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Hermosillo

"Cuando me toque partir serás lo primero que vea": Pierde "Max" la batalla contra el cáncer

"Mi querido "Max" no se me concedió verte jugar y correr como tanto lo deseaba", escribió Yoselín, la dueña del Husky que conquistó el corazón de muchos con su historia. 

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Por Redacción GH

La dueña de "Max" elaboraba cupcakes para vender y así poder pagar las quimioterapias que el Husky requería.(Archivo)

La dueña de "Max" elaboraba cupcakes para vender y así poder pagar las quimioterapias que el Husky requería. | Archivo

HERMOSILLO, Sonora.- “Max”, el Husky que se viralizó en redes sociales porque su dueña elaboraba bollitos para pagar su tratamiento médico, falleció este domingo. 

Yoselín Macías publicó en su perfil de Facebook que el buen “Max” se veía muy cansado la noche de ayer, por lo que se puso en contacto con la doctora y le indicó reposo al perro. 

La dueña del Husky compartió que alrededor de las 5:00 horas, “Max” entró a su cuarto, algo que él no hacía, y durmió a un lado de su cama. Cuando ella despertó él ya había fallecido. 

Yoselín escribió en Facebook que a “Max” le realizarán una necropsia para determinar la causa de su muerte y después lo llevarán a un crematorio de mascotas. 

La joven de 24 años agradeció todas las muestras de apoyo que brindaron hacia “Max” y tanto amor que les enviaron “de todas partes del mundo”.

Yoselín mencionó en la red social que se trata de una noticia muy dura, sin embargo, le consuela saber que el Husky que conquistó los corazones muchos, no murió de manera cruel en el lugar donde vivía anteriormente y pudo conocer el amor verdadero. 

Mi querido Max no se me concedió verte jugar y correr como tanto lo deseaba pero sé que cuando me toque partir serás lo primero que vea y prometo jugar mucho contigo.
 

Cada fin de semana Yoselín Macías colocaba un puesto en la Plaza Zaragoza para vender cupcakes para ayudar a su perro "Max", un Husky que tenía varias deformaciones en su cuerpo y necesitaba ser sometido a quimioterapias.

La joven de 24 de años explicó que su mascota fue abandonada por su anterior dueño, el cual tiene un criadero para la compra y venta de especies, desde entonces le notó que tenía demasiadas bolas en el cuerpo.

Cada sesión de quimioterapias tenía un costo aproximado de 800 pesos para las mascotas, sumado a esto, Yoselín tenía que comprar medicamento para "Max". 

"Max" no podía ladrar pero sí pudo dar mucho amor a su propietaria, quien se hizo cargo para mejorar el estado de salud del cachorro.

Yoselín explicó a EL IMPARCIAL que a través de redes sociales se comunicó gente de Texas, Phoenix, Guadalajara, Torreón, Monterrey, Tijuana, Perú y Ecuador. Estados Unidos, Latinoamérica e incluso tuvo un mensaje de un europeo.


 

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