¿Dulce, fuerte, frío o con leche?: así trabaja un barista para encontrar tu café ideal
Más que preparar café, Abraham Ayala ha encontrado detrás de la barra una forma de conocer a las personas, identificar sus gustos y guiarlas poco a poco hacia nuevos sabores del café.

Mexicali,B.C.- “Ya no somos nomás esas personas que están ahí, me atienden y me dan mi bebida; somos parte de lo que hacen todos los días. Vienen, trabajan, estudian, nos cuentan cómo les va y cosas así”, compartió Abraham Ayala, barista de Café Italiano, al detallar lo que un cliente puede esperar de la persona encargada de preparar su café.
Antes de encender la máquina de espresso o comenzar una preparación, el barista explicó que observa a la persona que entra a la cafetería: se fija en cómo saluda, si llega con prisa, su actitud e incluso en las ganas que tiene de conversar.
Con esas pequeñas señales intenta entender qué busca cada cliente. Algunos llegan por la bebida que acostumbran pedir y quieren continuar rápidamente con su día, mientras que otros llegan con curiosidad y están dispuestos a probar algo diferente.
“Uno se acostumbra a leer a la gente. Más o menos vas viendo la postura, cómo viene caminando, si te dice buenas tardes, qué energía trae, qué vibra trae”, explicó.
Abraham señaló que esa interacción cotidiana es una de las partes que más disfruta de trabajar como barista, pues con el tiempo algunos clientes dejan de ser solamente personas que llegan por una bebida y se convierten en rostros conocidos dentro de la cafetería.

Una puerta para descubrir el café
Esa cercanía también le permite a Abraham recomendar bebidas a quienes quieren salir de su pedido habitual.
Detalló que en Café Italiano cuentan con alrededor de 60 bebidas, por lo que no todos los clientes buscan la misma experiencia.
Antes de recomendar una preparación, destacó que suele preguntar si prefieren algo dulce, frío, caliente, con leche o con un sabor más marcado a café.
La idea, explicó, es no llevar a alguien que apenas comienza a tomar café directamente hacia una bebida cuyo sabor podría resultarle demasiado intenso.
Por eso, puede comenzar con preparaciones de sabores familiares, como un latte de horchata, y posteriormente recomendar bebidas en las que el sabor del café tenga mayor presencia.
“Yo creo que todo va a la curiosidad. Tiene que llamarte la atención algo para que quieras investigarlo o buscarle el porqué”, señaló.
Esa curiosidad también formó parte de su propia historia con el café. Recordó que, cuando comenzó a tomarlo, prefería bebidas dulces, con caramelo o sabores que hicieran menos evidente el sabor del café.
Conforme fue probando distintas preparaciones, descubrió que un mismo grano podía ofrecer características completamente diferentes.
Hay cafés que pueden recordar a frutas, cacao o piloncillo, dependiendo del grano, su proceso y la manera en que se prepara.
Para él, descubrir esas diferencias es precisamente lo que puede hacer que una persona deje de ver el café solamente como una bebida necesaria para comenzar el día y empiece a interesarse por lo que hay detrás de cada taza.

El trabajo detrás de una taza
Detrás de la recomendación y de la conversación también existe una preparación que el cliente muchas veces no alcanza a observar.
Explicó que un barista debe conocer las proporciones de las recetas, dominar distintos métodos de preparación y aprender a aprovechar las características de cada grano para conseguir una bebida equilibrada.
Sin embargo, Abraham consideró que la experiencia frente a la barra es tan importante como la capacitación.
Los cursos pueden enseñar técnicas, pero es el contacto diario con los clientes el que ayuda a entender qué busca cada persona.
“Yo, como barista, soy un facilitador al final del día. No trabajo la materia prima; trato de sacarle el mejor provecho para que la gente tenga un producto de buena calidad y con un buen sabor”, explicó.
Desde esa posición también ha observado una mayor curiosidad entre los mexicalenses por conocer nuevas preparaciones y entender qué hay detrás de una taza.
Para Abraham, esa curiosidad puede ser el primer paso para que alguien deje de pedir siempre la misma bebida y comience a explorar otros sabores.
Por ello, de cara al Día Internacional del Café, que se conmemora este 1 de octubre, invitó a quienes todavía se mantienen en las bebidas de siempre a probar algo distinto.
El trabajo de Abraham detrás de una barra no termina cuando entrega una taza. Su importancia está en escuchar, recomendar y conseguir que quien llegó preguntando simplemente por “un café” salga con curiosidad por saber qué podría pedir la próxima vez.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados