Japón cobrará a quienes necesiten un rescate en helicóptero por subir al Monte Fuji fuera de temporada sin respetar las recomendaciones de las autoridades, una medida que Yamanashi prevé aplicar desde septiembre de 2027
La prefectura de Yamanashi prepara un sistema que vinculará el cobro con el plan de ascenso, el equipo utilizado y el cumplimiento de las recomendaciones de seguridad durante el recorrido

Subir el Monte Fuji durante el periodo de cierre podría tener una consecuencia económica adicional para algunos excursionistas en Japón. La prefectura de Yamanashi anunció un plan para cobrar los rescates realizados con su helicóptero de emergencias cuando una persona quede en peligro después de realizar una ascensión considerada imprudente.
Según información de Infobae, la medida busca reducir los accidentes provocados por ascensos sin la preparación necesaria y, al mismo tiempo, hacer que quienes ignoren las advertencias de las autoridades asuman parte del costo de una eventual operación de rescate. La prefectura prevé que el nuevo esquema comience durante el periodo de cierre de septiembre de 2027, aunque todavía debe completar su diseño y proceso normativo.
La propuesta no plantea cobrar automáticamente a cualquier persona que necesite ayuda. Yamanashi contempla exenciones o reducciones para los montañistas que presenten su plan de ascenso, cuenten con el equipo adecuado y sigan las medidas de seguridad establecidas.
¿Quién podría tener que pagar el rescate?
La prefectura está diseñando un sistema relacionado con una nueva declaración de ascenso. Las personas que pretendan avanzar por encima de la sexta estación durante el periodo de cierre deberán presentar información sobre su recorrido, equipo y preparación.
Las autoridades podrán recomendar modificaciones si consideran que el plan no ofrece condiciones suficientes de seguridad. El cumplimiento posterior de esas recomendaciones también será tomado en cuenta para determinar si corresponde aplicar la tarifa en caso de un rescate.
El criterio contempla varios elementos: si se presentó el plan, qué equipo llevaba el excursionista, cuál era la ruta prevista, si contaba con medidas de seguridad y si siguió lo declarado durante el ascenso.
Por ello, una persona que haya presentado correctamente su plan, tomado las precauciones establecidas y aun así enfrente un accidente podría recibir una reducción o quedar exenta del pago, de acuerdo con el mecanismo que Yamanashi todavía está definiendo.

¿Por qué Japón quiere cobrar estos rescates?
El problema se concentra en las condiciones que presenta el Fuji fuera del periodo habitual de ascenso. Durante el cierre, las rutas y los servicios de la montaña no funcionan bajo las mismas condiciones que en la temporada oficial, mientras que el clima puede ser considerablemente más peligroso.
La propia prefectura advierte que los rescates mediante helicóptero implican costos elevados y riesgos importantes para los equipos que participan en ellos. En particular, las condiciones de viento características del Monte Fuji pueden dificultar las operaciones aéreas.
El gobernador de Yamanashi, Kotaro Nagasaki, ha planteado que el objetivo principal es evitar que las personas realicen ascensos sin preparación suficiente durante el periodo de cierre. La prefectura incluso contempla reforzar las barreras y los sistemas de advertencia para impedir el acceso a zonas cerradas, además de difundir información sobre los riesgos del ascenso fuera de temporada.
El Fuji no está cerrado por una prohibición general de subir
Una de las claves de la nueva medida es distinguir entre entrar a una zona restringida y realizar una ascensión durante el periodo de cierre.
Yamanashi señala que el nuevo sistema de declaración no autoriza a los excursionistas a utilizar tramos que permanezcan cerrados. La prefectura busca, en paralelo, reforzar la señalización y las medidas para impedir que las personas atraviesen las barreras instaladas durante ese periodo.
La temporada de ascenso del Monte Fuji termina a principios de septiembre. En 2026, por ejemplo, la prefectura informó que el periodo de apertura concluyó el 10 de septiembre. Para el resto del año, las autoridades consideran especialmente importante desalentar las ascensiones sin preparación.
El costo todavía no está definido
Aunque la medida ya fue anunciada, Yamanashi todavía no ha establecido cuánto tendrá que pagar una persona cuyo rescate sea considerado sujeto a tarifa.
La prefectura explicó que el monto deberá calcularse tomando como referencia los gastos reales de las operaciones, incluidos conceptos como combustible y personal. También señaló que estudiará los sistemas aplicados en otras regiones antes de fijar la cantidad definitiva.
Esto significa que, por ahora, no existe una tarifa oficial que permita calcular cuánto costaría un rescate concreto en el Monte Fuji bajo el nuevo esquema.

Otras regiones de Japón ya cobran por algunos rescates
La discusión no parte completamente de cero en Japón. Otras administraciones ya han establecido mecanismos para que determinados rescates tengan un costo para las personas involucradas.
El caso del Monte Fuji tiene una particularidad: Yamanashi pretende vincular el cobro con la preparación previa del excursionista y su comportamiento durante el ascenso, de manera que el pago no dependa únicamente de haber sufrido un accidente.
La prefectura considera que esta fórmula puede servir como elemento disuasorio para quienes decidan subir sin equipo suficiente, sin un plan adecuado o ignorando las recomendaciones recibidas.
Una medida que todavía debe convertirse en norma
El anuncio presentado en septiembre de 2026 es todavía un marco de actuación, no la tarifa definitiva que se aplicará a los rescates.
Yamanashi deberá definir los criterios concretos para determinar cuándo corresponde cobrar, establecer las posibles reducciones o exenciones, calcular el monto de la tarifa y avanzar con las modificaciones legales necesarias. La prefectura indicó que trabaja para que el sistema pueda comenzar durante el periodo de cierre de septiembre de 2027.
Además del cobro, el plan contempla una nueva declaración de ascenso, mayor control de los accesos durante el cierre y campañas para informar, especialmente a visitantes extranjeros, sobre los riesgos de intentar subir al Fuji fuera de temporada.
El objetivo declarado por las autoridades es reducir las ascensiones imprudentes antes de que sea necesario activar un rescate. Para quienes decidan intentarlo de todos modos, la preparación y el cumplimiento de las medidas de seguridad podrían terminar siendo determinantes no solo para su seguridad, sino también para establecer si deberán asumir el costo de una operación de emergencia.
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