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Trump niega que China y Rusia apoyen a Irán en la guerra y advierte que Washington detectaría rápidamente cualquier ayuda que recibiera el gobierno de Teherán

El presidente estadounidense afirmó que Pekín y Moscú tienen demasiado que perder si intervienen en el conflicto. Sus declaraciones contrastan con reportes sobre posibles suministros militares chinos y mecanismos para facilitar las ventas de petróleo iraní

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no cree que China y Rusia estén proporcionando ayuda a Irán en la guerra que involucra a Washington, Israel y Teherán. El mandatario sostuvo que ambos países tienen demasiado que perder si respaldan al gobierno iraní y aseguró que su administración detectaría rápidamente cualquier intervención.

Según información de Reuters, Trump publicó el comentario el lunes por la noche en su plataforma Truth Social, después de referirse a señalamientos de sus críticos sobre una posible asistencia de Pekín y Moscú a Irán. Aunque dejó abierta la posibilidad de que existiera algún tipo de apoyo limitado, insistió en que no considera que ambos gobiernos estén ayudando a Teherán.

La declaración se suma a otras ocasiones en las que el presidente estadounidense ha expresado confianza en que China y Rusia se mantengan al margen del conflicto. En julio, advirtió que una intervención de cualquiera de los dos países tendría consecuencias graves para sus intereses.

Los reportes sobre posible ayuda china contradicen la versión de Trump

Las declaraciones del mandatario se producen mientras circulan informes sobre posibles formas de asistencia a Irán. Entre los señalamientos se encuentran el presunto suministro de lanzadores portátiles de misiles antiaéreos por parte de China y el apoyo para sortear las restricciones que Estados Unidos impone a las exportaciones iraníes de petróleo.

Reuters también informó en septiembre que Trump restó importancia a un reporte según el cual entidades chinas habrían proporcionado imágenes satelitales de una base militar en Jordania antes de un ataque ocurrido en julio, en el que murieron tres soldados estadounidenses.

Estos reportes no demuestran por sí solos que los gobiernos de China y Rusia hayan decidido intervenir directamente en la guerra. Sin embargo, mantienen el tema de la posible asistencia a Teherán dentro de las preocupaciones de Washington.

El mes pasado, Trump aseguró que había advertido al presidente chino, Xi Jinping, que no apoyara a Irán durante una visita del dirigente a Washington. Según el embajador estadounidense en China, Pekín ofreció garantías de que no brindaría esa ayuda.

China y Rusia mantienen vínculos con el gobierno iraní

Pese a las declaraciones de Trump, China y Rusia mantienen relaciones estrechas con Irán y han expresado posiciones críticas frente a las acciones militares de Estados Unidos e Israel.

Moscú ha advertido que la guerra podría desencadenar una carrera armamentística nuclear en Medio Oriente. También ha declarado que no ha visto pruebas de que Irán estuviera desarrollando armas nucleares antes del inicio de las hostilidades.

Pekín, por su parte, condenó los ataques estadounidenses contra territorio iraní al considerarlos una violación de la soberanía del país. Estas posturas diplomáticas, sin embargo, no equivalen necesariamente a una participación militar directa.

En junio, Trump había descrito a Xi y al presidente ruso, Vladimir Putin, como neutrales frente a la guerra. Su mensaje más reciente mantiene esa interpretación, pese a las versiones sobre posibles formas de apoyo indirecto a Teherán.

La guerra comenzó el 28 de febrero y se extendió por la región

El conflicto actual comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. Teherán respondió con operaciones contra Israel y países del golfo Pérsico que albergan bases militares estadounidenses.

La confrontación también ha tenido consecuencias en Líbano, donde los ataques israelíes se sumaron a la crisis regional. De acuerdo con reportes previos de Reuters, las hostilidades han provocado miles de muertes y el desplazamiento de millones de personas.

En este escenario, Washington busca evitar que otras potencias amplíen su participación en el conflicto. Trump sostiene que China y Rusia no están ayudando a Irán y que cualquier asistencia sería detectada, mientras los reportes sobre posibles suministros y cooperación económica mantienen abierta la discusión sobre el alcance real del respaldo internacional a Teherán.

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