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“Ser fotógrafo es interesante… pero inseguro”: fotógrafo cachanilla

Originario de Mexicali, Aranda Nuño se dedica al ámbito audiovisual, con especial énfasis en la fotografía fija.

“Ser fotógrafo es interesante… pero inseguro”: fotógrafo cachanilla

Entre calles, miradas anónimas y realidades que incomodan, el fotógrafo cachanilla César Fernando Aranda Nuño, de 26 años, ha construido una mirada visual profundamente humana, donde la cámara no solo documenta, sino que se convierte en un puente para contar historias que suelen permanecer al margen.

Originario de Mexicali, Aranda Nuño se dedica al ámbito audiovisual, con especial énfasis en la fotografía fija, disciplina que considera su mayor fortaleza. Aunque también realiza video, su pasión se encuentra en la fotografía callejera y documental, un ejercicio que define como intuitivo y poco planeado cuando se trata de trabajo personal.

“Salgo a la calle con lo que traigo en la cabeza en ese momento. Observo, me acerco y dejo que la fotografía se dé sola”, explica.

Foto: Cortesía

Una imagen que cambió su manera de mirar

Su primer acercamiento serio a la fotografía ocurrió lejos de la ciudad, durante un voluntariado en la Sierra Tarahumara, donde César vivió un proceso de transformación visual, al dejar atrás la fotografía editorial para adentrarse en el documental.

Inspirado por referentes como National Geographic, comenzó a retratar la vida cotidiana de comunidades rarámuri, dando origen a su primer proyecto formal.

Una imagen tomada en 2017 marcó su camino definitivo, ya que con apenas 18 años y una cámara Canon T6, capturó a dos niñas caminando de la mano hacia el sol en un entorno boscoso. “Esa foto me dijo que esto era lo que quería hacer”, recuerda.

Foto: Cortesía

Documentar la realidad, aun con miedo

Con el tiempo, su trabajo se ha enfocado en poblaciones vulnerables: comunidades LGBT+, personas migrantes, personas en situación de calle y contextos de pobreza. Para él, la fotografía es una herramienta de acercamiento y responsabilidad social.

Mi trabajo no es de paisajes ni edificios, es de personas en su contexto. Me interesa la condición humana”, señala.

Sin embargo, retratar estas realidades no está exento de riesgos. César reconoce que ejercer la fotografía documental en México implica inseguridad constante: persecuciones, intentos de asalto y amenazas forman parte del entorno.

Por ello, su método incluye observación previa, acompañamiento comunitario y discreción absoluta.

A estas dificultades se suma la censura digital, donde Aranda Nuño denuncia que los algoritmos de redes sociales limitan la visibilidad de su trabajo cuando aborda temas como violencia o desnudos parciales, afectando directamente su trayectoria profesional.

Foto: Javier Galllegos

Fotografiar con conciencia y responsabilidad

Pese a ello, su compromiso permanece firme. Tras concluir la carrera de Lenguaje y Producción Audiovisual en la Universidad Autónoma de Nuevo León, su siguiente paso es la capacitación en derechos humanos y temas sociales, con la intención de que su fotografía genere un beneficio real para las comunidades retratadas.

Al definir lo que significa ser fotógrafo documental en México, no duda:

Es muy interesante, por la gente y la cultura… pero también es muy inseguro. Hay abandono institucional y poca protección. Aun así, me gusta muchísimo retratar aquí”, concluyó.

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