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FRONTERA/GAMER: Castlevania: Belmont’s Curse regresa la saga a sus raíces en 2D

Konami celebra los 40 años de la franquicia con una nueva Belmont, exploración clásica y el regreso del Vampire Killer.

FRONTERA/GAMER: Castlevania: Belmont’s Curse regresa la saga a sus raíces en 2D
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Después de más de una década sin una nueva entrega principal para consolas y todavía más tiempo sin un Castlevania en 2D, Konami regresa a una de sus franquicias más emblemáticas con Castlevania: Belmont’s Curse.

Desarrollado por Konami en colaboración con Evil Empire y con asesoría de Motion Twin, el juego conmemora el 40 aniversario de la saga y recupera muchos de los elementos que definieron sus entregas clásicas, pero los combina con nuevas mecánicas de combate, progresión y exploración.

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Una nueva Belmont carga con el legado familiar

La historia se desarrolla en París en 1499, donde Rose Belmont, hija de Trevor Belmont y Sypha Belnades, deberá enfrentarse a una ciudad invadida por criaturas infernales mientras el castillo de Drácula vuelve a emerger.

Belmont’s Curse ocurre 23 años después de Castlevania III: Dracula’s Curse, donde Trevor Belmont, Sypha Belnades y Alucard derrotaron a Drácula. Esta vez, Trevor y su hija Rose llegan a París después de ser convocados por un obispo para investigar la crisis que consume la ciudad. Ambos terminan separándose y Rose comienza su propia misión para demostrar que puede enfrentar el peligro sin permanecer bajo la protección de su padre.

Antes de partir, Trevor le entrega unas cartas de tarot heredadas de Sypha, herramientas que terminarán convirtiéndose en una parte importante tanto de la narrativa como del gameplay.

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Rose también carga con una maldición en su brazo que comienza a dominarla durante momentos de gran estrés emocional. La historia utiliza este conflicto para construir una trama más personal alrededor del legado de los Belmont y las decisiones que terminan marcando su destino.

A lo largo de la aventura, Rose absorbe las almas de algunos jefes relacionados con las cartas del tarot. Estas criaturas permanecen dentro de su mente y se convierten en voces que intervienen en momentos específicos de la historia.

Personajes como Medusa, Juana de Arco o La Bestia pueden ofrecer comentarios, advertencias o consejos, haciendo que los enemigos derrotados continúen formando parte de la narrativa después de sus enfrentamientos.

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Castlevania vuelve a las dos dimensiones

La campaña principal ofrece aproximadamente 18 a 25 horas, aunque explorar todas sus zonas y completar desafíos puede extender la duración por encima de las 30. Su estructura recupera la exploración clásica en 2D mediante grandes mapas interconectados, caminos alternativos, secretos y zonas que inicialmente resultan inaccesibles.

El backtracking vuelve a formar parte fundamental de la experiencia. Conforme Rose consigue nuevas habilidades, es posible regresar a lugares ya visitados para abrir rutas y descubrir contenido adicional. En una estructura reconocible para los seguidores de Castlevania, donde debes moverte horizontal y verticalmente por escenarios conectados, combatir constantemente y revisar cada rincón en busca de secretos.

Regresa el Vampire Killer

El legendario Vampire Killer regresa como una de las siete categorías principales de armas, pero su utilidad va mucho más allá del combate. Rose puede utilizar el látigo para engancharse a puntos del escenario y balancearse entre plataformas, cruzar barrancos o acceder a lugares elevados.

También puede emplearse en distintas direcciones para resolver puzzles, alcanzar enemigos aéreos y ejecutar ataques cargados. Este nuevo uso convierte al legendario látigo en una herramienta tanto para el desplazamiento como para la exploración, más allá de ser simplemente el arma tradicional de la familia Belmont.

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Las cartas Arcana cambian la progresión

Una de las principales novedades está en el sistema de cartas Arcana. Cada jefe derrotado y determinados momentos de la historia pueden entregar una carta que modifica habilidades, estadísticas o incluso algunos elementos del entorno. Algunas aumentan fuerza o defensa, otras modifican armas y también existen cartas capaces de revelar caminos ocultos o alterar determinadas partes del escenario.

Como no es posible equiparlas todas al mismo tiempo, el sistema obliga a elegir cuáles utilizar dependiendo del estilo de juego y la situación. Cada carta también cuenta con objetivos propios para subir de nivel. Estos desafíos pueden pedir derrotar enemigos con un arma específica, utilizar determinadas habilidades de movimiento, completar secciones sin recibir daño o encontrar secretos.

Cumplirlos mejora sus efectos y, en algunos casos, desbloquea nuevas propiedades, convirtiendo cada Arcana en una pequeña línea de progresión adicional.

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Armas, reliquias y personalización

Belmont’s Curse incluye 28 armas distribuidas en siete categorías: látigos, espadas de una mano, espadones, lanzas, puños, dagas dobles y combinaciones de arma con escudo. Cada una puede aparecer en cuatro niveles de rareza: Ordinaria, Refinada, Obra Maestra y Legendaria, aumentando progresivamente su daño y añadiendo habilidades o efectos pasivos.

Las diferentes categorías también modifican considerablemente el estilo de combate, desde la versatilidad del látigo hasta la fuerza de los puños o el alcance de las lanzas.

A esto se suman alrededor de 42 a 45 reliquias, de las cuales Rose puede equipar tres simultáneamente. Estas funcionan como habilidades pasivas capaces de aumentar el daño aéreo, mejorar ataques después de utilizar magia o entregar bonificaciones al romper la defensa enemiga, por poner algunos ejemplos.

La progresión tradicional también está presente. Derrotar enemigos entrega experiencia para aumentar estadísticas como fuerza y maná, mientras que encontrar fragmentos de corazón rojos y azules permite ampliar las barras correspondientes después de reunir cuatro piezas.

Arte entre la tradición y la modernidad

Visualmente, Castlevania: Belmont’s Curse utiliza modelos 3D combinados con pixel art de alta fidelidad o efectos retro, además de iluminación, partículas y animaciones modernas.

Los escenarios incluyen fondos animados, lluvia, efectos de luz y criaturas con animaciones fluidas, manteniendo una estética cercana a los Castlevania clásicos mientras incorpora técnicas actuales. Las cinemáticas conservan esa misma dirección artística para evitar romper la continuidad visual de la experiencia.

La banda sonora mezcla composiciones orquestales góticas, sintetizadores oscuros y coros, además de reinterpretaciones de melodías clásicas de la franquicia. El juego cuenta con voces en inglés y japonés, acompañadas por subtítulos en múltiples idiomas.

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Veredicto: 9

Castlevania: Belmont’s Curse entiende a la perfección los elementos que han definido a la franquicia y busca evolucionarlos sin abandonar sus raíces. El regreso al 2D, la exploración interconectada, el Vampire Killer y la progresión tradicional conviven con nuevas ideas como las cartas Arcana y una historia personal alrededor de Rose Belmont.

Su sistema de cartas, la variedad de armas y reliquias, además de una campaña diseñada para recompensar la exploración, ofrecen suficientes posibilidades para regresar después de terminar la historia principal.

Es una entrega dirigida tanto a veteranos como a nuevos jugadores, con una propuesta que recupera la esencia clásica de Castlevania mientras utiliza nuevas mecánicas para darle una identidad propia.

Castlevania: Belmont’s Curse ya está disponible en PC, Xbox Series X/S, PlayStation 5 y Nintendo Switch.

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