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Científicos miden el viento extremo en una enana marrón por primera vez y fue sorprendente

Las enanas marrones no son estrellas, pero tampoco son planetas. Estas llamadas "estrellas fallidas" son demasiado grandes para ser planetas. 

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Por El Imparcial

Las enanas marrones no son estrellas, pero tampoco son planetas. Estas llamadas "estrellas fallidas" son demasiado grandes para ser planetas. 

Las enanas marrones no son estrellas, pero tampoco son planetas. Estas llamadas "estrellas fallidas" son demasiado grandes para ser planetas. 

FLORIDA.-Según un nuevo estudio, los científicos han podido medir la velocidad del viento en un objeto fuera de nuestro sistema solar por primera vez. El objeto, conocido como una enana marrón, está a 33,2 años luz de la Tierra.

Las enanas marrones no son estrellas, pero tampoco son planetas. Estas llamadas "estrellas fallidas" son demasiado grandes para ser planetas. 

La enana marrón en este estudio es del tamaño de Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar, pero tiene 40 veces la masa de Júpiter.

En la cercana enana marrón fría 2MASS J1047 + 21, los científicos registraron velocidades del viento que alcanzaron las mil 450 millas por hora. El estudio fue publicado la semana pasada en la revista Science.

A modo de comparación, la atmósfera de Neptuno presenta los vientos más rápidos del sistema solar, que azotan a más de mil 200 mph (aproximadamente 2 mil  kph).

Medir la velocidad del viento en la Tierra significa registrar el movimiento de nuestra atmósfera gaseosa en relación con la superficie sólida del planeta. 

Pero las enanas marrones están compuestas casi por completo de gas, por lo que "viento" se refiere a algo ligeramente diferente. 

Las capas superiores de una enana marrón son donde porciones del gas pueden moverse independientemente. 

A cierta profundidad, la presión se vuelve tan intensa que el gas se comporta como una bola única y sólida que se considera el interior del objeto. 
A medida que el interior gira, tira de las capas superiores, junto con la atmósfera, para que las dos estén casi sincronizadas.

"Esta nueva técnica abre el camino para comprender mejor el comportamiento de las atmósferas que son diferentes a todo lo que se encuentra en nuestro sistema solar", dijo Peter Williams, autor del estudio y científico de innovación para la colaboración del Centro de Astrofísica entre el Observatorio Astrofísico Smithsoniano y el Observatorio de la Universidad de Harvard. 

El nuevo estudio es el primero en demostrar este método comparativo para medir la velocidad del viento en una enana marrón. 

Para medir su precisión, el grupo probó la técnica utilizando observaciones infrarrojas y de radio de Júpiter, que también está compuesto principalmente de gas y tiene una estructura física similar a una pequeña enana marrón. 

El equipo comparó las tasas de rotación de la atmósfera y el interior de Júpiter utilizando datos que fueron similares a los que pudieron recolectar para la enana marrón mucho más distante. 

Luego confirmaron su cálculo para la velocidad del viento de Júpiter utilizando datos más detallados recopilados por sondas que han estudiado a Júpiter de cerca, lo que demuestra que su enfoque para la enana marrón funcionó.

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