Hermosillo

José Carmen e Isabel , los "eternos novios" de El Chaparral

Las adversidades no han empañado la felicidad y el amor que derrochan al mirarse y recordar aquel día en que se enamoraron.

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Por Jorge López

Las adversidades no han empañado la felicidad y el amor que derrochan al mirarse y recordar aquel día en que se enamoraron, y agradecen a Dios por estar con vida, sanos y sobre todo, juntos.(Anahí Velásquez)

Las adversidades no han empañado la felicidad y el amor que derrochan al mirarse y recordar aquel día en que se enamoraron, y agradecen a Dios por estar con vida, sanos y sobre todo, juntos. | Anahí Velásquez

HERMOSILLO, Sonora.- "Fue amor a primera vista", exclamó José Carmen, al platicar cómo fue que conoció a su amada Isabel, con quien lleva 64 años de casado y lo acompaña a recorrer las calles de la ciudad en busca de material reciclable para subsistir.

Los siete días de la semana José Carmen Valdez, de 87 años de edad, y su esposa Isabel Altamirano Ortiz, de 80, se levantan muy temprano para salir a trabajar en su viejo triciclo y buscar material por las calles del Norte de la ciudad.



"Nos levantamos desde temprano, a las 04:30 y nos vamos a levantar fierrito y lo que encontramos y ya nos vamos para la casa, pero a veces juntamos y a veces no", comentó don José Carmen.



La pareja de abuelitos es conocida por muchos como los "eternos novios", ya que son inseparables, luego del amor que surgió una tarde de verano en la Ciudad de México, cuando don José Carmen fue flechado por Cupido al ver por primera vez a su amada parada en una glorieta, en Tacuba.

"Fue amor a primera vista, porque yo andaba por allá (Ciudad de México), porque desde los 7 años andaba en Estados Unidos, de ahí me vine y me fui a México a pagar una manda a la Virgen de Guadalupe y allá tenía conocidos y me quedé.

"Ya empezaron a sacarme a pasear por ahí", recordó, "y ahí fue cuando la vi en una glorieta, en Tacuba. Ahí la vi mirando a los merolicos, tenía el pelo muy largo y me enamoré".

Como si hubiera sido ayer Isabel recordó cuando conoció a su compañero de vida; tenía 17 años de edad y era admirada por los jóvenes de aquella época por su abundante cabellera con la cual conquistó a su eterno enamorado.

"Yo tenía 17 años y me la pasaba nomás con las amiguitas y pues lo vi. Nomás fuimos novios de un día y al otro día me robó. Tenía la trenza hasta debajo de la rodilla y los muchachos me veían, no porque les gustara, sino porque tenía la trenza muy larga, pero cuando me casé me la quité, ya no la necesitaba", agregó.

Procrearon seis hijos, con quienes desde hace más de 40 años migraron a Hermosillo en busca de mejores oportunidades y, aunque lograron salir adelante, apenas pudieron estudiar la primaria.

Las adversidades no han empañado la felicidad y el amor que derrochan al mirarse y recordar aquel día en que se enamoraron, y agradecen a Dios por estar con vida, sanos y sobre todo, juntos.

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