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China propone prohibir las manijas ocultas de los autos y las pantallas plegables por riesgos de seguridad, además de exigir más pruebas antes de permitir que los fabricantes vendan nuevos modelos

El gobierno chino plantea nuevas reglas para el diseño de vehículos que incluyen botones físicos para funciones esenciales, pruebas de fiabilidad de al menos 30 mil kilómetros y medidas para retirar del mercado modelos que representen riesgos para los conductores

China propone prohibir las manijas ocultas de los autos y las pantallas plegables por riesgos de seguridad, además de exigir más pruebas antes de permitir que los fabricantes vendan nuevos modelos

China propuso nuevas exigencias para el diseño y la fabricación de automóviles con el objetivo de reducir los riesgos asociados con tecnologías que llegan al mercado sin suficientes pruebas. Entre las medidas planteadas están prohibir las manijas de puertas completamente ocultas y las pantallas plegables y flexibles.

De acuerdo con información de la agencia EFE, la propuesta forma parte de un borrador elaborado por cuatro organismos públicos chinos, entre ellos los ministerios de Industria y Tecnología de la Información, Seguridad Pública y Ecología y Medio Ambiente, además de la Administración Estatal para la Regulación del Mercado (SAMR).

El documento está abierto a consulta pública hasta el 10 de noviembre y busca establecer controles más estrictos antes de que los fabricantes comercialicen nuevos modelos. Las autoridades señalan que la rapidez con la que algunas empresas incorporan diseños novedosos puede dejar insuficientemente evaluados ciertos riesgos para las personas y el medio ambiente.

La iniciativa no se limita a las puertas y las pantallas. También contempla nuevas obligaciones para demostrar que los componentes y sistemas de los vehículos funcionan de manera confiable en distintas condiciones.

Los autos deberán incorporar controles físicos para funciones esenciales

Uno de los cambios propuestos consiste en exigir mandos físicos para las funciones críticas de seguridad y los sistemas de emergencia. La intención es que los conductores puedan acceder a controles esenciales sin depender exclusivamente de interfaces digitales.

La propuesta también establece pruebas de fiabilidad de al menos 30 mil kilómetros, así como ensayos de adaptación a las condiciones ambientales durante un periodo mínimo de un año.

Estas exigencias buscan comprobar el funcionamiento de los vehículos durante periodos prolongados y en circunstancias diferentes, en lugar de confiar únicamente en evaluaciones iniciales o en el desempeño esperado de tecnologías recién incorporadas.

A partir del 1 de enero de 2027, los fabricantes que soliciten la aprobación de nuevos modelos deberán presentar información técnica adicional sobre sus diseños innovadores.

Para los vehículos que ya hayan recibido autorización, las empresas tendrán que entregar al Ministerio de Industria los parámetros técnicos y los documentos de verificación complementarios antes del 1 de julio de 2027.

¿Qué pasará con los autos que no cumplan las nuevas reglas?

El borrador contempla medidas para los modelos que no entreguen la documentación requerida y que, además, representen riesgos para la seguridad.

Si después del 1 de julio de 2027 un vehículo se encuentra en esas condiciones, el fabricante deberá detener su producción de inmediato, registrar ante la SAMR un plan de llamada a revisión y llevarlo a cabo por iniciativa propia.

La disposición busca que las empresas asuman la responsabilidad de corregir los problemas detectados en sus productos. Sin embargo, se trata de medidas incluidas en una propuesta que todavía debe avanzar en su proceso de consulta y aprobación.

Por ahora, las fechas y obligaciones descritas corresponden al borrador presentado por las autoridades chinas, no a una prohibición definitiva ya vigente.

La propuesta llega después de una llamada a revisión de más de 7 millones de vehículos

El endurecimiento de las reglas se plantea después de una campaña de las autoridades chinas para mejorar la calidad y la seguridad de los automóviles fabricados en el país.

La iniciativa también llega tras una llamada a revisión de más de 7 millones de vehículos, anunciada por la SAMR, que fue descrita como la mayor de su historia.

La empresa más afectada fue Tesla, fabricante estadounidense dirigido por Elon Musk, con más de 5.7 millones de unidades incluidas en las revisiones mencionadas por EFE. Los motivos estaban relacionados con dificultades para identificar los mecanismos de apertura de emergencia de las puertas y fallas en los sistemas de asistencia a la conducción.

El caso puso de relieve la importancia de que los mecanismos de seguridad sean fáciles de identificar y utilizar, incluso cuando un vehículo incorpora soluciones tecnológicas diferentes de los controles tradicionales.

Con la nueva propuesta, China busca reforzar los requisitos que deben cumplir los fabricantes antes de introducir innovaciones en sus automóviles. El objetivo es que los nuevos diseños estén respaldados por pruebas suficientes y que los riesgos detectados puedan corregirse antes de afectar a los usuarios.

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