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En pleno desierto, una planta solar de Arabia Saudí se convierte en refugio para 38 gacelas amenazadas con un proyecto que busca multiplicar su población hasta superar los 500 ejemplares

Una central fotovoltaica de 250 megavatios aprovecha sus instalaciones para reproducir gacelas de arena en un entorno protegido. El objetivo es formar una población viable que pueda regresar a su hábitat natural, mientras los paneles ofrecen sombra en una de las regiones más áridas del planeta

En pleno desierto, una planta solar de Arabia Saudí se convierte en refugio para 38 gacelas amenazadas con un proyecto que busca multiplicar su población hasta superar los 500 ejemplares

Una planta solar puede tener una función que va más allá de producir electricidad: en Arabia Saudí, una instalación fotovoltaica se utiliza como espacio de reproducción para recuperar una población de gacelas de arena amenazadas. La iniciativa busca aprovechar la infraestructura existente para ofrecer protección a los animales y preparar su futura reintroducción en la naturaleza.

Según información de EcoInventos y reportes publicados por medios especializados en energía y conservación, el proyecto se desarrolla en una central de 250 megavatios de potencia y 505 hectáreas, vinculada al complejo turístico AMAALA, en la costa del mar Rojo. En mayo de 2026, el programa entró en su fase reproductiva con la incorporación de 38 gacelas de arena, una especie clasificada como vulnerable.

Una central fotovoltaica que también protege animales

La instalación forma parte de una iniciativa impulsada por la Reserva Natural Príncipe Mohammed bin Salman, en colaboración con la empresa responsable de la infraestructura energética. El recinto aprovecha las condiciones de seguridad que ofrecen los terrenos vallados para mantener a los animales en un entorno controlado durante su adaptación y reproducción.

La propuesta responde a una necesidad concreta de los programas de recuperación de fauna: contar con espacios suficientemente amplios para que los ejemplares se adapten, formen grupos y se reproduzcan antes de ser liberados en áreas naturales.

En este caso, la planta solar ofrece un espacio que ya está acondicionado para generar electricidad y que puede utilizarse también para apoyar la conservación, siempre que las actividades de mantenimiento y operación sean compatibles con la presencia de los animales.

Los paneles cumplen, además, una función ambiental relevante en el desierto. Al bloquear parte de la radiación solar directa, crean zonas de sombra que reducen el calentamiento del suelo.

De acuerdo con información difundida sobre el proyecto, la superficie bajo los módulos puede registrar temperaturas entre 5 y 10 grados Celsius inferiores a las de las áreas expuestas al sol. Esta diferencia corresponde a las condiciones térmicas locales y no significa que toda la instalación ni el aire del entorno se enfríen en la misma proporción.

La sombra puede ofrecer a las gacelas lugares de descanso y menor exposición directa al calor. No obstante, el beneficio para la fauna depende también de la disponibilidad de alimento y agua, las características del terreno y el manejo general del recinto.

De 38 gacelas a una población de 600 ejemplares

El programa, denominado ReWildingVoltaics, combina la generación de energía renovable con la recuperación de fauna silvestre. Su propósito es crear una población capaz de mantenerse en condiciones naturales, sin depender permanentemente de la intervención humana.

El grupo reproductor está integrado por 33 hembras y cinco machos. Antes de iniciar esta etapa, el proyecto pasó por un periodo de prueba de siete meses que comenzó en octubre de 2025 e incluyó el trabajo con gacelas de arena, gacelas de montaña y liebres árabes.

La fase reproductiva comenzó en mayo de 2026. Según las previsiones difundidas por los responsables de la reserva, los primeros nacimientos se esperan para diciembre de ese año.

Las proyecciones científicas del programa estiman que la población podría alcanzar alrededor de 600 gacelas para 2031. La meta responde a una necesidad de conservación: reunir un grupo suficientemente numeroso para facilitar su futura reintroducción en el territorio protegido.

La cifra es una estimación, no un resultado garantizado. El crecimiento dependerá de la reproducción, la supervivencia de las crías, la salud de los ejemplares y las condiciones que se mantengan dentro del recinto.

¿Por qué es importante recuperar a las gacelas de arena?

La recuperación de esta especie forma parte de un esfuerzo más amplio para restaurar la fauna autóctona de Arabia Saudí. Las gacelas cumplen funciones dentro de los ecosistemas, entre ellas el consumo de vegetación y la participación en procesos como la dispersión de semillas.

Su presencia también contribuye a mantener las relaciones entre las especies que integran la cadena alimentaria. Por ello, recuperar sus poblaciones no consiste únicamente en aumentar el número de animales, sino en favorecer su regreso a entornos donde puedan desarrollar comportamientos propios de la vida silvestre.

La reserva abarca aproximadamente 24 mil 500 kilómetros cuadrados y busca establecer poblaciones que puedan mantenerse por sí mismas antes de ampliar su presencia en el territorio.

Para alcanzar ese objetivo, el programa debe considerar aspectos como la diversidad genética, la adaptación de los ejemplares, su capacidad reproductiva y la disponibilidad de hábitat adecuado después de la liberación.

Un modelo que también debe demostrar sus beneficios ambientales

La iniciativa abre una posibilidad para combinar instalaciones de energía renovable con programas de conservación. En lugar de destinar nuevos terrenos exclusivamente a la reproducción de animales, se aprovecha parte de una infraestructura que ya cumple una función energética.

Sin embargo, esto no significa que cualquier planta solar pueda convertirse automáticamente en un refugio para la fauna. La construcción de instalaciones fotovoltaicas puede alterar hábitats, modificar las condiciones del suelo y afectar a las especies que ya ocupan un territorio.

Por esa razón, el resultado debe evaluarse a partir de indicadores concretos, como la reproducción, la supervivencia de las gacelas, su bienestar y la viabilidad de las futuras liberaciones. También es necesario comprobar que la operación de la central no perjudique a los animales ni comprometa la seguridad de las instalaciones.

El proyecto de Arabia Saudí plantea así una alternativa para vincular la transición energética con la conservación de la biodiversidad. Su éxito no dependerá solamente de mantener a las gacelas dentro del recinto, sino de conseguir que la población crezca y pueda sobrevivir en libertad.

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