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Operadores de vuelo somos considerados trabajadores esenciales: Mexicana en la NASA

Dorothy Ruiz es operadora de vuelo mexicana para la Estación Espacial Internacional (EEI). 

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Por Agencia Reforma

Dorothy Ruiz(Agencia Reforma)

Dorothy Ruiz | Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- En una jornada normal, Dorothy Ruiz llega a las 7:30 horas a ocupar su puesto de trabajo, con su almuerzo en una lonchera, y un colega del turno saliente le cuenta los pormenores y acontecimientos importantes ocurridos o pendientes.


Pero hablar como tal de "un día normal" es prácticamente imposible cuando tus labores consisten en enlazar comunicaciones entre la Tierra y los astronautas que flotan a una altura de entre 335 y 460 kilómetros por encima del planeta, así como facilitar las actividades que éstos tengan programadas, tal como hace Ruiz, operadora de vuelo mexicana para la Estación Espacial Internacional (EEI). 


La verdad es que es muy raro que sea un día normal; siempre hay algo que resolver", comparte en entrevista telefónica la ingeniera aeroespacial de 42 años, quien desde la base de control en el Centro Espacial Houston -donde se gestionan todas las operaciones espaciales ligadas a la EEI bajo la guía de un director de vuelo- está a cargo del ground control, o control de tierra, uno de los diferentes sistemas que asisten y guían a la enorme infraestructura espacial.


"A mí me gusta comparar (la Estación) como si fuera una casa que está volando, y que además de casa es un laboratorio volando y rodeando la Tierra a una gran velocidad. Le da vueltas a la Tierra cada 90 minutos con un total de 16 órbitas diarias", expone.
Ni la pandemia de Covid-19 ha detenido su trabajo.


"Aún estamos cubriendo los tres turnos las 24 horas. Los operadores de vuelo somos considerados trabajadores esenciales. Estamos utilizando 3 centros de operación dentro del edificio. Normalmente solamente utilizamos una base de control, llamada FCR (Flight Control Room), pero para cumplir el distanciamiento social y que los operadores de vuelo no necesiten hacer relevo en persona, estamos usando 3 centros de operación. 


"Todos están usando cubrebocas, limpiando sus consolas y el equipo de limpieza está realizando un excelente trabajo manteniendo las áreas en común limpias y desinfectadas".


El sistema que la ingeniera egresada de la Universidad Internacional de Texas A&M opera es una interfaz entre nuestro planeta y el vehículo espacial. El ancla que mantiene vinculados a los astronautas con la Tierra por medio de la señal de satélites.


"Mi sistema es muy muy importante porque, si de alguna manera se rompe la conexión satelital entre la Tierra y el vehículo espacial, no hay manera de mandar órdenes, por ejemplo, ni de comunicarte con la tripulación", precisa la operadora.


Así, algunas de las tareas que Ruiz y su equipo de ingenieros deben realizar son el enlace de vídeo y audio con la tripulación, mandar archivos y órdenes de otros sistemas, monitorear todos los sistemas que procesan la señal en las estaciones terrestres de enlace y en la base de control, procesar todos los datos y la telemetría que llega a la Tierra y enviar éstos a usuarios, agencias espaciales y a la comunidad científica. 


La tarea de rutina más importante, especifica la operadora, es agendar tiempo en la constelación de satélites que apoyan los vehículos espaciales que gestionan. Y, sobre todo, estar pendientes de las actividades que vayan a tener lugar en la EEI -una caminata espacial, la llegada de una sonda Soyuz con insumos o el relevo de miembros de la tripulación, entre otras cosas- para mantener una comunicación ininterrumpida durante el proceso.


Un trabajo que requiere de una precisión milimétrica y de la coordinación de los diferentes sistemas de la base de control, operados por profesionales que, a pesar de la seriedad e importancia de su trabajo, no pierden la oportunidad de reír y poner un toque humano.


"Por ejemplo, hay algunos que somos supersticiosos. Hay un director de vuelo en particular que no permite que nadie use ropa de color rojo, porque para él es de mala suerte. Yo, por ejemplo, no permito que alguien me deseé buena suerte cuando estoy en turno porque luego sucede lo contrario.


"También tenemos un gremlin que nos pasamos entre sí, sobre todo cuando algún sistema comete una equivocación. No quieres ver al gremlin en tu consola", dice Ruiz. "Cada uno de los sistemas tenemos una mascota en la consola o algo representativo de nuestro sistema. Y en Navidad decoramos las consolas con unos gorros de Santa".

Listos para la emergencia
Ruiz acude cinco días por mes a la base de control, más una jornada de fin de semana, en alguno de los tres turnos de esta empresa constante de monitorear y dirigir la EEI 24 horas diarias, los 365 días del año. "No podemos dejar a los astronautas solos en ningún momento", dice.


Cuando no está ahí, trabaja desde una oficina en proyectos que apoyan las misiones espaciales, o haciendo simulacros para capacitar a los ingenieros en preparación o para mantener el conocimiento vigente en los que ya laboran en la base de control.


Desde simulacros para posibles situaciones de emergencia relacionadas con la EEI hasta otros para misiones específicas de SpaceX u otros vehículos comerciales. La idea es aprender a controlar la adrenalina y encontrar la mejor solución lógica ante las diferentes fallas y emergencias.


"Tienes que pensar en cuestión de segundos cuál es la solución a la contingencia inmediata y no solamente eso, sino que tienes que hacer un análisis de riesgo para saber qué puede pasar en diferentes situaciones y tienes que saber comunicar ese análisis de riesgo a tu equipo y al director de vuelo, porque la comunicación es muy importante, igual que el trabajo en equipo. 


"Todos hacen análisis y se decide qué es lo que procede, lo mejor que se puede hacer para salvar la misión", explica.


Todo esto tal y como lo vivió en 2013 cuando, recién certificada como operadora de vuelo, estuvo presente en la interrumpida caminata espacial del astronauta italiano Luca Parmitano, quien de repente sintió un líquido cerca de su rostro y su espalda, recuerda Ruiz.


"Todos empezaron a verse entre sí. Sabían que no era normal", relata la operadora sobre sus compañeros en la base de control, que se cuestionaron si acaso podía tratarse de sudor.

"Pero entre más avanzaron los minutos, empezaron a ver que en realidad era agua, una fuga de agua en su traje espacial. Fueron momentos bien intensos".


Ella estaba preparada desde su sistema. Debía grabar todo lo que pasaba, cerciorarse de no perder ningún dato. En caso de que la situación escalara a un accidente, la información debía estar ahí para la investigación subsecuente.


"Estaba muy nerviosa, al igual que muchos, pero me impresionó cómo el director de vuelo gestionó la situación y cómo mantuvo la calma demostrando un verdadero liderazgo. Él transmitió esa calma a todos nosotros y, por lo tanto, todos los demás sistemas representados en la base de control mantuvimos la calma y pudimos hacer lo que a cada quien nos tocaba.


"Fue un accidente que pudo haber terminado con la vida de Luca (por el potencial riesgo de que el agua se acumulara en su casco y el italiano llegara a ahogarse), y la atención rápida, las conducciones del director de vuelo, la decisión que tomó de regresarlo inmediatamente a la EEI, le salvó la vida. Y esto fue gracias a simulacros que se han realizado", explica Ruiz.

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