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Familias de niños con diabetes tipo 1 en Sonora impulsan ley para garantizar insumos y tratamiento

Familias del movimiento Corazones Dulces en Sonora buscan que el Congreso apruebe apoyos para bombas de insulina e insumos médicos que pueden costar hasta 15 mil pesos mensuales por menor

Familias de niños con diabetes tipo 1 en Sonora impulsan ley para garantizar insumos y tratamiento

HERMOSILLO. — Si la niña tiene hambre tiene que recibir un pinchazo de aguja con insulina, si se le sube el azúcar otro pinchazo más, así es el diario vivir de los infantes que tienen diabetes tipo 1.

Este 30 de abril, Deborah Isabel Cruz Navarro, de 10 años de edad, sabe que tendrá antojo de algún pastel que sus compañeros de clases disfrutarán por el Día del Niño, también querrá un refresco, pero no puede consumirlos, el páncreas le dejó de funcionar.

“A mí si se me antoja lo que comen, pero me tengo que aguantar”, precisó.

Pero en todo lo demás es totalmente normal, puede jugar, correr, bailar, lee con astucia y entiende como pocos, solo que su vida depende de ese pinchazo, si no lo hace puede morir.

En este año 2026, un grupo de padres de familia que tienen hijos con esta condición formaron el movimiento Corazones Dulces en Sonora, que busca que niños con esta enfermedad reciban los insumos necesarios.

Aquí se conocieron los pequeños Darío Alan Esquer Corella, de 9 años de edad; Deborah Isabela Cruz Navarro, de 10 años de edad; y Geraldo Badilla Castañeda, de 9 años de edad, todos tienen en común el diabetes tipo 1.

Un parche en el hombro, medidor de azúcar, insulina y agujas es el kit básico para cualquier salida.

“La diabetes tipo 1 es cuando nuestro páncreas no produce lo que es la insulina y por eso nosotros nos limitamos porque es el trabajo que hace nuestro páncreas y sin la insulina no vivimos. Comemos de todo, pero medido y tenemos que medirnos para sobrevivir”, dijo Geraldo Badilla.

Cruz Navarro recordó que el pasado 17 de abril, festejaron el Día del Niño con bollitos, nieves, bolis libre de azúcar y disfrutaron de los tacos que le regaló el famoso cantante sonorense Carín León.

Darío Alan, es de los afortunados que cuenta con una bomba que le mide los niveles de azúcar y de ahí mismo se le suministra la insulina que necesita su cuerpo para mantenerlo estable.

“Hay una cosa diferente, hay bomba y algo para picarte las manos, pero eso es la bomba y nosotros con un parche nos medimos, que es un sensor”, señaló la niña Cruz Navarro.

La medida en que debe de estar los niveles de azúcar en sangre es de 80 a 180. Si está debajo de lo indicado el paciente es propenso a una hipoglucemia y si está más de 180 está el riesgo de una hiperglucemia.

“Las mamás páncreas nos están ayudando a consolidar esta Ley, porque ahorita nosotros tenemos el sensor y necesitamos insulina, pero nuestro sueño es conseguir la bomba que es lo que tiene Darío Alan, porque con eso no te necesitas picar, te pone la insulina que necesitas”, declaró.

El parche que usa la mayoría de los niños tiene el sensor que avisa a una aplicación de celular de los niveles de azúcar, si está alta se tienen que picar con la aguja, en cualquier parte del cuerpo.

Geraldo Badilla muestra los dedos de las manos que tienen callos de tantas veces que se ha pinchado, así que se lo aplica en los brazos, estómago o en las piernas. La bomba para aplicar insulina con la que todos sueñan tiene un costo de 250 mil pesos.

Lo que pediría Darío Alan al Congreso del Estado es que la bomba cueste menos, porque hay niños que no la pueden comprar, la necesitan y corren el riesgo de que mueran.

Deborah Isabela Cruz Navarro recordó que hace poco tuvieron una reunión con los diputados locales, en busca de apoyo con los insumos.

“Ellos dijeron que su prioridad eran los niños, que demuestren que es cierto, ellos dijeron de verdad, que lo demuestren”, expuso.

Geraldo Badilla Castañeda tiene la esperanza que la Ley que propone el movimiento Corazones Dulces en Sonora sea aprobada, para que los niños que padezcan de diabetes tipo 1 reciban el apoyo con los insumos.

En Sonora se está terminando de elaborar un censo preciso de niños que padezcan diabetes tipo 1 y, aunque hay cifras preliminares por parte del movimiento Corazones Dulces en Sonora, las mamás páncreas esperan que sea la Secretaría de Salud quien dé a conocer dichas cifras.

En el festejo adelantado del 18 de abril, acudieron entre 150 y 200 niños con diabetes.

Los padres de familia esperan contar con un apoyo presupuestal aprobado por el Congreso del Estado cuando inicie la vigencia de la ley que buscan en pro de los niños con DMT1 y previo a ello empezaron ya a atender con medicamentos e insumos, pues en total por cada niño o niña en promedio son de 15 mil pesos mensuales de gastos.

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