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FOTORRELATOS | El arte de lustrar el calzado, un oficio de herencia

Ser bolero es ser el guardián de una elegancia que se resiste a morir; un oficio de otro siglo que sobrevive en las manos de quienes aún valoran el detalle.

FOTORRELATOS | El arte de lustrar el calzado, un oficio de herencia

Mexicali,B.C.- Apostado en el renovado Centro Histórico de Mexicali, don Sergio Cantú sobrevive como uno de los boleros más conocidos y de mayor historia en la ciudad.

Para él, el día no comienza con el aroma del café, sino con el ritual de las herramientas: el despliegue de las cremas, el rítmico vaivén del cepillo de cerdas de caballo y ese cajón de madera que, tras décadas de servicio, ha sostenido el peso de miles de historias de sus clientes.

Johnny Morales

Ser bolero es ser el guardián de una elegancia que se resiste a morir; un oficio de otro siglo que sobrevive en las manos de quienes aún valoran el detalle.

Para don Sergio, este oficio es una herencia sagrada. Entre el brillo y la tinta, custodia con nostalgia los recortes de periódico que validan el esfuerzo del negocio familiar.

Johnny Morales

La Bolería Torreón llamada así en honor a sus raíces, abrió sus puertas en 1969. Don Jesús se integró al local en 1980, tras haber aprendido los secretos del cuero de manos de su suegro.

Don Sergio Cantú recibe a todos con una sonrisa, transformando el tiempo de espera en una sesión de narrativas que ayudan al cliente a olvidar sus pesares.

Johnny Morales

Sus clientes han acudido a su silla durante años, buscando no solo el lustre de sus zapatos, sino el consuelo o el agrado de su conversación.

Él mismo asegura que su labor es como una medicina; un espacio donde el cliente se distrae y descarga sus cargas mientras sus zapatos recuperan la vida.

Johnny Morales
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