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La era post-Ozempic: ¿qué pasa cuando perder peso ya no basta? El auge del ‘relleno zombi’ hecho con grasa de cadáveres

Tras perder peso con medicamentos GLP-1, algunas personas buscan recuperar volumen corporal con alloClae, un tejido humano procesado conocido como “relleno zombi”.

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Tijuana, B.C.- La era digital, los algoritmos y las redes sociales han apresurado el ciclo de las tendencias, que ya no solo dictan mes con mes qué ropa vestir o qué música escuchar, sino cómo debe lucir el cuerpo. En un entorno donde influencers y celebridades pierden peso a ritmos acelerados, la figura se ha convertido en el escaparate definitivo del estilo de vida.

Sin embargo, con la masificación de fármacos como Ozempic o Wegovy, y la llegada de versiones genéricas más accesibles, la extrema delgadez ha dejado de ser un símbolo de exclusividad. Ante este nuevo panorama, ¿qué cambios se avecinan y hasta dónde están dispuestas a llegar las personas con tal de volver a diferenciarse del resto?

La pérdida de peso ya no representa la única inseguridad que algunos pacientes buscan resolver frente al espejo. Aquí aparece uno de los principales límites de la tendencia del uso de los inyectables para la pérdida de peso, la llamada “cara o cabeza Ozempic”, es uno de los efectos secundarios que las personas consumidoras de los fármacos buscan evitar.

En Estados Unidos ha comenzado a crecer una tendencia que funciona casi en sentido contrario al fenómeno Ozempic: después de perder grasa con medicamentos para el control de peso, algunas personas buscan volver a colocar volumen en zonas específicas del cuerpo.

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El nuevo negocio después de perder peso

Una de las opciones que más atención ha generado es alloClae, un producto elaborado a partir de tejido adiposo humano extraído de personas fallecidas. Tiger Aesthetics, fabricante del producto, reporta que más de 2,000 pacientes han recibido el tratamiento desde mayo de 2025.

El producto es conocido popularmente en internet como “zombie filler” o “relleno zombi”, una denominación que alude a su origen, pero que simplifica lo que realmente se inyecta. No se trata de grasa fresca tomada directamente de un cadáver: el tejido donado es sometido a procesos de preparación y esterilización y el producto final contiene células grasas no viables, matriz extracelular, lípidos y tejido conectivo.

El fenómeno resulta especialmente llamativo porque aparece en un momento en el que los medicamentos GLP-1 han cambiado la relación de millones de personas con el peso corporal. Gallup reportó en julio que 11% de los adultos estadounidenses utilizaban medicamentos GLP-1 para bajar de peso en 2026, frente a 3% en 2024.

El resultado es una paradoja estética: un tratamiento puede ayudar a reducir grandes cantidades de grasa, pero algunas personas consideran que la pérdida de volumen en determinadas zonas altera la forma que desean conservar.

Cuando perder grasa genera otro problema

Los cirujanos plásticos han comenzado a atender pacientes que, después de perder peso con GLP-1, buscan recuperar volumen en zonas concretas.

El cirujano plástico Luis Macias, citado por CNN, explicó que entre sus pacientes existe interés por recuperar volumen en senos, glúteos y rostro después de una pérdida considerable de peso.

Durante años, una opción para redistribuir volumen ha sido extraer grasa del propio paciente mediante liposucción y colocarla posteriormente en otra zona. Sin embargo, quienes han perdido mucho peso pueden no tener suficiente tejido adiposo disponible.

Ahí aparece el atractivo de alloClae: el producto utiliza tejido adiposo donado y evita que el paciente tenga que someterse a una extracción de grasa para obtener el material que será colocado posteriormente.

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¿Qué contiene el ‘relleno zombi’?

De acuerdo con la información técnica de Tiger Aesthetics, alloClae se obtiene de tejido adiposo cadavérico donado y procesado para conservar parte de su estructura y matriz extracelular. El producto final no contiene células vivas.

La matriz extracelular funciona como una estructura de soporte del tejido. En investigaciones de laboratorio se han identificado componentes como colágeno, elastina y laminina, aunque estos resultados no demuestran por sí mismos la eficacia estética a largo plazo.

La principal diferencia frente al injerto tradicional es que el paciente no necesita aportar su propia grasa mediante una liposucción.

El rostro todavía es una incógnita

Aunque el producto ha sido relacionado con la llamada “cara Ozempic”, los especialistas advierten que su aplicación facial todavía necesita mayor evidencia.

El dermatólogo José Luis Martínez-Amo, del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica, señala que se trata de una matriz extracelular procesada que puede servir como estructura para generar volumen, pero todavía existen dudas sobre cuánto producto se necesita, cuánto dura el efecto y cómo se comporta en el rostro.

Por ello, aunque en Estados Unidos el “relleno zombi” se presenta como una posible respuesta a la pérdida de volumen facial asociada con un adelgazamiento rápido, no debe considerarse todavía un tratamiento facial establecido.

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El auge de los GLP-1 también transforma la estética

El crecimiento de los medicamentos para controlar el peso está modificando no solo las conversaciones sobre obesidad y adelgazamiento, sino también las necesidades estéticas de algunos pacientes.

El interés por estos productos también refleja una búsqueda de alternativas a procedimientos como el ácido hialurónico. A diferencia de los rellenos tradicionales, alloClae utiliza tejido humano donado y procesado.

La tecnología también abre un debate sobre el origen del material. El tejido procede de donaciones realizadas después de la muerte y pasa por procesos destinados a reducir riesgos de transmisión de enfermedades y de respuesta inmunitaria.

Por ahora, la tendencia revela algo más amplio que la aparición de un nuevo producto estético: el auge de los GLP-1 no necesariamente elimina el mercado de la cirugía estética; puede transformarlo.

Mientras una parte de los pacientes busca reducir grasa, otra comienza a buscar exactamente lo contrario: recuperar volumen, redistribuirlo y conservar determinadas proporciones corporales.

El “relleno zombi” es quizá el ejemplo más extremo de esa paradoja. No demuestra que adelgazar haya dejado de ser el objetivo. Muestra que, para algunos pacientes, alcanzar un peso menor ya no es el último paso de la transformación corporal.

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