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Formado en Sonora, consolidado en el mundo: Héctor Noriega Othón recibirá el Reconocimiento al Talento Joven FAOT 2026

El músico y creador sonorense será distinguido por su trayectoria y proyección internacional durante el Festival Alfonso Ortiz Tirado 2026.

Formado en Sonora, consolidado en el mundo: Héctor Noriega Othón recibirá el Reconocimiento al Talento Joven FAOT 2026

SONORA.- Héctor Noriega Othón no lo esperaba. A sus 27 años, con una carrera sólida en orquestas internacionales, el Reconocimiento al Talento Joven que recibirá en la edición 41 del Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT) lo sorprendió por su carga simbólica: Volver, aunque sea a distancia, al lugar donde todo comenzó.

Me siento bien feliz, la verdad… sinceramente nunca pensé que me fuera a ganar este reconocimiento”, dice desde Nueva York, ciudad donde hoy reside.

El FAOT no es un nombre ajeno para él. Desde niño escuchó hablar del festival como una referencia obligada de la vida cultural en Sonora.

“Desde chiquito yo siempre supe que es un festival muy importante”, recuerda, evocando a su primer maestro de clarinete en Hermosillo, Luis Miguel Balseca, quien cada enero hablaba del encuentro como una meta artística.

Nacido en Hermosillo y formado desde temprana edad en la música, Héctor inició su camino a los 3 años con el piano. A los 5 tomó el saxofón, y a los 10 llegó el instrumento que marcaría su vida profesional.

“Tengo como 17 años más o menos en el mundo de la música clásica”, resume, con la naturalidad de quien creció entre partituras.

CON LA MÚSICA EN LAS VENAS

La música corre por su historia familiar. Su abuelo fue uno de los fundadores de la Orquesta de los Hermanos Othón, una agrupación emblemática de Mátape, Sonora.

“Es una orquesta que representa mucho para el Estado”, señala.

Aunque sus raíces están en la música popular, su vocación lo llevó por otro camino, uno menos evidente, pero profundamente estructurado.

El clarinete no fue una elección común para un niño de 10 años. Su decisión surgió al observar a sus primos músicos.

“Yo más que nada quería ser como ellos”, explica.

Con el tiempo, el mundo clásico terminó por inclinar la balanza. Ese cambio implicó también un cambio de entorno. De tocar con adultos pasó a integrarse a la Orquesta Juvenil de Sonora, en la Casa de la Cultura.

Ahí comenzó una etapa marcada por la curiosidad y la exigencia personal.

“Siempre, lo que sea que yo hiciera… quiero ser lo mejor”, afirma.

La música clásica es como un deporte… tenemos que estar ejercitándola todos los días”, agregó.

UN EXPLORADOR

La exploración fue clave. Festivales, concursos, orquestas juveniles nacionales y, finalmente, el salto internacional.

“No me quedé solamente con lo que existe acá, sino que (quería ver) qué hay más allá de México, que hay más allá de Sonora”, afirma.

Esa búsqueda lo llevó primero a Estados Unidos y luego a Europa, donde consolidó su formación.

Hoy es clarinete principal de la Filarmónica de Rochester y de la Orquesta Sinfónica de Minería en Ciudad de México, durante el verano. Su rutina se reparte entre ensayos, conciertos y una disciplina constante.

En escena, el clarinetista se guía por la preparación previa y la emoción
del momento, sin importar el tamaño del público.

SIN OLVIDAR SUS RAÍCES

Aunque su carrera está anclada en la música clásica, sus gustos son amplios.

Me gusta mucho la banda… la música norteña también”, dice.

En EE.UU. aprovecha las giras de artistas mexicanos y asiste a conciertos cuando su agenda lo permite. La identidad sonora, asegura, no se pierde.

En el escenario, su enfoque es claro.

“Yo me dejo llevar por las emociones en el momento”, explica. No piensa en el público, sino en la preparación previa. “Da igual si hay una persona o si hay mil, los nervios son iguales”, afirma.

A quienes sueñan con una carrera musical les deja un mensaje sencillo y honesto: “No es fácil, pero aunque se ve imposible, no lo es”.

Héctor insiste en que para acercar a los jóvenes a la música clásica no basta con ofrecer clases: Hay que motivar, generar experiencias y abrir posibilidades reales, para motivarles, lo mismo que le pasa a él al ver que su esfuerzo, pasión y disciplina hacen eco en su propia tierra, a través del reconocimiento que recibe por parte del Festival. Y aunque no podrá estar presente en la ceremonia por compromisos profesionales, su familia lo hará en su nombre.

Respecto a su futuro en la música, Héctor tiene una perspectiva clara: Explorar, moverse y no conformarse es, para él, la clave de un camino que no se agota.

VIAJE MUSICAL

  • La música lo ha llevado a más de 20 países.
  • Entre sus recuerdos aparecen salas icónicas, como la Filarmónica de Hamburgo.
  • También experiencias singulares, como tocar para el presidente de Alemania en un concierto navideño.

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