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Domo de Runit: La “Tumba” nuclear que está comenzando a resquebrajarse en el Pacífico

En los años 50 una bomba nuclear  llamada "Cactus" lanzada por Estados Unidos cerca de las Islas Marshall dejó un enorme cráter.

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Por Redacción/GH

En los años 50 una bomba nuclear  llamada

En los años 50 una bomba nuclear  llamada "Cactus" lanzada por Estados Unidos cerca de las Islas Marshall dejó un enorme cráter. | Pixabay

LONDRES.- El domo de Runit, un ataúd nuclear en las Islas Marshall, ha comenzado a resquebrajasrse, indicó la BBC en el 2019.

Los locales lo llaman  la “Tumba” y recubre al menos 73 mil metros cúbicos de material radioactivo, incluyendo plutonio-239, una de las sustancias más tóxicas del planeta.

Antonio Guterres, que es el secretario general de Naciones Unidas, describió al domo de Runit como una estructura de concreto construida en la isla del mismo nombre para encapsular el material radioactivo dejado por las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos en el área entre 1946 y 1958, detalla National Geographic.

El Pacífico fue una víctima en el pasado, todos lo sabemos", dijo Guterres en referencia a que entre 1946 y 1996, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido efectuaron centenares de pruebas nucleares en islas del océano Pacífico.

"Y las consecuencias (de las pruebas nucleares) han sido bastante dramáticas, en relación con la salud, en relación con el envenenamiento de las aguas en algunas áreas", reconoció en declaraciones recogidas por la agencia AFP.

En el Pacífico central, los estadounidenses efectuaron más de 100 ensayos, de los cuales 67 fueron entre 1946 y 1958, en los atolones de Bikini y Enewetak, en las Islas Marshall, a medio camino entre Australia y el estado norteamericano de Hawái.

Origen del domo de Runit

En los años 50 una bomba nuclear  llamada "Cactus" lanzada por Estados Unidos cerca de las Islas Marshall dejó un enorme cráter.

Después de la explosión, el hoyo se llenó de desechos nucleares y se cubrió con una cúpula, la cual hoy ha comenzado a deteriorarse.

Aunque la superficie está recubierta con hormigón, la parte interior no tiene ninguna protección, lo que no previene fugas radiactivas.

El problema actual es que los mares han aumentado en el área unos 7 milímetros por año desde 1993. Por lo que el agua ha comenzado a filtrarse en el suelo debajo de la cúpula.

Es por esta razón que las mareas crecientes amenazan con sumergir la Tumba o abrirla.

Está llena de contaminantes radiactivos como plutonio-239, una de las sustancia más tóxicas conocidas por el hombre”, denuncia Jack Ading, representante de la zona en el Parlamento de las Marshall.

“El sarcófago tiene fugas de veneno en el entorno inmediato. Lo peor es que nos dicen que no nos preocupemos por las fugas ya que los niveles de radiactividad en el exterior de la cúpula son al menos tan elevados como en el interior”, añade Ading.

En el año 2013, el Departamento de Energía de Estados Unidos dijo que los materiales radiactivos podrían estar goteando hacia el lecho marino.

Indicó que para el 2030, el agua podría estar entre tres centímetros a 16 centímetros más arriba. Esto provocaría inundaciones en la costa.

Para 2100, la Tumba podría estar sumergida en el mar.

Los habitantes de la región temen que el daño creciente a la estructura pueda presentar un nuevo conjunto de riesgos para la salud. Ya que, un desastre enviaría aún más desechos radiactivos al océano o lagunas cercanas, lo que incluso podría obligar a los locales a abandonar la isla.

“Si se abre la Tumba, la mayoría de la gente aquí ya no estará”, dijo Christina Aningi, maestra en el atolón Enewetak, a la Australian Broadcasting Corporation.

 

Aproximadamente 800 personas viven hoy en el extremo sur del atolón, a una veintena de kilómetros de Runit, donde se encuentra el cráter.

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