Joven venezolano crea un software con inteligencia artificial para buscar a desaparecidos tras los terremotos y ayudar a miles de familias que aún desconocen el paradero de sus seres queridos
La plataforma recibió más de 82 mil reportes y sumó herramientas de reconocimiento facial para apoyar la búsqueda. Tras depurar los registros, mantiene cerca de 29 mil casos de personas que todavía no han podido ser contactadas

La imposibilidad de comunicarse con su familia después de los terremotos en Venezuela llevó a Jorge Bastidas a buscar una forma de ayudar desde el extranjero. El desarrollador venezolano se encontraba en Bogotá por motivos laborales cuando recibió noticias de los sismos del 24 de junio. Ante la falta de comunicación con sus seres queridos y la preocupación de otros venezolanos que estaban con él, decidió crear una herramienta para reunir información sobre personas desaparecidas.
Según informó BBC News Mundo, Bastidas desarrolló el portal Desaparecidos Terremoto Venezuela con apoyo de la inteligencia artificial. La página estuvo disponible apenas cuatro horas y media después de los terremotos, con el propósito de ofrecer a las familias un espacio donde pudieran registrar información y facilitar el contacto entre quienes buscaban a sus seres queridos.
«Sentí tanta impotencia por estar fuera del país que busqué otra forma de ayudar», relató el programador, quien vive en Buenos Aires y tenía 32 años al momento de la publicación del reportaje.
Más de 82 mil reportes, pero sin una cifra definitiva
El portal acumuló 82 mil 610 reportes durante los casi cuatro meses posteriores a los sismos. Sin embargo, esa cifra no equivale al número confirmado de personas desaparecidas, ya que una misma persona podía aparecer registrada más de una vez y algunos casos requerían verificación.
Con ayuda de voluntarios, el equipo revisó los datos, eliminó duplicaciones y actualizó los registros conforme recibía nueva información. Después de ese proceso, la plataforma contabilizaba al menos 29 mil 486 personas que todavía no habían podido ser contactadas.
Otra iniciativa independiente, llamada Venezuela Reporta, calculaba 41 mil 357 personas sin contacto, también a partir de información proporcionada por ciudadanos.
Las cifras muestran la dificultad de establecer el alcance de la emergencia. Hasta la publicación del reportaje, el gobierno venezolano no había difundido una lista oficial de personas desaparecidas ni habilitado un canal institucional para concentrar esos reportes.
El 4 de agosto, el gobernador del estado de La Guaira, José Alejandro Terán, informó que había mil 579 desaparecidos. La cifra, sin embargo, no resolvió las diferencias entre los registros oficiales y las estimaciones de las plataformas ciudadanas.
Cómo la inteligencia artificial permitió desarrollar la plataforma
Bastidas recurrió a Claude, el asistente de inteligencia artificial de Anthropic, para construir el portal. En lugar de desarrollar cada componente de manera convencional, utilizó la herramienta para trabajar en distintas partes del sistema de forma paralela.
La primera versión permitía ingresar el nombre y la fotografía de la persona buscada, los datos de quien presentaba el reporte, un número telefónico y la fecha y el lugar del último contacto.
La información se incorporaba a una base de datos que el equipo utilizaba para organizar los registros y detectar posibles coincidencias. La intención era facilitar la consulta de los reportes y ayudar a las familias a compartir información útil para la búsqueda.
La respuesta superó las previsiones del desarrollador. El sitio llegó a registrar cerca de 800 mil usuarios en un solo día, lo que provocó problemas de funcionamiento y obligó a reforzar su infraestructura tecnológica.
El crecimiento también trajo dificultades. Algunos usuarios comenzaron a cargar bromas, imágenes inapropiadas y datos falsos. Para reducir ese contenido, Bastidas incorporó controles sobre los nombres admitidos, herramientas de moderación y una opción para denunciar publicaciones.
El reconocimiento facial ayudó a comparar fotografías
Un día después de los terremotos, el laboratorio de innovación LAB-CO se puso en contacto con Bastidas para ofrecerle una tecnología de reconocimiento facial. El objetivo era comparar las fotografías de las personas reportadas como desaparecidas con otras imágenes disponibles.
El modelo partía de identIA, una herramienta desarrollada para apoyar la identificación de personas fallecidas mediante características como los tatuajes. De acuerdo con Santiago Rosas, cofundador de LAB-CO, la tecnología ya se utilizaba en servicios forenses de algunos estados de México y Guatemala antes de adaptarse a las necesidades de la emergencia venezolana.
Durante las primeras dos semanas, la sección de reconocimiento facial recibió 19 mil visitas, según Google Analytics. La función permitía revisar imágenes y buscar coincidencias que pudieran ayudar a reconocer a personas en hospitales o aclarar el estado de algunos reportes.
Las fotografías también contribuyeron a identificar registros duplicados. De esta manera, la tecnología sirvió como apoyo para organizar información, aunque no sustituía la comprobación de cada caso.
Voluntarios cruzaron registros de hospitales
Mientras Bastidas mantenía la plataforma desde su computadora, Daneli Hernández, una abogada venezolana residente en Argentina, coordinó esfuerzos para reunir información de centros de salud.
Hernández observó que circulaban fotografías de listas escritas a mano con los nombres de personas que habían llegado a hospitales. A partir de ahí, contactó a conocidos y familiares que trabajaban en centros médicos para conseguir esos registros y compararlos con los reportes publicados en el portal.
Un equipo de entre 15 y 20 voluntarios transcribió las listas, revisó nombres repetidos y unificó los datos antes de incorporarlos a la plataforma. Según Hernández, consiguieron más de 3 mil registros procedentes de hospitales de Caracas y La Guaira.
El trabajo permitió identificar a algunas personas y actualizar información que las familias habían enviado. También obligó a los colaboradores a afrontar noticias difíciles, cuando los registros indicaban que algunas de las personas buscadas habían fallecido.
«Sentíamos mucha responsabilidad de tratar de ayudar a la gente a reencontrarse», explicó Hernández.
La plataforma también dio una vía de respuesta a las familias
Para quienes no lograban comunicarse con sus familiares, los portales independientes se convirtieron en una alternativa para dejar constancia de la búsqueda y consultar información compartida por otras personas.
Alceo Angelini registró a su primo, quien había quedado incomunicado en La Guaira. Aunque el familiar apareció por sus propios medios, Angelini consideró que publicar el reporte le había permitido sentir que alguien más podía ayudar a encontrarlo.
Sin embargo, la experiencia también mostró las limitaciones de estas herramientas. Cuando volvió a consultar el portal, su primo todavía aparecía como una persona sin contacto, pese a que ya había sido localizado.
Bastidas atribuyó este tipo de errores al tiempo que requiere verificar cada actualización y al reducido número de voluntarios encargados de revisar los cambios.
Por ello, un registro publicado no significa necesariamente que una persona siga desaparecida, del mismo modo que la ausencia de una actualización no confirma que continúe sin ser localizada. La información necesita revisarse y contrastarse con fuentes confiables.
Los ataques informáticos complicaron la búsqueda
Durante los primeros días, la plataforma sufrió dos ataques. En uno de ellos, según Bastidas, se alteraron 15 mil registros. El equipo logró recuperar la mayor parte de la información gracias a las copias de seguridad diarias, aunque calculó que perdió alrededor de mil 200 registros.
También reportó ataques automatizados mediante bots, lo que obligó a restringir las modificaciones y añadir medidas de seguridad para proteger la base de datos.
El siguiente paso que planteó el desarrollador fue crear un centro de llamadas para comunicarse con los números telefónicos disponibles, verificar los reportes y actualizar el estado de las personas incluidas en el sistema.
La iniciativa busca avanzar en esa comprobación sin depender exclusivamente de la publicación de cifras oficiales. No obstante, el alcance real de la emergencia sigue sin estar determinado por un registro único y verificado.
«Todavía no sabemos la magnitud real del daño», afirmó Bastidas. Su objetivo, explicó, es reunir información suficiente para ofrecer a las familias respuestas verificadas sobre el paradero de sus seres queridos.
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