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Ortorexia: El terror a lo que no es sano

Ortorexia: El terror a lo que no es sano

Su obsesión no refiere a comer sano sólo por el hecho de lucir delgados y saludables, como muchos creerían, sino, en parte, porque sienten temor de que algunos alimentos puedan causarles enfermedades.



"Alejandro" proviene de una familia donde hay casos de diabetes, cáncer y problemas cardiovasculares y como una forma de prevención cambió su dieta. Hace diez años dejó de tomar refrescos y cualquier bebida azucarada.



Desde entonces ha eliminado otras cosas de su dieta, las frituras, las grasas, los alimentos empanizados, los productos enlatados, dulces y golosinas, la sal, cualquier comida procesada y hace cinco meses las carnes rojas.



"Yo sentía que si no me cuidaba iba a engordar y dije no, si no me empiezo a cuidar ahora olvídate, y no vengo de familias obesas ni gordas, sin embargo tengo familia que sí tiene diabetes, que sí sufre de hipertensión, que sí ha tenido cáncer", expresa.



Aunque no es aceptado oficialmente por organismos internacionales de siquiatría como un trastorno mental, se le conoce como ortorexia y consiste en obsesionarse por mejorar la salud a través de una correcta alimentación.



Según el Consejo Europeo de Información sobre Alimentos, estas personas desarrollan sus propias reglas alimentarias, se imponen un régimen dietético estricto y suelen tener miedo a las grasas, sustancias químicas o algún ingrediente específico.



"Lo que se busca es que la persona entienda que sano no implica restringirse, sino que sano implica una comida balanceada, sano no es solamente vegetal, agua, sino que haya un equilibrio", manifiesta el sicoterapeuta Leonardo Aguirre Gallardo.



Parte de la información que manejan los "ortoréxicos" tiene un fundamento científico, explica, pero en su mayoría, lo que conocen sobre su forma de alimentarse está relacionada con creencias y dichos.



"Empiezan a crear escenarios catastróficos, en ese instante es cuando me doy cuenta de que la dependencia ya está presente, porque cómo va a ser posible que por comer otras cosas ya la persona vaya a estar mal", apunta.



"Alejandro" no come panes procesados y fielmente revisa las etiquetas de las pocas latas que llega a comprar cuando va al supermercado, hace poco tiempo dejó de comer atún luego de leer que contiene "altas" cantidades de mercurio.



"Cuando estoy comprando latas siempre leo las etiquetas, a ver qué tiene de conservador, qué tiene de químicos, cuando voy a las tiendas siempre estoy leyendo qué tiene de químicos, aunque la verdad casi nunca compro latas", señala.



PREFIERE LAS ENSALADAS



Su comida favorita son las ensaladas y cuando cocina en casa procura que sean alimentos crudos o en caldos y salir a comer fuera no le provoca problemas pues siempre hay una opción.



Además de los beneficios para la salud, considera que comer sano es barato si se adquieren los ingredientes y se preparan los alimentos, contrario a lo que la mayor parte de las personas piensa.



"Hay gente que no sabe que te puedes hacer ensalada de lentejas, por ejemplo. Hay en Internet muchas recetas saludables que puedes hacerlas tú y es super saludable y baratísimo, las verduras son muy baratas", resalta.



Aunque no hay casos reconocidos en Sonora de personas que hayan tenido problemas por tener una obsesión relacionada con su forma de alimentarse, en Estados Unidos hay hechos documentados del paso de la ortorexia a la anorexia y la bulimia.



EQUILIBRIO, ES LO SALUDABLE



Giovanni Díaz Zavala, experto en Nutrición de la Universidad de Sonora, indica que instituciones públicas han buscado educar para una buena alimentación pero estos consejos algunas personas los llevan al extremo.



"Empiezan a tener conductas que no están basadas en evidencia, están preocupados porque sus alimentos no tengan hormonas, pesticidas, tratan de comer todo crudo, hacen cosas que entran en aspectos ya de obsesión", refiere.



El concepto de comer sano, aceptado por la comunidad científica, explica, debe contener la mitad del plato de frutas y verduras, un cuarto de comida con proteína como leguminosas y productos de origen animal y el resto con cereales como pastas y arroz.



"Una dieta vegetariana es saludable y bien planeada es saludable, no debe de haber temor en seguirla, pero una dieta que elimina cualquier tipo de carne y grasas puede traer consecuencias a la salud si no hay asesoría", cita.



Al tener una relación con la anorexia, apunta, quienes padecen la ortorexia pueden llegar a la desnutrición y con ello padecer de bajas defensas, indicadores malos en sangre relacionados con las proteínas, problemas de fertilidad en mujeres, huesos descalcificados, entre otros problemas.



A pesar de que sabe de recomendaciones médicas para supervisar una alimentación correcta, "Alejandro" no ha ido nunca con un especialista en nutrición y ha adaptado sus comidas a información que encuentra en línea.



"No me considero obsesivo pero si yo pudiera evitar comer todo lo que no quisiera lo haría, comería puras frutas, verduras, cosas crudas, evitaría comer carnes, ahorita está tan procesado todo, que lo inyectan de tantas cosas que dices tú, ¡a la torre!", destaca.



Su alimentación la combina con ejercicio físico, al menos 40 minutos por día. De no hacerlo dice sentirse con remordimientos al día siguiente y procura hacer el doble de ejercicios por la mañana.



Una fijación por la comida sana y la obsesión por realizar de manera "correcta" esta actividad, según los especialistas están separadas por una línea muy delgada, que sin supervisión de expertos podría resultar contraproducente para la salud.

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