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Sigue espantando la viejita del “5” Mexicalenses

Sigue espantando la viejita del “5” Mexicalenses

Arrastrándose por el viejo Centro de la ciudad, una mujer de edad avanzada pide a los transeúntes una limosna, estirando su brazo huesudo con su mano arrugada, si no le das cinco centavos te los devuelve siguiendo su camino, cuentan los cachanillas.



Mejor conocida como la viejita del “5”, es una leyenda que se ha mantenido viva a lo largo de los años, muy conocida por los mexicalenses, relató el recopilador de historias, Xe Juan Hernández.



Todo inició en los años 40’s ó 50’s, en la parte vieja de Mexicali donde está La Chinesca, El Tecolote y lo que se concentra en el viejo Pueblo Nuevo, explicó Hernández, pero la historia tiene dos versiones.



Había dos hermanos, un varón y una mujer, procedentes de una familia acomodada y con cierto dinero ahorrado, el hermano sufrió una enfermedad degenerativa y la hermana por no gastar el dinero lo dejó que falleciera.



Cuando cayó en cuenta de lo que había hecho, la conciencia y remordimiento la acongojaron, por lo que fue a la Catedral de Mexicali, con el fin de confesarse ante el sacerdote y solicitarle el perdón de Dios.



Su pecado fue tan grave, que el sacerdote le negó el perdón, indicándole que la única manera de pagar esa manda, era ir directamente al Vaticano para solicitar el indulgencia, sin embargo había una condición.



Sólo podía viajar si su boleto, ya fuera de avión o de barco, era pagado con monedas de cinco centavos, desesperada comenzó a deambular por las calles, pidiendo cinco centavos.



“No puede aceptar monedas de otra denominación, la cantidad es exorbitante, por eso dicen que aun se aparece, sobre todo frente a la catedral de la ciudad”, informó Hernández.



LA OTRA VERSIÓN



Hay otra versión que habla de ella como una mujer que le encantaba la vida alegre, no era rica, y contaba con varios hijos, manifestó Xe Juan.



Un día fue invitada a una fiesta, antes de irse, puso candado a la puerta, dejando a sus hijos encerrados, mientras los niños jugaban dentro de su hogar, se desató un incendio, unos dicen que fue por una veladora y otros por la estufa.



“Los niños murieron calcinados, cuando la mamá regresa se da cuenta del mal que hizo, se arrepiente y pide perdón al padre de la catedral, ahí es donde convergen las dos historias”, detalló.



Hasta la fecha a la viejita del “5”, dice que se puede ver en la zona Centro, en la Catedral, en la calle Altamirano, Obregón, quien va casi arrastrándose con su cuerpo atrofiado, estirando la mano para que le des cinco centavos.



Si le das una moneda que no sea de dicha denominación, los regresa, no ha juntado el dinero y desde entonces se dice que no ha muerto.



Hay una controversia ya que algunos dicen que no es un fantasma, sino una mujer condenada a no morir hasta que cumpla su penitencia, una historia muy parecida a la del judío errante.



“El año pasado entrevisté a un maestro de CBtis, me dijo que cuando era niño, le tocó ver y darle cinco centavos a la señora, siempre hay alguien que algún familiar la llegó a ayudar o simplemente la vio”, abundó.



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