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Lo que pasará con la luna cuando un cohete de Elon Musk, de Space X, impacte el próximo 5 de agosto con ella, luego que permaneciera por más de un año vagando en el espacio

El resto de cohete que lanzó las misiones Blue Ghost y Resilience en 2025 impactará a unos 8 mil 700 kilómetros por hora cerca del cráter Einstein;

Lo que pasará con la luna cuando un cohete de Elon Musk, de Space X, impacte el próximo 5 de agosto con ella, luego que permaneciera por más de un año vagando en el espacio
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Una etapa superior abandonada de un cohete Falcon 9 de SpaceX terminará su recorrido el miércoles 5 de agosto al estrellarse contra la Luna. El objeto, de cerca de cuatro toneladas, llegará a la superficie lunar a unos 8 mil 700 kilómetros por hora y producirá un nuevo cráter cerca de Einstein, en el borde iluminado del satélite visto desde la Tierra.

El impacto está previsto alrededor de las 06:35 horas UTC, equivalentes a las 00:35 horas del centro de México. Un estudio científico publicado antes del evento señala que la trayectoria, la masa y la velocidad del objeto se conocen con suficiente precisión para preparar observaciones desde telescopios terrestres y sondas en órbita lunar.

La colisión no amenaza a la Tierra ni modificará la órbita de la Luna. Su interés está en que permitirá observar un impacto con parámetros conocidos, medir el material expulsado y comparar el cráter resultante con los modelos usados para estudiar choques naturales.

¿Qué objeto chocará contra la Luna?

Se trata de la segunda etapa de un Falcon 9, la sección que continúa impulsando la carga una vez que el propulsor principal se separa.

Esta etapa fue utilizada en el lanzamiento del 15 de enero de 2025 que transportó dos módulos privados hacia la Luna:

  • Blue Ghost 1, desarrollado por Firefly Aerospace.
  • Resilience, de la compañía japonesa ispace.

Blue Ghost consiguió aterrizar en la superficie lunar, mientras Resilience terminó estrellándose durante su intento de descenso. Después de liberar las dos naves, la etapa superior permaneció en una trayectoria amplia entre la Tierra y la Luna, sin capacidad para realizar maniobras que evitaran el impacto previsto.

El cuerpo mide alrededor de 12 metros y tiene una masa estimada cercana a los 3 mil 900 kilogramos. No transporta personas ni carga útil activa. Es un resto del lanzamiento que ha permanecido fuera de control durante más de un año.

¿Cuándo y dónde ocurrirá el impacto?

Los cálculos sitúan el choque el 5 de agosto de 2026, poco después de las 06:30 UTC. La zona prevista se encuentra cerca del cráter Einstein, sobre terreno iluminado y próximo al borde del disco lunar. La ubicación exacta podría ajustarse conforme se incorporen nuevas observaciones de la trayectoria.

El objeto viajará a unos 2.43 kilómetros por segundo, equivalentes a cerca de 8 mil 700 kilómetros por hora.

Debido a que la Luna no tiene una atmósfera densa que frene o desintegre el objeto, la etapa llegará casi intacta hasta el suelo y liberará su energía directamente sobre el regolito.

¿Podrá verse desde México?

No se espera que el impacto sea visible a simple vista. Los modelos indican que podría producirse un destello breve y una columna de polvo sobre el borde iluminado de la Luna. Sin embargo, el resplandor de la superficie y la posición cercana al limbo complicarán la observación.

Los telescopios con cámaras sensibles y una vista estable del horizonte lunar tendrán mejores posibilidades. Las condiciones serán más favorables en determinadas regiones de América, pero incluso para observatorios profesionales no existe garantía de detectar el destello.

Para una persona sin equipo especializado, la Luna se verá igual. El impacto no será comparable con una explosión visible desde la calle ni producirá cambios perceptibles en su forma.

¿Qué ocurrirá cuando golpee la superficie?

El impacto abrirá un cráter nuevo y expulsará polvo y fragmentos de roca. Las primeras estimaciones apuntan a una cavidad de alrededor de 27 metros de diámetro y cinco metros de profundidad, aunque el tamaño final dependerá del ángulo con el que llegue la etapa, la resistencia del terreno y la distribución de su masa.

Las simulaciones científicas calculan que la cortina principal de material podría alcanzar entre 15 y 20 kilómetros de altura, mientras una columna central más estrecha podría elevarse entre 75 y 100 kilómetros. Parte de los residuos se dispersaría lateralmente antes de volver a caer sobre la Luna.

El resultado no será una nube permanente. Sin aire que mantenga suspendidas las partículas, los fragmentos seguirán trayectorias balísticas y regresarán a la superficie.

¿Por qué el choque interesa a los científicos?

La mayoría de los cráteres lunares se formó por impactos de asteroides o meteoritos que nadie observó directamente. Los investigadores pueden medir sus huellas, pero no siempre conocen con precisión la masa, la velocidad, la composición y el ángulo del objeto que los creó. En este caso sí conocen gran parte de esas variables.

Esa información permitirá comparar las predicciones con tres resultados observables:

  • El brillo del destello inicial.
  • La altura y forma de la nube de material.
  • El diámetro y profundidad del cráter.

Los datos ayudarán a mejorar los modelos sobre formación de cráteres, propagación de polvo y daños provocados por objetos que golpean la superficie lunar. También pueden ser útiles para planear la ubicación y protección de futuras bases, vehículos e instrumentos científicos.

¿Qué es el regolito lunar?

El regolito es la capa de polvo, piedras y roca pulverizada que cubre gran parte de la Luna.

Se ha formado durante miles de millones de años debido al impacto constante de meteoritos. Como la Luna carece de lluvia, viento y procesos de erosión similares a los de la Tierra, ese material permanece suelto y puede levantarse con facilidad durante un choque o el aterrizaje de una nave.

El impacto del Falcon 9 permitirá estudiar cómo responde esa cubierta cuando recibe una cantidad conocida de energía. La forma en que el polvo se eleve y disperse puede revelar propiedades del suelo en la zona de Einstein.

Sondas fotografiarán el cráter antes y después

La misión Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA y el orbitador surcoreano Danuri podrían observar el área antes y después de la colisión.

Las imágenes permitirían localizar el cráter, medirlo y comparar la superficie con fotografías previas. La observación orbital será importante aunque los telescopios terrestres no logren registrar el destello o la nube de polvo.

El análisis no será inmediato. Los equipos tendrán que esperar a que las sondas pasen sobre el sitio con iluminación y ángulos adecuados.

¿Es la primera nave humana que se estrella en la Luna?

Estados Unidos hizo impactar de manera intencional etapas de cohetes durante el programa Apolo para generar vibraciones que pudieran ser registradas por los instrumentos sísmicos instalados en la Luna. La NASA también utilizó en 2009 la misión LCROSS para golpear un cráter cercano al polo sur y estudiar el material expulsado.

En marzo de 2022, otro cuerpo de cohete cayó accidentalmente sobre la cara oculta. En un primer momento fue atribuido a SpaceX, pero análisis posteriores apuntaron a una etapa relacionada con una misión lunar china de 2014.

La diferencia del evento de agosto de 2026 es la posibilidad de observar un impacto accidental en una zona iluminada y con una trayectoria calculada con anticipación.

¿El Falcon 9 se considera basura espacial?

Una vez que dejó de prestar servicio y perdió la capacidad de maniobra, la etapa pasó a ser un objeto espacial inactivo.

Sin embargo, conviene distinguir el entorno cislunar de las órbitas cercanas a la Tierra. El cuerpo del Falcon no está circulando entre satélites de comunicaciones ni representa un riesgo para la Estación Espacial Internacional. Su destino es la superficie lunar.

El caso sí muestra un problema que puede crecer conforme aumenten los viajes comerciales y gubernamentales hacia la Luna: más etapas, módulos y fragmentos permanecerán en trayectorias alejadas si las misiones no incluyen planes claros para su eliminación.

¿Cuánta basura espacial existe alrededor de la Tierra?

La ESA calcula que existen cerca de 140 millones de objetos de entre un milímetro y un centímetro en órbita terrestre. También estima más de 1.2 millones de piezas mayores de un centímetro, tamaño suficiente para causar daños graves a una nave debido a las velocidades orbitales.

Solo una parte puede rastrearse de manera continua. Los fragmentos pequeños son difíciles de detectar, pero conservan energía suficiente para perforar componentes o inutilizar satélites.

Los cuerpos de cohetes se encuentran entre los residuos más grandes. Además de ocupar espacio orbital, pueden romperse por explosiones internas o colisiones y producir miles de fragmentos nuevos.

¿Existen leyes para evitar estos impactos?

Existen tratados internacionales, directrices técnicas y compromisos para reducir la basura espacial, pero no hay una autoridad mundial con capacidad de controlar cada lanzamiento y ordenar la eliminación de todos los restos.

El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre establece responsabilidades para los Estados que lanzan objetos y contempla su responsabilidad por daños, incluso en la Luna. Sin embargo, no contiene un sistema detallado para retirar cada etapa abandonada ni prohíbe de manera general que un cuerpo termine sobre la superficie lunar.

La ONU y organismos espaciales promueven planes de disposición al final de la vida útil, intercambio de información y prevención de colisiones. La aplicación depende en gran medida de las leyes nacionales y de las decisiones de las agencias y empresas.

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El impacto no representa peligro, pero deja una advertencia

La caída del Falcon 9 no afectará a la Tierra, no pondrá en riesgo a personas y tampoco provocará un cambio relevante en la Luna. Su energía será pequeña frente a los impactos naturales que el satélite ha recibido durante su historia.

Su importancia está en otro punto: permitirá estudiar con anticipación la formación de un cráter y mostrará qué ocurre con el hardware que queda abandonado después de una misión.

El 5 de agosto, la etapa superior terminará su viaje de más de un año sobre el regolito lunar. La colisión será una oportunidad científica, pero también una señal de que la gestión de residuos deberá extenderse más allá de las órbitas terrestres conforme aumente la actividad alrededor de la Luna.

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