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“El cáncer no es la muerte", Minerva Castillo

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Por Olivia Paredes

“El cáncer no es la muerte", Minerva Castillo

“El cáncer no es la muerte", Minerva Castillo

Minerva Castillo García descubrió una bolita en uno de sus senos cuando tenía tres meses de embarazo; en ese momento los médicos le indicaron que podría ser parte del proceso de lactancia, por lo que esperó el nacimiento de su hija para hacerse estudios clínicos.

Fue el 12 de noviembre del 2017, recordó, cuando recibió el diagnóstico que cambió por completo su vida: Era cáncer de mama con metástasis muy avanzada y, por tanto, requería con urgencia que se le extirpara el seno.

“Empecé a adelgazar mucho, a tener pérdida de cabello, la piel cambió su color, me afectó también en los dientes; inmediatamente me hicieron una biopsia en el Seguro Social, luego me internaron para poder hacerme algo rápido".

“Era una bolita pequeñita, la sentí y de inmediato me fui a hacerme el chequeo; fue muy cansado el embarazo: No podía caminar, me dolía el cuerpo, las piernas... pero era eso, yo traía el cáncer”, platicó.

Minerva, de 32 años de edad, detalló que su diagnóstico actual sigue siendo una metástasis bastante avanzada y que requerirá de una segunda cirugía, ahora en la espalda.

“Acabo de terminar las radioterapias y sigo con quimioterapias en el estómago, son inyectables, también en pastillas; mi cuerpo está tolerando el tratamiento, voy por otra cirugía en la espalda porque está la metástasis ahí”, reiteró.

SALIR ADELANTE

Al enterarse de que padecía cáncer de mama, lo primero en lo que Minerva pensó, dijo, fue en sus tres hijos y su esposo. Estar fuerte para que los infantes no sufrieran y fijarse como meta el salir adelante.

“Tengo mucha familia, bastante, pero no como yo pensaba, he tenido más apoyo por mi esposo que por mi familia; yo todo el tiempo estaba con ellos, pero ya no tengo nada de miedo, no me va afectar ya, estoy muy dolida con mi familia".

“Pero no tengo rencor con ellos, sí siento la tristeza de que mi familia se hizo a un lado, me ven con lástima, con miedo a que les voy a pegar algo... incluso una pariente cercana me dijo ‘qué fea te miras pelona’, ahí es donde te duele”
, destacó.

APRENDIZAJE DE VIDA
Castillo García subrayó que la enfermedad cambió por completo su forma de ver y vivir sus días, pues ahora es más fuerte, consciente, sensible, y su gusto por ayudar a los demás incrementó.

“Estoy tranquila, en paz, he conocido tanta gente que me ha ayudado, algunos creen que cáncer es muerte y no es así, aprendes mucho. En mi caso aprendí a vivir por otra gente, apoyarla en mi testimonio”, realzó.

Como consejo para las mujeres, añadió, siempre deben estar al pendiente de sus cuerpos: Autoexplorarse y en caso de detectar algo anormal, buscar el apoyo de un especialista y personas como ella, que quieran ayudar a salir adelante aunque no se conozcan.
En esta nota
  • Historia de vida
  • Prevención de cáncer de mama
  • Mes del Cáncer de mama

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