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Cruzó solo el desierto a los 12 años y terminó como bracero en California: la historia de un mexicalense de 89 años

Óscar Prieto Casanova recuerda cómo llegó caminando desde Sonora hasta Mexicali en los años 50 y cómo trabajó en los campos agrícolas de Estados Unidos durante el Programa Bracero.

Cruzó solo el desierto a los 12 años y terminó como bracero en California: la historia de un mexicalense de 89 años
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Mexicali, B.C–Tenía apenas 12 años cuando decidió abandonar un rancho en Sonora. Sin dinero, sin compañía y enfrentando el calor del desierto, caminó durante horas alimentándose de biznagas para sobrevivir, hasta que encontró agua en un pequeño rancho. Aquella travesía cambiaría para siempre su vida.

Hoy, a sus 89 años, Óscar Prieto Casanova recuerda aquella odisea que lo llevó primero a Mexicali y después a los campos agrícolas de California, donde formó parte del histórico Programa Bracero, el acuerdo entre México y Estados Unidos que permitió a miles de trabajadores mexicanos laborar temporalmente en la agricultura estadounidense desde el 4 de agosto de 1942 hasta 1964.

Originario de Cucurpe, Sonora, quedó huérfano desde pequeño y pasó parte de su infancia en ranchos de Altar. Fue ahí donde comenzó a ahorrar algunos pesos ayudando a contrabandistas de alcohol a recolectar leña, dinero que utilizó para emprender su viaje hacia Mexicali.

Sobrevivió comiendo biznagas

El recorrido no fue sencillo. Don Óscar relata que salió de madrugada para evitar que alguien intentara detenerlo y caminó durante horas bajo temperaturas extremas.

La sed fue tan intensa que estuvo cerca de desmayarse, hasta que encontró un rancho donde una mujer le dio agua, café y alimento antes de continuar su camino hacia Caborca, donde abordó un tren rumbo a Mexicali.

Al bajar en la estación conocida como Kilómetro 57, fue contratado para trabajar en los campos algodoneros del Valle de Mexicali.

Cuando cruzar a California era cotidiano

Años después encontró a un tío que ya vivía en Mexicali y comenzó a cruzar diariamente hacia el Valle Imperial.

Recuerda que en aquella época miles de trabajadores mexicanos atravesaban la frontera para laborar en los campos de algodón, naranja y limón, impulsados por la escasez de mano de obra en Estados Unidos durante la Guerra de Corea.

“Vivíamos en Bellavista y a las tres de la mañana íbamos a la garita para alcanzar los transportes que llevaban a los trabajadores hasta Brawley y Westmorland”, recuerda.

Más adelante fue enviado a Pomona, California, donde trabajó en huertos de naranja y limón.

“Los estadounidenses no querían trabajar en el campo”

Durante la entrevista recuerda que el trabajo era pesado, pero constante. Los salarios se pagaban por caja cosechada y de ese ingreso se descontaban los gastos de alimentación y alojamiento en barracas donde dormían decenas de trabajadores.

También rememora que los agricultores estadounidenses dependían de la mano de obra mexicana.

Los gringos no le entraban al trabajo pesado del campo”, afirma.

Recibió una compensación décadas después

Décadas más tarde, gracias a que conservó su antiguo pasaporte de bracero, pudo acceder al programa de compensación impulsado por el Gobierno de México.

Recibió alrededor de 38 mil pesos en 2005, aunque asegura que nunca obtuvo una pensión por parte del gobierno estadounidense.

“Me duele ver cómo deportan a la gente”

Al comparar aquella frontera con la actualidad, don Óscar asegura que le entristece observar las deportaciones masivas.

Explica que la mayoría de quienes migran únicamente buscan mantener a sus familias, igual que ocurrió con miles de trabajadores durante el Programa Bracero.

“Si uno va allá es porque quiere llevar dinero a su casa”, expresa.

Después de más de siete décadas viviendo en Mexicali, considera que la ciudad fronteriza le permitió construir la vida que buscaba cuando era apenas un niño que caminaba solo por el desierto.

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