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Primaria en ejido El Buey en Hermosillo enfrenta ausentismo escolar por arroyo de aguas negras que dificulta el paso de los estudiantes

Padres de familia colocan llantas, madera y rocas para improvisar un pequeño puente y permitir que los estudiantes crucen el arroyo.

Primaria en ejido El Buey en Hermosillo enfrenta ausentismo escolar por arroyo de aguas negras que dificulta el paso de los estudiantes

HERMOSILLO, Sonora.- Más de la mitad de los alumnos de la Primaria El Niño Campesino, en el ejido El Buey, faltan a clases cuando llueve o al día siguiente, debido a que deben cruzar un arroyo con aguas negras para llegar al plantel, indicó la profesora Lucero Mendívil.

Cada día, los estudiantes de la Primaria se topan con el arroyo que está a unos metros de la escuela; pero, cuando llueve, como la noche del lunes, el nivel de las aguas negras y la corriente aumenta, lo que hace imposible que los pequeños puedan cruzar por ese punto.

La profesora Lucero Mendívil señaló que cuando se presentan precipitaciones, la asistencia escolar disminuye considerablemente, ya que de un grupo de 20 alumnos acude solo la mitad, debido a las condiciones del camino que deben tomar para llegar a clases.

“Prácticamente vino como la mitad o un 60% aproximadamente. Uno de mis niños me comentó que a uno de los vecinitos se le inundó su casa, entra mucha agua y así, parte lo mismo de que el arroyo a veces les imposibilita venir”, comentó la maestra.

Por lo regular sí llegan unos 10 o 15 minutos después de la hora de clases. Rodean el canal, siempre está corriendo agua, son aguas negras las que corren ahí”, agregó.

Padres de familia colocan basura como llantas, trozos de madera y rocas para improvisar un pequeño puente que permita a las niñas y niños cruzar y llegar a la Primaria El Niño Campesino, ubicada en la calle Antonio Quiroga, entre Carretera 26 y Francisco Aldaco.

Para llegar a la escuela los niños tienen que cruzar un arroyo de aguas negras. FOTO: JULIÁN ORTEGA

EL RETO DE LLEGAR A CLASES

Después de un día de lluvias, la profesora Lucero Mendívil afirmó que, ante la falta de un acceso seguro, los alumnos deben rodear varias cuadras para caminar por la Carretera 26 o esperar a que alguien pueda cruzarlos en auto.

Resaltó que los niños que logran llegar a la escuela lo hacen con lodo, pues los caminos alrededor del plantel son de terracería y quienes cruzan el arroyo también deben hacerlo soportando los olores de las aguas negras.

De hecho los salones están enlodados, porque es común que se enloden los niños, y los que llegan a venir algunos rodean (la escuela) y otros pues los traen en carro, los que tienen la posibilidad”.

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