Familia Alcaraz: cómo las redes y los “hot dogs” sonorenses los salvaron tras la deportación
Luego de la detención por el ICE en California, la familia Alcaraz volvió a Mexicali y emprendió un negocio de hot dogs estilo Sonora.

Mexicali,B.C.-Durante casi seis años, la familia Alcaraz vivió tranquilamente en la ciudad de Indio, en California. Su vida cambió abruptamente cuando el padre de familia fue detenido por autoridades migratorias, una situación que obligó a María Alcaraz y a sus tres hijos pequeños a salir del país de manera inmediata.
Llegaron a esa ciudad alrededor de 2019, donde comenzaron vendiendo tacos de carne asada y luego agregaron al menú los hot dogs estilo Sonora, de donde es su marido. Poco después, María aprendió a hacer su propio pan de forma artesanal viendo videos en Youtube y luego se lo enseñó a su esposo.
La gente nos empezó a animar a que vendiéramos más seguido, y fue cuando decidimos quedarnos solo con los hot dogs. La respuesta fue muy buena”, recordó María.
Durante su estancia en Estados Unidos, la familia se sintió integrada y segura. “Nosotros ya lo sentíamos como nuestro hogar. Nunca sentimos peligro ni rechazo, la gente siempre se portó muy bien con nosotros”, recordó María. Sus tres hijos nacieron en ese país: un bebé de un año, una niña de dos y un niño de cuatro años con condición del espectro autista.

El hijo mayor recibía terapias constantes, fundamentales para su desarrollo. “Las terapias siempre fueron parte de nuestra rutina diaria, la atención para él era muy buena”, explicó María, quien señaló que los cambios bruscos afectan de manera especial a su hijo.
La reelección de Donald Trump como presidente en Estados Unidos y el endurecimiento de su política migratoria tocó a sus puertas y cambió sus días tras una denuncia anónima.

La detención y la salida forzada
Agentes cazarrecompensas del ICE interceptaron a la familia a finales de septiembre pasado durante una de sus rutinas. Mientras se dirigían a la clínica para la terapia de uno de sus hijos, los agentes los abordaron y detuvieron a Carlos Alcaraz, el esposo de María.
Ella comentó que los agentes le informaron que alguien los había denunciado como indocumentados, lo que permitió dar con su paradero.
Gracias a que los niños iban en el vehículo, a María le permitieron regresar a casa con ellos, sin embargo, horas después, los agentes acudieron al domicilio con una advertencia.

Me dijeron que tenía que salir del país lo más pronto posible con mis hijos, porque si no, cuando llegara la orden entrarían por mí y me llevarían a la fuerza”.
Ante el temor de ser separada de sus hijos, María decidió salir de Estados Unidos esa misma noche y viajar a Mexicali, donde su madrastra ya la esperaba.
Tomó todas las cosas personales y de valor que tenían en su casa y las subió a su camioneta. Horas después de la detención, María viajaba rumbo a México junto con sus hijos, mientras su esposo seguía detenido.

Carlos Alcaraz permaneció bajo custodia del ICE por más de un mes. “Fue un trauma para toda la familia, principalmente para mis niños”, dijo María. El impacto fue mayor en el hijo de cuatro años. “Para él los cambios son muy fuertes, su papá es su apoyo, y de un día para otro todo cambió, y era muy difícil controlarlo, pues no entendía lo que estaba pasando”, explicó.
Volver a empezar en Mexicali
La popularidad no es algo desconocido para la familia Alcaraz. Además de haber echado mano de las redes sociales, principalmente Tik Tok e Instagram, para promocionar su negocio en Indio, María también las usaba para contar su vida familiar. Esto les atrajo a varios seguidores que empatizan con ellos.
Cuando fueron deportados, una comunidad de seguidores estaba atenta a lo que María publicaba, y de lo que les había pasado en Estados Unidos.

A mí siempre me han gustado las redes, me ayudan a distraerme, no le doy mucha importancia a los comentarios negativos de la gente, siempre nos enfocamos con los que nos apoyan”, explicó.
Tras la deportación de Carlos y la reunificación familiar en Mexicali, los Alcaraz rentaron una casa, donde pudieron volver a empezar. Ahí retomaron la idea de emprender.
Volvimos a pensar en vender hot dogs. Yo me fui de Mexicali cuando tenía como 13 años, así que regresar fue como llegar a otra versión de la ciudad”, compartió María.
Su emprendimiento, bautizado como Hot Dogs “El Mariachi”, comenzó en bazares locales, donde recibieron apoyo de su comunidad de seguidores desde el primer día. “Desde que empezamos hemos recibido mucho apoyo, la gente de Mexicali es muy cálida y estoy muy agradecida”, dijo.

Este apoyo les permitió comenzar de nuevo e incluso los llevó a abrir un nuevo local ubicado en el bulevar Anáhuac, en el fraccionamiento Jardines del Lago, el cual inauguraron este pasado fin de semana, con filas de espera de hasta dos horas.
La familia Alcaraz planea establecerse de manera definitiva en Mexicali y hacer crecer su negocio de comida, en el que trabajan junto con el padre y la madrastra de María, quienes apoyan en la venta y preparación de alimentos, además de otros compañeros.
Finalmente, María envió un mensaje a otras familias que atraviesan situaciones similares:
No se desanimen. Uno puede salir adelante donde sea. El futuro no está solo en Estados Unidos, también está aquí en México, y nosotros vamos a buscar seguir creciendo”.
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