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El Imparcial / Sonora / Historias de vida

Rompiendo barreras: Francisca crea cooperativa para emplear a otras mujeres y conservar agave

Mujeres Unidas por Villa Pesqueira tienen un proyecto con doble fin

A través de la creación de un vivero de plantas nativas, Mujeres unidas por Villa Pesqueira, buscan reforestar su comunidad, impulsar la producción de bacanora y encontrar oportunidades de empleo.

Francisca Isela Córdova Gálvez, es maestra jubilada y vive en Nácori Grande, comisaría de Villa Pesqueira, es la presidenta de esta cooperativa que se formó hace seis meses como una oportunidad de encontrar en su pueblo la posibilidad de emplear a mujeres e inculcar la conservación del agave angustifolia haw.

Villa Pesqueira, integrada por las comunidades de Nácori Grande, Adivino y Mátape, forma parte de los 35 municipios que integran la denominación de origen de bacanora.

Pero debido a la escasez de la planta silvestre por la reforestación y el uso desmedido para elaborar la bebida, la producción de bacanora ha bajado, por ello Francisca Isela comenzó a plantar agave en su rancho ubicado en Nácori Grande.

Yo ansiaba jubilarme para irme a mi pueblo, me dedico a la producción de bacanora. Me decían que estaba loca porque empecé a sembrar agave porque tarda mucho, pero dije que no tengo apuro y empezamos a cultivar”, platicó.

Comenzó a plantar durante la pandemia, aún elabora la bebida con planta que compra, pero espera que en unos dos años más su propia siembra le dé para producir el bacanora.

El Imparcial: imagen de artículo

FORMAN COOPERATIVA

Con esta iniciativa nació la idea de la cooperativa de mujeres, fue invitada a presidirla y acompañar a cinco mujeres de este municipio, recientemente recibieron de parte del Gobierno del Estado un vivero para producir esta y otras plantas nativas para reforestar la zona.

“Nos dijeron que nos iban a poner un vivero para sembrar agave y que la plántulas las tratáramos de vender, porque desgraciadamente los ejidos están deforestados, se hizo mucho carbón, se taló mucho el mezquite y al talarlo hubo problemas, las sequías y heladas han afectado mucho el campo, más que la naturaleza el mismo hombre”, expresó.

Una de las especies que se vieron afectadas fue el agave, pues los productores utilizaban la planta que se encontraba de forma silvestre sin plantar de nuevo, además esta especie tarda alrededor de siete años en estar en condiciones para producir la bebida.

IMPULSAR A MÁS

Francisca Isela, en conjunto con las mujeres de la cooperativa, buscan impulsar en más mujeres de la zona, sobre todo jóvenes, el amor por su tierra, el cuidado de la naturaleza y la posibilidad de encontrar en estas actividades, una forma de ayudar a la economía familiar.

Se ubican en “la cuenca lechera”, gran parte de la población masculina se dedica a la ordeña y producción de queso, pero las oportunidades de empleo para mujeres son pocas o nulas.

Sí se tarda siete años para darte su producto, pero es una planta que no le pierdes nada, requiere muy poca agua y te produce mucho, es un negocio bueno, pero se requiere paciencia con la planta, desde el momento que empiezas a producir y la planta te empieza a dar, los mismos hijuelos te van dando tienes planta todos los años”, explicó.

El vivero lleva pocos días, pero además de agave han sembrado hortalizas para que las mujeres las usen en su hogar o vendan.

El siguiente paso de la cooperativa es atraer a mujeres jóvenes que se quedaron en la comunidad para que encuentren en su propio pueblo una oportunidad de empleo y de ayudar a su municipio.

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