Rusia presentó Volna Kupol Garant, un sistema que afirma poder interferir desde tierra las comunicaciones de un satélite Starlink a la vez, aunque sus capacidades no han sido verificadas y cada unidad costaría 1.5 millones de dólares, según un asesor ucraniano
El complejo dirige señales de radio hacia los receptores de los satélites en órbita, en lugar de bloquear únicamente las terminales terrestres; su cobertura estimada es de 20 kilómetros cuadrados y su tamaño facilitaría su detección durante operaciones militares

Rusia presentó Volna Kupol Garant, un sistema de guerra electrónica desarrollado para interferir las comunicaciones de Starlink mediante señales dirigidas desde tierra hacia los satélites que pasan sobre una zona específica.
El equipo no destruye físicamente los satélites ni pretende inutilizar toda la constelación. Su objetivo sería saturar temporalmente el receptor de un aparato en órbita para impedir que procese las señales enviadas desde las terminales terrestres ubicadas dentro del área protegida.
La información fue publicada originalmente por Xataka, con base en declaraciones de desarrolladores rusos, análisis de especialistas ucranianos y reportes de medios especializados. Las capacidades atribuidas al sistema no han sido verificadas de manera independiente por SpaceX, organismos reguladores o instituciones técnicas ajenas al conflicto.
Reuters confirmó en julio que fuerzas rusas estaban desplegando equipos Volna Kupol Garant para tratar de interrumpir las conexiones utilizadas por drones ucranianos. La agencia no pudo verificar de forma independiente las tácticas descritas y señaló que ni SpaceX ni el Ministerio de Defensa ruso respondieron a sus solicitudes de información.
¿Qué es Volna Kupol Garant?
Volna Kupol Garant, que puede traducirse como “Ola Cúpula Garante”, fue desarrollado por la empresa Rossiysky Kupol, con sede en Simferópol, en la península de Crimea.
El sistema busca intervenir el enlace ascendente de Starlink, es decir, la señal enviada desde una antena ubicada en tierra hacia el satélite que presta el servicio sobre una zona determinada.
Dmitry Kuzyakin, diseñador del Centro de Soluciones Integradas No Tripuladas de Rusia, afirmó que el complejo emite un haz de radio estrecho y de alta potencia hacia las antenas receptoras de los satélites.
Según la explicación rusa, esa señal genera suficiente interferencia para que un satélite no pueda distinguir correctamente las transmisiones legítimas procedentes de las terminales terrestres. La descripción corresponde al desarrollador y no constituye una prueba independiente sobre su eficacia.
¿Cómo intenta interferir los satélites Starlink?
Las terminales de Starlink utilizan frecuencias de la banda Ku para transmitir información hacia los satélites. La Comisión Federal de Comunicaciones de EEUU ha documentado operaciones de enlace ascendente en el rango de 14 a 14.5 GHz.
Serhii “Flash” Beskrestnov, asesor del Ministerio de Defensa de Ucrania especializado en radiocomunicaciones, explicó que el rango de 500 MHz estaría dividido en ocho canales de 62.5 MHz.
De acuerdo con su descripción, Rusia colocó ocho antenas parabólicas orientadas hacia el mismo satélite. Cada una transmitiría interferencias en un canal distinto para cubrir toda la banda utilizada por las terminales.
El resultado esperado sería dejar temporalmente “sordo” al satélite frente a las señales emitidas desde una zona terrestre determinada. El análisis técnico fue retomado por Inside GNSS, que advirtió que todavía existen preguntas sobre la capacidad del sistema para seguir aparatos en movimiento y cambiar de objetivo conforme avanzan por su órbita.
El sistema no destruye físicamente los satélites
Volna Kupol Garant no es un misil antisatélite ni está diseñado para provocar la destrucción física de una nave espacial.
La operación se basa en la interferencia electromagnética. Mientras la señal se dirige hacia un satélite, el aparato podría experimentar dificultades para recibir las transmisiones de usuarios ubicados dentro de la zona cubierta.
El fabricante ruso sostiene que el efecto puede continuar durante algunos minutos después de que termine la emisión, mientras el sistema de comunicaciones recupera su funcionamiento habitual. Esa duración tampoco ha sido comprobada mediante evaluaciones independientes.
La diferencia es relevante porque un arma antisatélite genera daños permanentes y puede producir desechos orbitales, mientras que un sistema de interferencia busca causar una interrupción temporal y localizada.
¿Qué alcance tendría el sistema ruso?
Beskrestnov afirmó que cada complejo podría afectar las conexiones de Starlink en una superficie aproximada de 20 kilómetros cuadrados.
Reuters recogió la misma estimación al informar sobre el despliegue ruso y señaló que fuerzas ucranianas habían detectado alrededor de diez sistemas. El medio también documentó el testimonio de operadores que afirmaron haber recuperado sus conexiones después de atacar una instalación, aunque esa relación no pudo comprobarse de manera independiente.
La cobertura informada equivaldría a una zona localizada, no a la interrupción de Starlink en una región completa.
Este alcance permitiría emplear el equipo para proteger instalaciones militares, depósitos de combustible, centros logísticos o tramos específicos de una ruta, pero exigiría numerosas unidades para cubrir áreas extensas.
Cada complejo solo apuntaría a un satélite
Una de las principales limitaciones atribuidas a Volna Kupol Garant es que sus antenas deben concentrarse en un satélite a la vez.
Los aparatos de Starlink operan en órbita terrestre baja y se desplazan continuamente. Un satélite permanece sobre una zona durante pocos minutos antes de que otro tome su lugar dentro de la red.
Esto obliga al sistema ruso a seguir el movimiento orbital, reorientar sus antenas y cambiar de objetivo de manera constante.
Inside GNSS señaló que no está claro si Volna Kupol Garant cuenta con un mecanismo externo que actualice automáticamente la posición de los satélites ni si bloquear un solo aparato es suficiente cuando más de uno puede ofrecer cobertura sobre la misma zona.
La arquitectura distribuida de Starlink constituye una dificultad adicional: interferir un aparato no equivale a deshabilitar la constelación completa.
Cada unidad costaría 1.5 millones de dólares
Beskrestnov calculó que cada sistema tendría un precio aproximado de 1.5 millones de dólares.
La cifra fue atribuida al asesor ucraniano y no procede de contratos públicos, documentos financieros del fabricante o información presupuestaria confirmada por el gobierno ruso. Por ello, debe considerarse una estimación y no un costo oficial.
El especialista indicó que el complejo estaría formado por seis módulos remolcados con antenas orientables, generadores y equipos de control.
Inside GNSS señaló que el costo podría limitar la capacidad de Rusia para desplegar suficientes unidades a lo largo de rutas o zonas militares extensas, especialmente por la cobertura reducida que se atribuye a cada complejo.
Su tamaño podría facilitar la detección
El sistema requiere varias antenas activas y una fuente constante de energía para emitir señales de alta potencia.
Estas características pueden convertirlo en un objetivo visible para sistemas de inteligencia electrónica capaces de localizar el origen de una transmisión.
Las fuerzas ucranianas han difundido imágenes de ataques contra instalaciones que identificaron como Volna Kupol Garant. Reuters informó que el Regimiento 422 de Sistemas No Tripulados participó en operaciones contra dos complejos, uno de los cuales fue atacado pocas horas después de ser detectado.
La identificación de los equipos y la magnitud de los daños mostrados en los videos no han sido verificadas de manera independiente.
¿Por qué Rusia busca interferir Starlink?
Starlink ha sido utilizado por Ucrania para mantener comunicaciones en zonas donde las redes terrestres fueron destruidas o resultan vulnerables a los ataques.
El servicio también permite transmitir información y controlar determinados drones utilizados contra depósitos de combustible, instalaciones de defensa aérea, centros de mando y rutas logísticas rusas.
Reuters informó que gran parte de las misiones ucranianas de alcance medio utiliza conexiones de Starlink para comunicar a los operadores con las aeronaves no tripuladas. Rusia ha respondido con sistemas de interferencia, camuflaje de suministros y cambios en las rutas de transporte.
Volna Kupol Garant representa un cambio respecto de los bloqueadores que se concentran únicamente en las terminales terrestres, porque intenta intervenir la comunicación en el receptor situado en órbita.
Las capacidades continúan sin verificación independiente
La información disponible confirma que Rusia ha desplegado un sistema identificado como Volna Kupol Garant y que operadores ucranianos lo consideran una amenaza para las comunicaciones de Starlink.
Sin embargo, no existe una evaluación pública independiente que permita determinar su tasa de éxito, la duración de las interrupciones o su capacidad para cambiar de objetivo conforme se desplazan los satélites.
Tampoco se ha confirmado oficialmente el costo de 1.5 millones de dólares, el número exacto de unidades fabricadas ni el rendimiento de los sistemas atacados por Ucrania.
Su capacidad para actuar sobre un solo satélite, su cobertura localizada y la posibilidad de detectar sus emisiones son limitaciones que podrían reducir su efecto. Su relevancia operativa dependerá de cuántos equipos pueda desplegar Rusia y de las medidas que adopte SpaceX para identificar y mitigar las interferencias.
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