Ni Una Menos vuelve a marchar en Argentina tras feminicidio de adolescente de 14 años y reclama acciones contra la violencia de género
La protesta ocurrió pocos días después de conocerse el feminicidio de Agostina Vega, una adolescente de 14 años asesinada en Córdoba.
ARGENTINA.- Decenas de miles de personas marcharon este miércoles al Congreso de la Nación de Argentina y en varias ciudades del interior del país bajo las consignas “Ni una menos” y “Vivas nos queremos”, en una nueva jornada de protesta contra la violencia de género y los femicidios. La movilización ocurrió a 11 años de la primera marcha del movimiento y en medio de la conmoción por el asesinato de Agostina Vega, una adolescente de 14 años en la provincia de Córdoba.
De acuerdo con reportes de Reuters, la protesta de este 3 de junio estuvo marcada por el reclamo de justicia para Agostina y para otras víctimas recientes de femicidio en Argentina. Organizaciones feministas, gremios y agrupaciones políticas participaron en la convocatoria, que volvió a colocar en el centro del debate público la seguridad de mujeres, adolescentes y niñas.
Las manifestantes portaron pañuelos, telas violetas y carteles con mensajes contra la violencia machista. Entre los reclamos principales estuvieron la exigencia de políticas públicas de prevención, una respuesta judicial oportuna y medidas de protección para mujeres en riesgo.
Qué pasó en la marcha Ni Una Menos
La movilización principal se realizó frente al Congreso de la Nación, en Buenos Aires. También hubo marchas en distintas ciudades argentinas, donde miles de personas salieron a las calles para exigir justicia por los casos de violencia contra mujeres.
Los mensajes más repetidos fueron “Ni una menos” y “Vivas nos queremos”, consignas que desde 2015 se volvieron parte del lenguaje público en Argentina y otros países de América Latina.
La marcha fue convocada por organizaciones feministas, sindicatos y agrupaciones sociales y políticas. La asistencia reflejó el impacto que siguen teniendo los femicidios en la sociedad argentina, especialmente cuando las víctimas son adolescentes o niñas.
El caso de Agostina Vega reavivó la indignación
La protesta ocurrió pocos días después de conocerse el feminicidio de Agostina Vega, una adolescente de 14 años asesinada en Córdoba.
De acuerdo con reportes periodísticos, Agostina fue vista por última vez cuando ingresaba a un domicilio particular. Días después, su cuerpo fue hallado en un descampado. La investigación apunta a un caso de abuso sexual y homicidio, con un sospechoso detenido.
El crimen generó conmoción nacional por la edad de la víctima, la violencia del caso y las preguntas sobre la respuesta institucional tras su desaparición.
Para muchas personas que participaron en la marcha, el caso de Agostina no fue un hecho aislado, sino parte de un problema que se repite y que exige prevención, búsqueda inmediata, investigación con perspectiva de género y acompañamiento a las familias.
“Estoy acá por mí”: el miedo cotidiano que llevó a jóvenes a marchar
Entre las asistentes estuvo Maia Rojas, una estudiante de 19 años, quien explicó que su presencia en la marcha también responde a una preocupación personal y familiar.
“Estoy acá por mí, estoy acá porque tengo dos hermanas, una de 14 años y otra de 5”, dijo.
Su testimonio refleja una de las razones por las que Ni Una Menos mantiene convocatoria después de más de una década: el miedo cotidiano que muchas mujeres expresan al salir, trasladarse solas o regresar de noche.
“Me parece una situación horrible tener que estar todo el tiempo preocupándonos por si llegamos o no a casa”, agregó.
La frase resume un reclamo central de la movilización: que la seguridad de mujeres y niñas no dependa solo de medidas personales, sino de una respuesta social, institucional y judicial.
Qué significa Ni Una Menos y por qué se marcha cada 3 de junio
Ni Una Menos nació en Argentina en 2015, después del femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada en la provincia de Santa Fe. Ese caso provocó una movilización social que reunió a miles de personas frente al Congreso y en otras ciudades del país.
Desde entonces, cada 3 de junio se realizan marchas para denunciar femicidios, violencia de género, desapariciones, abusos y fallas institucionales en la protección de mujeres y niñas.
Con el paso de los años, el movimiento se extendió a otros países de América Latina y se convirtió en una consigna regional contra la violencia machista.
El reclamo por los femicidios en Argentina
Las organizaciones convocantes señalaron que en Argentina ocurre un femicidio cada 31 horas. Esta cifra fue usada durante la movilización para dimensionar la frecuencia de los asesinatos de mujeres por razones de género.
“Cada 30 horas muere una mujer, muere no, la matan”, dijo Vilma Espinosa, docente de Buenos Aires.
“Eso no puede seguir. No podemos naturalizar esto”, agregó.
El reclamo apunta no solo a los crímenes consumados, sino también a las situaciones previas: denuncias desatendidas, falta de protección, violencia doméstica, amenazas, desapariciones y demoras en la búsqueda de niñas, adolescentes y mujeres.
Qué piden las organizaciones feministas
Las organizaciones que participaron en la marcha pidieron políticas públicas sostenidas para prevenir la violencia de género y proteger a mujeres en riesgo.
Entre los reclamos se encuentran mayor presupuesto para programas de asistencia, funcionamiento de líneas de ayuda, refugios, acompañamiento jurídico, atención psicológica y protocolos de búsqueda inmediata.
También exigen investigaciones judiciales con perspectiva de género y medidas para evitar la revictimización de familiares y sobrevivientes.
Para las manifestantes, el Estado debe actuar antes de que la violencia llegue al femicidio, no solo después de que ocurre el crimen.
Por qué el caso genera debate político
La marcha también se realizó en un contexto de discusión sobre las políticas de género en Argentina. Organizaciones feministas han cuestionado al gobierno de Javier Milei por recortes y cambios en estructuras estatales dedicadas a la atención de la violencia contra mujeres.
AP y El País han documentado que el gobierno argentino redujo o desmanteló áreas vinculadas con políticas de género, mientras sectores feministas denuncian que esas decisiones debilitan la prevención y el acompañamiento a víctimas.
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El gobierno, por su parte, ha defendido su agenda de reducción del gasto público y ha cuestionado algunos enfoques de las políticas anteriores. Esa diferencia mantiene abierto el debate sobre qué papel debe tener el Estado frente a la violencia de género.
Una marcha marcada por la memoria y el presente
La movilización de este año tuvo una carga simbólica adicional. Ocurrió 11 años después del origen de Ni Una Menos y tras el asesinato de otra adolescente de 14 años, una coincidencia que fue señalada por activistas como un recordatorio de que el problema sigue vigente.
En 2015, el caso de Chiara Páez empujó a miles de personas a salir a la calle. En 2026, el caso de Agostina Vega volvió a encender el reclamo.
La repetición de casos con víctimas jóvenes profundizó la preocupación social y reforzó la idea de que la violencia de género no puede tratarse como una suma de hechos aislados.
Qué sigue tras la movilización
Después de la marcha, las organizaciones feministas esperan que el caso de Agostina Vega avance en la Justicia y que las autoridades respondan a los reclamos planteados durante la jornada.
También continuarán las exigencias para que se fortalezcan los mecanismos de prevención, búsqueda, protección y atención a víctimas.
La marcha dejó un mensaje claro: la sociedad argentina mantiene vivo el reclamo de Ni Una Menos, no solo como una consigna, sino como una demanda de seguridad, justicia y políticas públicas para que mujeres, adolescentes y niñas puedan vivir sin miedo.
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