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“No lo hice de mala fe, solo no soporto ver perritos viviendo en las calles”

Fue el pasado sábado, poco antes del mediodía, cuando tocaron a su puerta con una orden de cateo, informando que aquellos perros a los que rescató, alimentó, cuidó y buscó un hogar, debían ser trasladados al Cemca.

Mexicali, Baja California.-“Yo amo a los perritos”, afirmó Verónica Chaparro, quien se considera rescatista independiente de perros en situación de calle y es dueña del hogar donde, el pasado fin de semana, elementos de la Fiscalía General del Estado (FGE) y el Centro Municipal de Control Animal (Cemca) rescataron a 82 perros que vivían en condiciones insalubres.

Fue el pasado sábado, poco antes del mediodía, cuando tocaron a su puerta con una orden de cateo, informando que aquellos perros a los que rescató, alimentó, cuidó y buscó un hogar, debían ser trasladados al Cemca.

Consciente de las diversas denuncias realizadas por vecinos del fraccionamiento Santa Mónica, y entendiendo que no había nada que hacer, como forma de evitar confrontaciones y violencia, optó por permitir que se llevaran a esos perros a los que siempre buscó ayudar.

Verónica Chaparro se dijo molesta, pues considera que se ha tergiversado la información, ya que, a pesar de no contar con apoyos por parte de asociaciones o el Gobierno Municipal, su objetivo fue buscarles un hogar a los perros que vivían en las calles.

“Ni siquiera yo sabía. Sé que en un cateo no se avisa, pero nunca me notificaron. No me mandaron a hablar a la fiscalía como para decirme que estaba la problemática; de repente llegaron, me mostraron la orden y me dijeron, ‘o nos abre o nos abre’”.

Molesta, comenta que en diversos medios se informó que algunos de los canes se encontraban enjaulados, además de que el patio frontal se encontraba con heces y orina, explicando que justo momentos antes los había alimentado y que tomó la decisión de meterlos en jaulas para que los elementos de la FGE entraran a su hogar.

Cuenta que desde hace 15 años, debido a su amor por los perros, tomó la decisión de, a pesar de no contar con permisos, convertir su vivienda en una especie de refugio, albergando, vacunando, cuidando, alimentando y buscándoles un hogar a perros en situación de calle.

Es por su amor a los perros que jamás podría tenerlos encerrados en una jaula y bajo malos cuidados, pues como una de sus vecinas comentó, su amor por los perros llegó a ser obsesivo.

“Los perritos acababan de desayunar. Es lógico, tienen que hacer del baño. Yo limpio desde bien tempranito, en la tarde y hasta en la madrugada. Entonces no pueden decir que los tenía viviendo mal”.

“Algunas veces nada más se platica lo que se ve, pero no preguntan qué hay detrás de todo eso y de cada uno de los rescates. Estoy consciente de que me saturé, pero ¿qué hacía? Mi labor no me deja ver a un perrito en la calle mal, o atropellado y dejarlos ahí”, expresó.

Verónica dijo que es importante aclarar que no se trata de una situación de maltrato, sino de una mujer que, debido a su amor a los perros, no puede evitar ayudarlos, aunque deba utilizar sus propios recursos.

Cuenta que son más de 100 perros los que a lo largo de tantos años logró trasladar a Estados Unidos, donde se encuentra una asociación que colabora con ella y se encarga de encontrarles un hogar permanente.

Para dicho traslado, se debe costear la vacunación, alimentación y cuidados médicos de los perros, pues en la ciudad no recibe apoyo de las autoridades y, en ocasiones, colaboró con asociaciones locales, pero su finalidad fue no abandonar a quienes no tenían un hogar.

“Si me pasé del límite de los perritos porque mi casa no es tan grande, pero yo lo hice con todo el corazón, y lo sigo haciendo y lo seguiré haciendo. Son perritos que si me necesitan, ahí yo voy a estar”.

A pesar de que la historia no se ha contado como en verdad fue, según Verónica, y de que está siendo investigada por la FGE para descartar que se trate de un caso de maltrato animal, ella seguirá con su labor, pero de una forma más moderada.

Para ella, el siguiente paso es ver qué será de los perros a los que durante tanto tiempo cuidó y protegió, pues aunque ya no estén con ella, no los abandonará y asegurará que se les cuide y proteja con amor.

Denuncias ciudadanas

Una residente de dicho fraccionamiento, misma que pidió el anonimato, afirmó que desde hace meses se habían realizado denuncias con las diversas autoridades, pues consideraron se trataba de un foco de infección.

Contó que el mayor problema de la situación siempre fue el mal olor, así como los ladridos y en ocasiones peleas entre los perros, siendo algo que escaló hasta ser insoportable.

Agregó que a dos casas se encuentra un colegio infantil, por lo que para el personal del mismo fue muy complicado, pues representaba un foco de infección para los menores, además de que el olor de las heces de los canes se extendía hasta el predio.

“No digo que no pueda ayudar a los perros, está bien, pero tampoco puedes tener a 50 u 80 en una casa de ese tamaño, al final del día se convierte en un foco de infección para todos, no solo para los niños que se encuentran en el jardín de niños”.

“De alguna manera se debe ser consciente del entorno y entender que está bien ayudar, pero hay un límite. Si es molesto, más que eso, preocupante, es una situación que ya no podía continuar, y hasta ahora nos hicieron caso”, agregó.

Se dijo un tanto molesta, pues afirma que eran constantes las denuncias que realizaban y nunca se les dio atención, hasta que un día, tras un video tomado por una persona sobre las condiciones de salud de los perros, se tomó acción por parte de las autoridades.

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