INAH descubre aldea prehispánica vinculada a la Tradición Trincheras en el norte de Sonora
Los trabajos han sido desarrollados por el proyecto colectivo Salvamento Arqueológico Libramiento Ferroviario Ímuris–Nogales (SALFIN), integrado por seis especialistas del Centro INAH Sonora.

EEUU.- En el valle y cañón del río Cocóspera, cerca de la frontera con Arizona, Estados Unidos, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron una aldea de arquitectura de tierra vinculada a la Tradición Trincheras, que podría fecharse entre los años 800 y 1200 d.C.. El asentamiento fue nombrado La Ciénega.
De acuerdo con los investigadores, el sitio corresponde a etapas más antiguas que el centro rector Cerro de Trincheras (1200-1500 d.C.), uno de los principales referentes culturales del noroeste de México.
El hallazgo se dio en el marco de un proyecto de salvamento arqueológico derivado de la construcción del libramiento ferroviario Ímuris–Nogales, obra a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Proyecto SALFIN y primeros hallazgos
Los trabajos han sido desarrollados por el proyecto colectivo Salvamento Arqueológico Libramiento Ferroviario Ímuris–Nogales (SALFIN), integrado por seis especialistas del Centro INAH Sonora. Los primeros resultados fueron presentados por el arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez durante el ciclo de conferencias “Tardes de cafeINAH”.
Aunque en 2008 ya se habían registrado 10 casas en el área, las recientes excavaciones permitieron identificar que se trata de una aldea extensa, con una ocupación previa al auge del Cerro de Trincheras.
El sitio abarca aproximadamente 250 metros de largo por 250 metros de ancho, donde se estima la existencia de alrededor de 60 viviendas. Las áreas cercanas al afluente del río fueron destinadas al cultivo agrícola, lo que confirma la organización productiva del asentamiento.
Arquitectura y organización social
Las casas presentan plantas ovales y rectangulares, son semisubterráneas y sus muros están marcados por alineamientos simples de roca, localizados entre 1 y 2.20 metros de profundidad. En etapas posteriores se añadieron elementos de arquitectura de tierra, evidencia de reocupaciones continuas.
En el interior de las unidades habitacionales se identificaron muros agregados que formaban una especie de “vecindades” familiares, donde convivían hijos, padres y abuelos, lo que sugiere una estructura social basada en núcleos familiares ampliados.
Hallazgos funerarios y contacto cultural
Durante la investigación se excavaron tres conjuntos habitacionales donde se recuperó cerámica y se localizaron dos áreas funerarias con más de 100 inhumaciones de niños y adultos.
Entre los entierros se identificaron:
- Aproximadamente 40 inhumaciones en posición flexionada lateral
- Algunos casos con modificación craneal
- 28 cremaciones depositadas en vasijas
- Adornos sencillos de concha
Algunas evidencias apuntan a contacto con la tradición cultural Hohokam, desarrollada en el actual sur de Arizona, lo que refuerza la hipótesis de que La Ciénega fue un sitio fronterizo de intercambio y circulación de recursos.
Los especialistas consideran que durante mucho tiempo se pensó que las tradiciones Trincheras y Hohokam eran paralelas, pero los hallazgos muestran migraciones, abandonos y conexiones más complejas entre ambas.



Ruta histórica y etapa misional
El arqueólogo Martínez Ramírez destacó que el asentamiento se ubica en la misma ruta natural que, siglos después, durante la etapa novohispana, formó parte del camino que conectaba hasta Tucson, en Arizona, tras la llegada del misionero jesuita Eusebio Francisco Kino en el siglo XVII.
Esto subraya la importancia estratégica del corredor del río Cocóspera a lo largo de distintas etapas históricas.
Otros asentamientos asociados
El equipo también excavó dos sitios menores vinculados a la Tradición Trincheras:
- Ojo de Agua, un asentamiento pequeño con cerámica de distintas épocas.
- La Curva, cercano a La Ciénega, posiblemente un núcleo agrícola donde algunos habitantes permanecían para cuidar los cultivos en la parte baja del arroyo.
En ambos casos se registró mayor ocupación entre los años 800 y 1200 d.C.
Manifestaciones gráfico-rupestres
Como parte del proyecto también se intervinieron dos sitios con petrograbados, que por sus características podrían datar entre 800 y 1400 d.C.
Uno de ellos, Petroglifos del Babasac, contiene seis paneles distribuidos en más de 200 metros de longitud, con figuras geométricas como líneas paralelas y onduladas, círculos concéntricos, espirales, cruces y representaciones antropomorfas.
El segundo sitio, Huellas del Oso, es una pequeña covacha en un arroyo con grabados que representan las pisadas de ese mamífero.
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