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Astrónomos descubren dos agujeros negros en una espiral de muerte

La fusión de estos agujeros negros puede emitir ondas gravitacionesles que pueden ser detectadas en la Tierra.

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Por Redacción

Astrónomos descubren dos agujeros negros en una espiral de muerte(Pixabay)

Astrónomos descubren dos agujeros negros en una espiral de muerte | Pixabay

Usando imágenes obtenidas del Telescopio Espacial Hubble, un grupo de astrónomos de los Estados Unidos ha detectado dos agujeros negros supermasivos en curso de colisión, a 2.5 mil millones de años luz de la Tierra. 

Los dos agujeros negros continuarán acercándose entre sí y enviarán enormes ondulaciones en el espacio-tiempo, conocidas como ondas gravitacionales, que se pueden detectar en la Tierra. Aunque no es probable que detectemos su señal durante miles de millones de años, ayudarán a los astrónomos a comprender mejor estas enormes olas.

La investigación, publicada en la revista de investigación The Astrophycal Journal Letters, describe que los dos agujeros negros supermasivos tienen 800 millones de veces más masa que nuestro sol. 

La galaxia que contiene los agujeros negros, SDSS J1010 + 1413, llamó la atención de los astrónomos observacionales porque es extraordinariamente brillante. Cuando los astrónomos giraron la Cámara de Campo Amplio 3 del Hubble, el instrumento más avanzado a bordo del telescopio espacial, notaron los agujeros negros súper masivos.

Los agujeros negros supermasivos generalmente se encuentran en el centro de las galaxias, incluida la nuestra, y durante una fusión de galaxias terminan comenzando una danza de muerte, girando entre sí en un vals casi infinito, hasta que finalmente se fusionan. Sin embargo, actualmente los investigadores no tienen claro el tiempo que tardan los agujeros negros en fusionarse, o incluso si se fusionan.

Los físicos sugieren, de manera optimista, que más de 100 agujeros negros supermasivos cercanos emitirán ondas gravitacionales, lo que permitirá a los astrónomos detectar el fondo de ondas gravitacionales dentro de los próximos cinco años.

Si los astrónomos pueden detectar ese zumbido constante de ondulación en el espacio-tiempo, eso sugeriría la existencia del fondo de la onda gravitacional, y descartar el problema del parsec final. Sin embargo, lo mismo es cierto para el escenario inverso.

Por ahora, como suele ser el caso, seguimos apuntando nuestros ojos al cosmos y cazamos. Con información de Cnet.

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