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La falta de trabajadores convirtió a los inmigrantes en una pieza clave para un pueblo de Dakota del Norte de apenas 1,100 habitantes donde el hospital necesita personal médico y las escuelas comienzan a depender de nuevos docentes extranjeros

Trabajadores procedentes de Filipinas están cubriendo puestos que durante años permanecieron vacantes en un hospital rural de Estados Unidos y su llegada también comenzó a extenderse a las escuelas de una comunidad afectada por la pérdida de población

La falta de trabajadores convirtió a los inmigrantes en una pieza clave para un pueblo de Dakota del Norte de apenas 1,100 habitantes donde el hospital necesita personal médico y las escuelas comienzan a depender de nuevos docentes extranjeros

En Hettinger, Dakota del Norte, una comunidad de alrededor de 1,100 habitantes, la falta de trabajadores se convirtió en un problema que afecta directamente servicios esenciales como la atención médica y la educación.

La situación llevó al West River Hospital a contratar personal procedente de Filipinas para cubrir puestos que resultaban cada vez más difíciles de ocupar. Entre ellos se encuentra Marichu Castillo Villamiel, una técnica de ultrasonido que llegó a Estados Unidos con una visa H-1B para trabajadores extranjeros especializados.

Su caso forma parte de un fenómeno que CNN documentó durante un mes en la comunidad: los trabajadores inmigrantes están ayudando a mantener servicios que una población rural en descenso tiene dificultades para sostener con personal local.

El hospital cuenta con 19 trabajadores extranjeros y utiliza este mecanismo de contratación para cubrir puestos de enfermería y técnicos de laboratorio. Una de las vacantes había permanecido abierta durante más de una década.

La pérdida de población complica la contratación

Hettinger enfrenta un problema que se repite en distintas comunidades rurales estadounidenses: los jóvenes abandonan estas localidades para buscar oportunidades en ciudades más grandes, mientras disminuye el número de personas disponibles para ocupar puestos especializados.

La doctora Cathy Houle, médica de familia de West River Health Services, explicó que cada vez resulta más complicado contratar y conservar trabajadores del sector médico en estas zonas.

La ubicación tampoco facilita el proceso. Hettinger se encuentra a unas dos horas y media de Bismarck, la ciudad grande más cercana. Cuando los nuevos trabajadores llegan a Dakota del Norte, personal del hospital suele trasladarse hasta allí para recogerlos y llevarlos por carretera hasta la comunidad.

Para un hospital rural, cubrir una plaza no consiste únicamente en encontrar a alguien con las capacidades necesarias. También implica convencer a esa persona de trasladarse a un lugar pequeño y alejado de los principales centros urbanos.

Los trabajadores filipinos también comenzaron a llegar a las escuelas

La necesidad de personal no se limita al hospital.

Durante el periodo en que CNN realizó su cobertura, tres docentes filipinos llegaron a Hettinger para incorporarse a las escuelas locales. Su llegada amplió la presencia de trabajadores extranjeros en servicios públicos esenciales de la comunidad.

Entre ellos estaba Zaira Chinte, maestra de segundo grado, quien relató que uno de sus alumnos le agradeció haber dejado a su hija en Filipinas para trasladarse a Estados Unidos y enseñar en el pueblo.

Los nuevos profesores también enfrentaron el proceso de adaptación a una comunidad pequeña y a la distancia de sus familias. Después de las clases, algunos aprovechaban la cafetería de la escuela para comunicarse por teléfono con sus seres queridos en Filipinas.

La escuela organizó además una reunión para presentar a los docentes ante las familias de la comunidad. Los trabajadores filipinos llevaron comida preparada en casa mientras padres y maestros tenían la oportunidad de conocerse.

¿Cómo ha sido la integración de los inmigrantes?

Aunque Hettinger tiene una población mayoritariamente blanca y nacida en Estados Unidos, los trabajadores filipinos entrevistados describieron una recepción positiva.

Marichu, por ejemplo, llegó inicialmente sola y posteriormente llevó a su pareja y a sus tres hijas desde Filipinas. La familia esperó a que terminara el invierno para realizar el traslado.

Para ella, la decisión de establecerse en Estados Unidos está relacionada con una meta personal y profesional. Considera que Hettinger puede convertirse en su hogar si tiene la oportunidad de trabajar y ayudar a los habitantes de la comunidad.

La integración también se observa fuera de los lugares de trabajo. Los nuevos residentes participan en actividades comunitarias y mantienen contacto con otros habitantes del pueblo.

Durante su estancia en la localidad, CNN documentó encuentros cotidianos entre trabajadores inmigrantes y residentes, desde reuniones escolares hasta actividades sociales.

Los inmigrantes también forman parte de la atención médica local

La importancia de estos trabajadores quedó especialmente clara durante una jornada de alta actividad en el hospital.

CNN acompañó a Marichu durante su trabajo y conoció a pacientes que acudían a recibir atención. Entre ellos estaban Mayra y Hugo, quienes esperaban el nacimiento de su cuarto hijo.

Tres semanas después, el equipo regresó al hospital cuando Mayra dio a luz a Emmanuel durante un fin de semana especialmente activo en el área de urgencias.

La doctora Houle atendió el parto mientras cumplía un turno de guardia de 72 horas, una muestra de las condiciones bajo las que trabajan algunos profesionales médicos en este tipo de comunidades.

Para la médica, atender a familias de la localidad representa una parte importante de su trabajo y de la relación que se construye entre el personal sanitario y los pacientes.

La contratación de inmigrantes también enfrenta incertidumbre

El modelo utilizado por West River Health Services depende en parte de programas de inmigración legal para trabajadores especializados.

Marichu llegó mediante una visa H-1B, diseñada para trabajadores extranjeros que ocupan puestos especializados. La autorización tiene una duración inicial de tres años y, por lo general, puede renovarse por otros tres.

Sin embargo, los cambios en las políticas migratorias estadounidenses han generado incertidumbre para instituciones que utilizan este mecanismo de contratación.

Alyson Kornele, directora ejecutiva de West River Health Services, señaló que la organización sigue de cerca los cambios porque las modificaciones en las reglas podrían afectar su capacidad para contratar trabajadores extranjeros en el futuro.

En 2025 se anunció además una propuesta de US$100,000 para determinadas nuevas solicitudes H-1B, aunque existen excepciones y el impacto concreto depende del tipo de contratación y de las reglas aplicables.

Un problema que va más allá de Hettinger

El caso de esta comunidad muestra una dificultad que no se limita a la contratación de médicos o enfermeras.

Cuando una localidad pierde población, también puede disminuir la cantidad de trabajadores disponibles para hospitales, escuelas y otros servicios necesarios para mantener funcionando una comunidad.

En Hettinger, los inmigrantes llegaron primero para cubrir necesidades concretas del hospital y después comenzaron a ocupar puestos docentes.

La experiencia también muestra que la contratación no termina cuando el trabajador llega. Las familias deben adaptarse a una comunidad pequeña, mantener vínculos con sus países de origen y construir nuevas relaciones en un lugar muy distinto al que dejaron atrás.

Para una población de apenas 1,100 habitantes, esos nuevos residentes representan más que trabajadores que ocupan vacantes: son parte de la infraestructura humana que permite que servicios esenciales continúen funcionando en una comunidad rural que enfrenta una pérdida constante de población.

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