Un grito de amor
En la Semana Santa la liturgia de la Iglesia nos lleva a contemplar a Cristo en la Cruz: Una vez que Cristo grita y muere, el cielo se oscureció y el velo del templo se rasgó (cf. Mc 15,33.38). Es como si la creación participara de ese dolor y al mismo tiempo revelara que Dios ya no habita detrás de un velo, su rostro es ahora plenamente visible en el Crucifijo.
Hace 2 semanas

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