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Mariano Corrales visita a su difunta esposa en el panteón Yáñez por San Valentín: “No la abandono nunca”

La esposa de don Mariano, Rosa Julia Woolflk Félix, era una mujer morena, alta y noble que sabía hacer de todo en especial en la cocina, destacó.

Mariano Corrales visita a su difunta esposa en el panteón Yáñez por San Valentín: “No la abandono nunca”

HERMOSILLO.- En el Día del Amor y la Amistad, Mariano Corrales Aguayo, de 86 años de edad, le llevó un ramo de flores rojas a su amada esposa que descansa en una tumba del panteón Yáñez.

En el sepulcro está inscrito el nombre Rosa Julia Woolflk Félix con quien don Mariano estuvo casado por 53 años, sin embargo, la muerte los separó en abril del 2021, cuando la mujer murió de un mal del corazón.

Desde entonces las visitas que realiza a la tumba son casi diarias, ahora en este 14 de febrero compró unas flores “caras” de color rojo ya que eran las preferidas de su esposa.

Ando trayéndole flores a mi esposa, vengo muy seguido, pero hasta ahora le traje flores, y así lo hago seguido no la abandono nunca”, añadió, “bien caras están las flores no es como antes que comprabas una docena por 15 pesos ahora valen 200 pesos”.

Su esposa era una mujer morena, alta y noble que sabía hacer de todo en especial en la cocina, destacó / Foto: Julián Ortega

Ellos se conocieron en Caborca, cuando don Mariano fue a trabajar como soldador y fue “flechado” por la buena manera de ser de Rosa Julia a quien la recuerda como una buena mujer y con quien tuvo tres hijas.

Tuve una vida muy buena, yo por eso la extraño, era muy comprensiva ella, nos la llevábamos bien y nunca tuvimos problemas, pleitos no, ni nada de eso”, recordó.

Su esposa era una mujer morena, alta y noble que sabía hacer de todo en especial en la cocina, destacó

A veces no llegaba porque tenía trabajo quehacer (en el trabajo) y me decía ‘oye que no tienes casa a donde venir’ se ponía brava, pero luego luego se componía”, mencionó.

Para no extrañarla, don Mariano dejó el domicilio que compartía con su esposa y se fue a vivir a un departamento, pero cada tres días visita la tumba de su amada para mantener vivo su recuerdo con frescas flores rojas que eran las que más le gustaban a ella.

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