Una mastografía de rutina permitió detectar el cáncer de mama de Gertrudis, quien nueve años después comparte cómo ha aprendido a aceptar los cambios en su cuerpo
La sobreviviente relata el impacto emocional de la cirugía y cómo el acompañamiento de otras mujeres le ha ayudado a recuperar la confianza.

HERMOSILLO, Sonora.— Para Gertrudis Ruiz Montes, de 64 años, sobrevivir al cáncer de mama ha significado más que superar una cirugía y cuatro quimioterapias. A nueve años de su diagnóstico, continúa aprendiendo a reconocerse frente al espejo, aceptar los cambios en su cuerpo y recuperar la confianza para salir al mundo.
En ese proceso, el respaldo de su familia y el grupo de acompañamiento de la Universidad de Sonora le han permitido compartir lo que siente con otras mujeres que han vivido experiencias similares. Su testimonio muestra una parte de la recuperación que, en su caso, ha requerido tiempo: afrontar el impacto emocional de la enfermedad.
UNA MASTOGRAFÍA DE RUTINA LLEVÓ AL DIAGNÓSTICO
En julio de 2017, Gertrudis acudió a realizarse una mastografía de rutina. No tenía molestias ni había identificado alguna señal de alarma, pero los médicos encontraron una irregularidad que requería más estudios.
“Ese mismo día, apenas llegué a casa me hablaron y me dijeron que tenían que hacerme un suplemento. Yo al inicio no lo tomé mal, porque pensé que algo pudo haber fallado, pero en el laboratorio me dijeron que tenían que hacerme un ultrasonido porque había salido algo raro”, recordó.
Un estudio la llevó a otros y, con cada visita al laboratorio, aumentaba su incertidumbre. A mediados de agosto recibió la confirmación: tenía cáncer de mama.
Fue duro, fue duro porque no esperas un resultado. Al mismo tiempo yo me bloquee, o más que bloquearme, me entregué, tuve fe, puse todo en manos de Dios, y el 8 de septiembre del mismo año me operan”, recordó.
De acuerdo con su relato, el tumor estaba detrás del pezón, por lo que no había podido detectarlo al tocarse.
Después de la cirugía recibió cuatro quimioterapias. Explicó que presentó reacciones alérgicas que hicieron más pesado el tratamiento y dejaron secuelas en su cuerpo.
LOS CAMBIOS EN SU CUERPO Y EL IMPACTO EMOCIONAL
Para Gertrudis, lo más difícil no fue el dolor físico, sino mirarse al espejo y descubrir que una parte de su cuerpo había cambiado para siempre.
“La primera impresión al verme fue durísima. Cuando me metieron en la bañera, que me iban a dar de alta, me desmayé de la impresión. Ver la cicatriz, que era de lado a lado, fue muy difícil.
Me ponía a llorar en las noches, yo sola. Empecé a usar pashminas para que no se me viera, empecé a ponerme ropa demasiado holgada; ahorita ya estoy cambiando, ya lo cambié por accesorios, pero aún es muy duro ver que llamo la atención”, aceptó.
Ruiz Montes señaló que también le resulta difícil cuando las personas desvían la mirada al verla.
“Se me haría más fácil que pregunten, la verdad. Es muy duro que sólo muestren incomodidad al verme”, expuso.
EL ACOMPAÑAMIENTO DE OTRAS SOBREVIVIENTES
En 2018 decidió acercarse al Programa de Acompañamiento para Pacientes con Cáncer de Mama de la Universidad de Sonora, después de conocer a su coordinadora.
Al principio acudió con dudas, pues reconoció que no quería aceptar lo que estaba viviendo. Sin embargo, encontró un espacio donde pudo sentirse acompañada y hablar sin temor a los prejuicios por los cambios que dejó la enfermedad.
Conocer más mujeres que entendían lo que estaba viviendo, porque también habían pasado por esta enfermedad, también se habían transformado sus cuerpos, y estaban en el mismo proceso que yo, me ayudo mucho.
“Al platicar con las otras señoras, te vas sintiendo más cómoda, ya tienes el respaldo del grupo, y entiendes que no eres la única que vive esto”, explicó.
El acompañamiento le ha permitido recibir orientación en nutrición, fisioterapia y ejercicio, además de participar en talleres de pintura, música y bordado. Para ella, estas actividades representan una manera de mantenerse activa, convivir y recuperar confianza.
Es un grupo más completo, yo le estoy muy agradecida, porque te enseñan que no estás sola. Y como ellos hay otras asociaciones. La asociación Beltrones fue la que me donó mi protésis de silicón, que son de las más cómodas. Son proyectos que hacen que te sientas acompañada en todo esto”, expresó.
Gertrudis también agradeció el respaldo de su esposo, sus tres hijos y sus nietos, quienes le han dado fuerzas durante el proceso.
¿DÓNDE RECIBIR APOYO GRATUITO POR CÁNCER DE MAMA?
Según la Universidad de Sonora, su programa ofrece atención gratuita a personas que tienen o han tenido un diagnóstico de cáncer de mama, independientemente de su edad o del tiempo transcurrido desde el diagnóstico.
Los servicios incluyen atención nutricional, rehabilitación física, acompañamiento emocional y actividades de bienestar. La atención comienza con una cita para identificar las áreas en las que cada persona desea recibir apoyo.
Para solicitar información están disponibles los siguientes números:
- WhatsApp: 662 184 7746.
- Teléfono de oficina: 662 289 3785.
EL MENSAJE DE GERTRUDIS A OTRAS MUJERES
A quienes acaban de recibir un diagnóstico o tienen miedo de realizarse una mastografía, Gertrudis les pide no rendirse antes de comenzar y pensar en su propio bienestar.
Yo siempre les he dicho que dejemos de lado la apatía de no hacerse la mamografía. Es pensar en uno, y decirnos ‘yo quiero vivir’, no por su esposo, sus hijos, u otras personas, sino por uno mismo”, dijo.
Gertrudis reconoce que cada experiencia es distinta. En la suya, el seguimiento médico, el respaldo familiar y la convivencia con otras sobrevivientes han sido parte del camino para seguir adelante.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí





Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados