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El oficio que pasa de padre a hijo: 30 años haciendo sombreros en el corazón de Mexicali

Alan Ureña aprendió el oficio desde niño y hoy combina técnicas artesanales, restauración y diseños personalizados en el Centro Histórico

El oficio que pasa de padre a hijo: 30 años haciendo sombreros en el corazón de Mexicali
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Mexicali,B.C.-En Mexicali, donde el sol forma parte de la vida cotidiana, el sombrero ha sido durante décadas una herramienta para protegerse del calor, pero también es una pieza que refleja estilos, costumbres y hasta historias familiares.

En la Zona del Centro Histórico de Mexicali, frente al Callejón de la Chinesca, la Sombrerería Mexicana mantiene vivo ese oficio de la mano de Alan Ureña, quien aprendió el trabajo de su padre, quien igual lo aprendió del suyo y ahora busca que la tradición continúe en las nuevas generaciones.

“Realmente el uso en Mexicali viene del sol, la necesidad de cubrirnos”, explicó Alan, quien señaló que detrás de cada sombrero existe también un proceso artesanal que ha cambiado con las tendencias, pero que conserva técnicas aprendidas dentro de la familia.

Foto: Juan J. Morales

Compartió que su padre abrió el establecimiento alrededor de 1992, el mismo año en que Alan nació, recordó que la relación de su familia con el oficio comenzó desde antes y que durante su infancia permaneció cerca del negocio.

Fue hasta 2011 cuando comenzó a involucrarse de lleno en la elaboración de sombreros y a aprender las técnicas necesarias para transformar el material en un sombrero.

El aprendizaje, detalló, estuvo acompañado de errores y trabajos que tuvieron que repetirse hasta conseguir los resultados esperados.

Su padre fue quien le enseñó las bases y revisó sus primeros trabajos, mientras Alan desarrollaba poco a poco sus propias técnicas. “Es muy difícil, he echado mucho sombrero a perder”, recordó sobre aquellos primeros años, cuando algunas piezas no salían como esperaba y tenía que comenzar nuevamente.

Con el tiempo, esos errores también se transformaron en experiencia y dieron paso a diseños personalizados que comenzaron a solicitar los propios clientes.

Actualmente, la sombrerería cuenta con entre 50 y 60 diseños y diferentes variaciones, desde modelos utilizados para protegerse del sol y trabajar hasta sombreros vaqueros, casuales, de palma y piezas para niños.

Tradición y modernización

Alan señaló que después de la pandemia, especialmente a partir de 2021, comenzó a notar un incremento importante en la venta de sombreros, relacionado con el regreso de los conciertos, el auge de la música norteña y regional y las fiestas con temática vaquera.

Aunque el sombrero vaquero es actualmente uno de los modelos más solicitados, Alan explica que continúa teniendo otros usos.

Dijo que hay clientes que buscan protegerse del sol durante sus actividades diarias, mientras que otros lo incorporan como parte de su vestimenta.

Para Alan, una de las partes más importantes del negocio es la restauración de sombreros que han acompañado a sus propietarios durante años.

Foto: Juan J. Morales

Algunos clientes llegan con piezas antiguas que tienen un valor sentimental y que prefieren recuperar antes que reemplazar.

Sin embargo, no siempre es posible devolverlas completamente a su estado original, “Siempre le queda la marca de un daño al sombrero, es como la cicatriz de la vida para nosotros”, expresó.

Algunos sombreros han pasado por diferentes etapas de la vida de sus propietarios y, por ello, una reparación puede representar también una manera de conservar un recuerdo.

La fabricación artesanal requiere tiempo y paciencia

Un sombrero artesanal no se hace en minutos. Dependiendo del modelo y de los detalles solicitados, Alan puede dedicar cinco o seis horas a una pieza; algunos trabajos completamente manuales requieren varios días e incluso semanas.

A las piezas se les pueden agregar diferentes elementos, como piel, plumas y detalles personalizados, además de modificaciones en colores, formas, tallas y diseños.

Algunos clientes incluso solicitan letras o características específicas para convertir el sombrero en una pieza única.

Esta variedad permite que el establecimiento atienda a distintas generaciones y perfiles de clientes, Alan aseguró que todavía reciben personas mayores de 90 años que conocen el negocio desde hace décadas, mientras que las nuevas generaciones han llegado atraídas por las tendencias actuales.

La mezcla de clientes representa para Alan una muestra de cómo ha cambiado el sombrero sin perder su utilidad.

El legado

Su hija ya conoce parte del trabajo y del ambiente de la sombrerería, aunque reconoció que el futuro dependerá de que las siguientes generaciones quieran conservarlo. “Siempre ha sido como que mi papá se ha preocupado de quién sigue y lo sigue haciendo bien”, comentó.

Alan continúa al frente del establecimiento, combinando las técnicas que aprendió de su padre con nuevos diseños y las necesidades de los clientes actuales..

En una ciudad donde las altas temperaturas forman parte de la vida diaria, Sombrerería Mexicana mantiene así una tradición que no solamente se lleva como parte de la vestimenta. “Siempre que piensan en un sombrero piensan algo de vaquero y botas, pero puede ser para el diario, puede ser para salir, para que te cubras un poquito del sol”, finalizó Alan.

Foto: Cortesía

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