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Hermosillo

Enfermera combate al Covid-19, ahora como paciente

Continúa en aislamiento pues todavía presenta ataques de tos y debe de esperar a que los resultados de sus análisis den negativo al virus

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Por Leonor Hernández

Así quedan las marcas del equipo de protección en el rostro de Fátima Ballesteros. Fátima Ballesteros y su hija Ivanna siempre han sido muy unidas, por eso le pesa tanto estar separada de ella aunque sabe que es por su bien.(Cortesía)

Así quedan las marcas del equipo de protección en el rostro de Fátima Ballesteros. Fátima Ballesteros y su hija Ivanna siempre han sido muy unidas, por eso le pesa tanto estar separada de ella aunque sabe que es por su bien. | Cortesía

Como enfermera Fátima Ballesteros jamás imaginó que enfrentaría al Covid-19 como paciente, hoy 14 días después de haberse enfermado dice sentir miedo de volver a trabajar, pero lo hará porque es su deber.


“No sé cómo va a ser volver, pero sí me da miedo regresar”, admite, “me da miedo volver a contagiarme del virus, no puedo negarlo, porque no me quiero volver a alejar de mi hija, no lo soportaría”.


“He pensado en no volver, la verdad, renunciar hasta que termine esto, pero después me doy cuenta que es algo que lo elegí estudiar, es algo que me gusta y lo más importante, sé que ahorita mis compañeros me ocupan y regresar es mi responsabilidad”, manifiesta.


Fátima atendió pacientes Covid por 14 días cuando el primer paciente positivo llegó a Isssteson el pasado 6 de abril situación que, comenta, le pareció muy compleja ya que tuvo que alejarse de su hija por temor a contagiarla.


Después de ese tiempo volvió a su trabajo normal con pacientes que no eran positivos a la enfermedad, lo que nunca imaginó es que un mes después de salir del área Covid comenzaría a desarrollar los síntomas de la enfermedad.
“La verdad todavía estamos muy extrañados yo y mis otros compañeros positivos, porque somos algunos los compañeros infectados que no estábamos en áreas Covid”, expone.


“Me tomaron una prueba por protocolo el 16 de mayo, era viernes”, recuerda, “el 17 estaba en mi casa cuando comencé a sentirme rara, me tomé la temperatura y me dí cuenta que tenía 38 de temperatura, en ese momento le dije a mi mamá que me iría de la casa y le dejaría a mi hija, ya que no quería infectar a nadie”.


Toda la madrugada del lunes 18, contó, tuvo que soportar la fiebre que iba en aumento y no se quitaba con nada, después vino el dolor de ojos y cuerpo cortado, razón por la que apenas amaneció se dirigió a su unidad de medicina familiar con todos los cuidados.


EN ESPERA DE RESULTADOS
Ahí el médico le dio el medicamento necesario para los síntomas y le recomendó esperar los resultados de la prueba que le habían realizado, grande fue la sorpresa cuando el resultado fue negativo.


“El resultado de la primera prueba que me tomaron llegó el miércoles 20 de mayo”, añade, “para entonces ya tenía dolor de ojos, cabeza, cuerpo y me sentía muy congestionada, además de que la fiebre seguía en aumento”.


“Al ver que era negativa la prueba hasta pensé que podría tener dengue porque los síntomas son parecidos, pero pedí que me hicieran otra porque no me encontraba tranquila y fue entonces que tuve el resultado positivo el 27 de mayo”, cuenta.


MUY DOLOROSO
Para entonces Fátima ya lidiaba con una tos fuerte y continua, un dolor agudo en casi todo su cuerpo, problemas gastrointestinales como diarreas y con la desesperación de volver a estar aislada de su hija sin saber si le había contagiado el virus.


“Ivanna tiene 2 años 9 meses, ella y yo somos muy unidas, siempre todo mi tiempo era para ella después del trabajo, entonces la verdad estar separadas sí es muy difícil para ambas”, expresa.

Afortunadamente nadie en su familia desarrolló los síntomas y Fátima ha superado casi por completo la enfermedad, pero acepta que fue algo muy duro, ya que es bastante dolorosa, y según sus palabras: “De tanto dolor que se siente, ya no se sabe ni dónde duele”.


Por el momento continúa aislada y aunque parece que lo peor de la enfermedad ya pasó, todavía debe esperar por exámenes de control que confirmen que está libre del virus.


La enfermera, de 31 años pide a la sociedad ser más conscientes sobre la importancia de este virus, pero sobre todo responsables, ya que en esta contingencia la única manera de apoyar al sector salud, no es diciéndoles héroes, sino quedándose en casa.


“ya tengo 14 días en aislamiento y procuro no hacerle videollamadas porque llora y ayer que estábamos en video llamada empece a toser y empezó a llorar porque se asusta, decía que su mamá estaba muy enferma y me siento muy impotente, me da tristeza porque son muchos días que no la puedo ver ni de lejos”.
Fátima Ballesteros, enfermera.
 

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