Ofreció 1.5 millones de dólares a sicario mexicano para atentar contra EEUU de parte de Irán, pero en realidad era un informante de la DEA que grababa toda la conversación
Con todas las pruebas en sus manos, la inteligencia estadounidense esperó el momento exacto para actuar.

ESTADOS UNIDOS. — La historia de Manssor Arbabsiar, un ciudadano estadounidense de origen iraní, parece extraída de una novela de espionaje internacional.
En el año 2011, este hombre tejió una conspiración que conectó a los pasillos del poder en Teherán con las calles de Reynosa, Tamaulipas.
Su objetivo era contratar a la organización criminal de Los Zetas para cometer un magnicidio en el corazón de Washington, D.C. Sin embargo, lo que Arbabsiar ignoraba era que su ambicioso plan estaba siendo monitoreado paso a paso por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos.

¿Cuál fue el origen de esta conspiración transcontinental?
A mediados de 2011, Arbabsiar comenzó a viajar a México con una misión específica encargada por sectores de la inteligencia iraní. El plan maestro consistía en asesinar a Adel al-Jubeir, quien en ese momento se desempeñaba como el embajador de Arabia Saudita en la Unión Americana.
Para ejecutar un golpe de tal magnitud sin dejar un rastro directo que apuntara a Medio Oriente, los estrategas de la operación decidieron subcontratar la violencia.
- El contacto en Irán: Las investigaciones judiciales demostraron que Arbabsiar operaba bajo las órdenes directas de Gholam Shakuri. Este hombre era un miembro de alto rango de la Fuerza Quds, la unidad de élite y de operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
- El financiamiento: El gobierno de los Estados Unidos rastreó transferencias bancarias internacionales que sumaban aproximadamente 100,000 dólares. Este dinero fue enviado a cuentas encubiertas como un adelanto del pago total por el asesinato, el cual se había pactado originalmente en 1.5 millones de dólares.

El engaño en Tamaulipas y la intervención de la DEA
El destino elegido para concretar la alianza criminal fue un hotel en la ciudad fronteriza de Reynosa. Arbabsiar acudió allí convencido de que se reuniría con un importante líder y enlace operativo de Los Zetas, una de las estructuras del narcotráfico más violentas de la época en México.
No obstante, el complot comenzó a desmoronarse desde su primer movimiento.
- El falso Zeta: El supuesto narcotraficante con el que Arbabsiar negociaba era, en realidad, un informante encubierto de la Administración de Control de Drogas (DEA). Este testigo protegido, identificado en los documentos de la corte como “CS-1”, fingió aceptar el trato mientras notificaba cada detalle a las autoridades de su país.
- El método del ataque: Durante las reuniones en Reynosa, Arbabsiar propuso que el embajador saudí fuera asesinado mediante un ataque con explosivos C-4. El plan requería detonar una bomba en un restaurante concurrido de Washington, D.C., que el diplomático solía frecuentar.
- Daños colaterales: En los audios interceptados por la DEA, el informante advirtió a Arbabsiar que una explosión en ese lugar mataría a decenas de civiles inocentes, incluidos senadores y congresistas estadounidenses. La respuesta de Arbabsiar quedó registrada en las grabaciones: afirmó que no importaba el número de bajas, calificando la situación como “un problema menor”.

Lo detuvieron en Nueva York y así fue el proceso judicial
Con todas las pruebas en sus manos, la inteligencia estadounidense esperó el momento exacto para actuar.
El 29 de septiembre de 2011, Manssor Arbabsiar abordó un vuelo hacia la Ciudad de México, pero las autoridades mexicanas le denegaron el acceso y lo devolvieron en un avión hacia los Estados Unidos.
Al aterrizar en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York, fue arrestado de inmediato por agentes federales.
- La confesión: Tras su detención, Arbabsiar cooperó inicialmente con los investigadores y confesó su participación en la trama. Reconoció que había sido reclutado por sus familiares en la Fuerza Quds debido a sus conexiones previas en el mercado negro de Texas y México.
- La condena: Tras declararse culpable de múltiples cargos relacionados con el terrorismo internacional y el intento de asesinato por encargo, un tribunal de Nueva York lo sentenció a 25 años de prisión.
- El encierro: Arbabsiar fue enviado a cumplir su condena en la Prisión de Máxima Seguridad de ADX Florence, ubicada en Colorado, un penal diseñado para los criminales y terroristas más peligrosos del mundo.
El desenlace y el estatus del caso
Años después del escándalo diplomático que tensó las relaciones entre Washington, Teherán y Riad, el caso sigue generando noticias. La defensa de Arbabsiar ha intentado modificar su situación legal debido al deterioro de su estado físico en el aislamiento de la prisión de máxima seguridad.
- Petición rechazada: En junio de 2026, una jueza federal negó formalmente la solicitud de liberación compasiva que Arbabsiar había presentado. Sus abogados argumentaban que el prisionero padecía problemas graves de salud crónicos y una pérdida casi total de la vista. Sin embargo, la justicia determinó que el riesgo y la gravedad de sus actos pasados impedían su excarcelación anticipada.
- Fecha de liberación: Bajo los registros actuales del Buró Federal de Prisiones (BOP), la fecha estimada para que Arbabsiar recupere su libertad es en marzo de 2032.
- El cabo suelto: A pesar del éxito de la operación para capturar al intermediario, el cerebro militar de la operación, Gholam Shakuri, nunca pudo ser arrestado. El oficial de la Fuerza Quds permanece en territorio iraní y cuenta con una orden de aprehensión internacional emitida por la Interpol, continuando prófugo de la justicia hasta el día de hoy.
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