas, dice que se le rompió y no ha vuelto a comprar por falta de dinero. | Julián Ortega

Un hombre camina acompañado de sus perros y revisa el alambrado en un poste de la invasión Lirios, para poder conectar energía eléctrica a su hogar y se le ve sin cubrebocas.(Julián Ortega)

Un hombre camina acompañado de sus perros y revisa el alambrado en un poste de la invasión Lirios, para poder conectar energía eléctrica a su hogar y se le ve sin cubrebocas. | Julián Ortega

Una señora y una menor se dirigen a comprar agua purificada al vendedor de un automóvil pick up sin usar el cubre bocas correspondiente, en la invasión los Lirios.(Julián Ortega)

Una señora y una menor se dirigen a comprar agua purificada al vendedor de un automóvil pick up sin usar el cubre bocas correspondiente, en la invasión los Lirios. | Julián Ortega

Itza Torres, quien tiene tres hijos y 4 nietos, estuvo tres meses in trabajar y comenta que prefiere comprar un puré y sopas para darle de comer a la familia, que un cubrebocas.(Julián Ortega)

Itza Torres, quien tiene tres hijos y 4 nietos, estuvo tres meses in trabajar y comenta que prefiere comprar un puré y sopas para darle de comer a la familia, que un cubrebocas. | Julián Ortega

Un hombre camina acompañado de sus perros y revisa el alambrado en un poste de la invasión Lirios, para poder conectar energía eléctrica a su hogar y se le ve sin cubrebocas.(Julián Ortega)

Un hombre camina acompañado de sus perros y revisa el alambrado en un poste de la invasión Lirios, para poder conectar energía eléctrica a su hogar y se le ve sin cubrebocas. | Julián Ortega

El uso de cubrebocas, lavado de manos, la sanitización de espacios y el guardar la sana distancia representan medidas fundamentales para evitar el contagio de Covid-19, pero no todos pueden comprarlos, al menos no quienes viven en las colonias e invasiones de la periferia de Hermosillo.

En un recorrido realizado en estos lugares se logró captar a muchas personas que no usan cubrebocas, aunque evitan salir de sus hogares o el área donde viven.

Lo que se observó es la presencia de muchos menores de edad que juegan con toda la libertad del mundo sin medir los riesgos en la salud.

DIFÍCIL SITUACIÓN

La señora Itza Torres quien tiene 3 hijos y cuatro nietos a su cuidado menciona que ha pasado por una crisis terrible por desempleo.

Apenas el día de hoy me coloqué como guardia de seguridad, pero duré tres meses sin trabajo a la buena de Dios con ayuda de mis vecinos, lo poco que gano lo invierto en comida para ellos, un cubrebocas me cuesta quizás 30 pesos, pero prefiero comprar un puré y sopas para alimentar a mi familia, pero eso sí, procuro que mis hijos no anden de vagos”, expresa la habitante de la invasión Tres Reynas.

La señora Dolores Reyes menciona que la mejor protección para ella y sus hijos es no salir de casa a falta de dinero para comprar cubrebocas.

“Para protegernos la verdad no salimos de casa, tengo tres hijos y tres sobrinos que cuido, aquí nos la llevamos, si acaso mi esposo y yo cuando salimos a la tienda sí los usamos”, señala.

“Prefiero darle comida a mis hijos que comprarles cubrebocas”, afirma, “de todos modos a ellos los tengo en mi casa y así los protejo”. 

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