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Para proteger a 900 millones de personas que viven en zonas costeras, la ONU fija una postura común sobre el aumento del nivel del mar con cuatro pilares que van de la ciencia al financiamiento

La declaración de la ONU también aborda qué pasa con la soberanía y las fronteras marítimas de los países que pierden territorio.

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó este jueves la Declaración de la ONU sobre el aumento del nivel del mar, un documento que busca dar claridad a las consecuencias más complejas de un fenómeno que ya no es lejano.

Según informó Noticias ONU, el texto fue aprobado tras meses de negociaciones intergubernamentales que comenzaron a finales de 2025 y aborda desde la protección de comunidades costeras hasta una pregunta de fondo: qué ocurre con un país, sus derechos y sus fronteras marítimas si parte de su territorio desaparece bajo el agua.

En 2024, el nivel del mar alcanzó un máximo histórico y su ritmo se ha más que duplicado: pasó de unos 2.1 milímetros anuales entre 1993 y 2002 a 4.7 milímetros entre 2015 y 2024.

El crecimiento constante podría afectar a alrededor de 900 millones de personas, cerca de una de cada diez en el mundo, que viven en zonas costeras de baja elevación.

Qué reconoce la declaración desde su primer párrafo

El texto arranca con una afirmación de los jefes de Estado y altos representantes reunidos en el 81 periodo de sesiones de la Asamblea General. Reconocen que el aumento del nivel del mar “no es un escenario lejano, sino una experiencia real y vivida por muchos”.

Señalan que el fenómeno lo provocan principalmente el calentamiento del océano y el derretimiento de capas de hielo y glaciares, y advierten que se está acelerando.

La declaración también reconoce que el problema pone en riesgo a quienes viven en islas, regiones costeras, deltas bajos y archipiélagos de todo el mundo.

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Cuatro pilares para ordenar la respuesta

La declaración se organiza en cuatro ejes:

  1. Conocimiento, datos y ciencia.
  2. Adaptación, financiamiento y resiliencia.
  3. Medios de vida, retos socioeconómicos, cultura y patrimonio.
  4. Dimensiones legales del aumento del nivel del mar.

Primer pilar: más ciencia para anticipar el riesgo

Los países se comprometieron a fortalecer la observación científica coordinada, la recolección de datos y los modelos de predicción.

A su vez, piden reconocer más el valor de los sistemas globales de datos interoperables y accesibles, incluidos los batimétricos, topográficos y de nivel del mar, la información de la criósfera, la observación en sitio y la teledetección, como la observación satelital.

En la práctica, la información será utilizada para decidir dónde y cómo construir infraestructura, qué zonas necesitan más protección y qué servicios deben reforzarse antes de que aumenten las inundaciones.

La declaración pide integrar evaluaciones de riesgo de todo tipo de amenazas en la planificación y en la toma de decisiones.

Segundo pilar: adaptarse y pagar por ello

Los gobiernos tendrán que tomar en cuenta cómo cambiará el mar en las próximas décadas para la planeación de puertos, hospitales, redes de agua y energía, transportes y telecomunicaciones.

El texto pide integrar las proyecciones del nivel del mar en el diseño, la implementación y el mantenimiento de la infraestructura costera crítica, así como en ecosistemas naturales como manglares, arrecifes de coral y humedales, lo cuales ayudan a frenar inundaciones y tormentas.

Ante los costos que conlleva el desarrollo de infraestructura adecuada, la declaración pide aumentar la financiación pública y privada para los países en desarrollo, en especial los pequeños Estados insulares y los países menos adelantados.

Tercer pilar: personas, comunidades y patrimonio

El texto subraya que el aumento del nivel del mar puede representar amenazas existenciales para los medios de vida, las culturas, las comunidades y las formas de vida de ciertos grupos.

Por eso pide apoyar las decisiones voluntarias de las comunidades afectadas y la movilidad con dignidad, en acuerdo con los Estados involucrados cuando implique movimiento internacional y conforme al derecho internacional.

También pide que las respuestas incluyan de forma plena y significativa a mujeres y niñas, niños y jóvenes, personas con discapacidad, personas en situación de vulnerabilidad, pueblos indígenas y comunidades locales en la toma de decisiones.

Cuarto pilar: la parte legal, la más delicada

Como respuesta a la pregunta sobre qué ocurre con un país, sus derechos y sus fronteras marítimas si parte de su territorio desaparece bajo el agua, la declaración afirma que una vez que un Estado está establecido, la desaparición de uno de sus elementos constitutivos no implica necesariamente la pérdida de su condición de Estado.

Esto busca dar certeza a pequeños países que podrían perder parte de su territorio físico. La declaración también pide apoyo internacional para que esos Estados puedan mantener sus funciones institucionales.

En cuanto a las zonas marítimas, una vez establecidas conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, los Estados pueden mantenerlas frente a esos cambios físicos, sin perjuicio de su capacidad de actualizarlas.

La declaración no es un tratado, pero tampoco es un papel vacío

El documento no es legalmente vinculante ni crea obligaciones nuevas como las de un tratado internacional.

Sin embargo, se apoya en normas que ya existen:

  • Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
  • La opinión de la Corte Internacional de Justicia sobre las obligaciones de los Estados frente al cambio climático.
  • El trabajo de la Comisión de Derecho Internacional sobre el aumento del nivel del mar.

Su valor está en que los países fijaron una postura común sobre problemas que para muchos Estados costeros e insulares ya son algo real. El Secretario General, António Guterres, lo resumió así:

El aumento del nivel del mar se mide en milímetros. Pero su costo se mide en millones de vidas destrozadas, comunidades desarraigadas y futuros robados”.

Qué sigue después de la firma

La declaración también deja un plan de seguimiento. Los países acordaron convocar una nueva reunión de alto nivel sobre el aumento del nivel del mar antes de que termine el octogésimo cuarto periodo de sesiones de la Asamblea General.

El texto reconoce que el aumento del nivel del mar es un problema global y una preocupación común de la humanidad, por lo que llama a fortalecer la cooperación multilateral y la coordinación de todo el sistema de la ONU.

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