Cambió de actitud al enterarse por WhatsApp que parte de la herencia de 4 mil 500 millones de euros iría a una fundación y meses después su padre murió en la montaña que él propuso visitar
Las conversaciones digitales analizadas por la justicia española revelaron un giro repentino en el comportamiento del primogénito justo después de conocer los planes filantrópicos de su padre, semanas antes de la excursión fatal

Lo que muchas personas consideran conversaciones privadas e inofensivas se convirtió, en este caso, en la prueba que cambió por completo el rumbo de una investigación judicial. Los mensajes de WhatsApp intercambiados entre un padre multimillonario y su hijo mayor durante los meses previos a una excursión por la montaña terminaron siendo la pieza fundamental para que la justicia española reabriera y replanteara un caso que parecía cerrado como un simple accidente.
La historia, reconstruida por el diario El País, tiene como protagonistas a Isak Andic, fundador de la cadena de moda Mango y una de las personas más ricas de Europa, y a su hijo mayor Jonathan Andic. Isak murió el 14 de diciembre de 2024 durante una caminata por la montaña de Montserrat, en Cataluña. Lo que en su momento se interpretó como una tragedia accidental ahora es investigado como un posible homicidio, y la base de esa nueva hipótesis está en los chats que ambos intercambiaron a lo largo de 2024.
Estos mensajes no solo expusieron una relación marcada por el dinero, sino que también revelaron un cambio repentino de actitud del primogénito justo después de enterarse de un dato clave: su padre planeaba modificar el testamento para dejar parte de su fortuna a una fundación benéfica.

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¿Qué revelaron los mensajes de WhatsApp entre padre e hijo?
Los investigadores de los Mossos d’Esquadra accedieron a las conversaciones digitales entre Isak y Jonathan Andic y encontraron un patrón que llamó su atención de inmediato. Durante meses, los chats mostraban a un hijo “obsesionado con el dinero”, según describe el auto judicial. Esa obsesión llegó al punto de que Jonathan le pidió a su padre una “herencia en vida”, es decir, recibir parte del patrimonio antes de que el empresario muriera.
La situación cambió de forma notable a mediados de 2024, unos meses antes de la excursión fatal. Fue entonces cuando Jonathan se enteró, también por los mismos canales de comunicación, de que su padre tenía intención de cambiar el testamento para crear una fundación destinada a ayudar a personas necesitadas.
A partir de ese momento, el tono de los mensajes del primogénito dio un giro inesperado. Jonathan empezó a reconocer en los propios chats que su actitud con respecto al dinero “no era la correcta” y mostró una postura mucho más conciliadora. Para los investigadores, ese cambio no fue sincero, sino una estrategia para acercarse a su padre con otro propósito. Fue el propio Jonathan quien propuso la excursión a Montserrat para hablar de esos temas y “reconciliarse”.
La Fiscalía pide un millón de euros de fianza para Jonathan Andic tras ser detenido por la muerte de su padre, Isak Andic, fundador de Mango https://t.co/aMbH5LZ5SF pic.twitter.com/4dGDRxfHfo
— EL MUNDO (@elmundoes) May 19, 2026
¿Por qué los mensajes se convirtieron en prueba clave del caso?
En investigaciones modernas, las conversaciones digitales se han transformado en una de las herramientas más importantes para reconstruir hechos, intenciones y vínculos entre personas. En este caso, los chats permitieron a la justicia hacer algo que la escena del accidente no podía ofrecer: trazar una línea temporal de la relación entre padre e hijo durante los meses previos a la muerte.
La jueza Raquel Nieto Galván, encargada del caso en Martorell, consideró que las conversaciones evidencian un “posible móvil económico con la creación de la fundación”. Es decir, que la decisión del padre de destinar parte de su patrimonio a obra social pudo haber sido el detonante que motivó al hijo a participar de forma “activa y premeditada” en su muerte, según los términos exactos del auto judicial.
El cambio de actitud documentado en los mensajes es el punto que más peso tiene en la hipótesis de los investigadores. No se trata únicamente de discusiones aisladas, sino de un patrón sostenido: meses de reclamos económicos seguidos de un giro repentino justo después de conocer la noticia de la fundación, y poco antes de proponer la excursión donde su padre murió.
¿Quién era Isak Andic y qué representaba su fortuna de 4 mil 500 millones de euros?
Isak Andic era el fundador de Mango, una de las cadenas de moda más grandes del mundo, con presencia en más de 110 países. Nacido en Estambul y radicado desde joven en Cataluña, construyó un imperio textil que poco antes de su muerte fue valorado en aproximadamente 4 mil 500 millones de euros. La revista Forbes lo colocó en el puesto número 5 entre las personas más ricas de España.
Pero más allá del negocio, Andic tenía un proyecto personal que consideraba más importante que cualquier logro empresarial. Según las fuentes consultadas por El País, la fundación que planeaba era “la obra más importante” de su vida y “su legado al mundo”, algo con lo que quería ser recordado más allá del sector de la moda.
Esa fundación nunca se constituyó. Andic murió antes de firmar el nuevo testamento que la habría hecho realidad. El último documento legal que dejó, firmado en julio de 2023, repartía el imperio Mango a partes iguales entre sus tres hijos: Jonathan, Judith y Sara, sin mención alguna a la institución benéfica.
Spanish police detained Jonathan Andic, son of Mango founder Isak Andic, in connection with the investigation into his father's death in December 2024 https://t.co/bnHIPDwsDv pic.twitter.com/eYLDCB5lsR
— Reuters (@Reuters) May 19, 2026
¿Qué iba a hacer exactamente la fundación que planeaba el empresario?
El proyecto tenía una forma cada vez más definida en los últimos meses de vida del empresario. Según las fuentes consultadas por El País, Isak Andic había decidido dejar una parte de su fortuna a la institución, sin que eso afectara de manera significativa la herencia que recibirían sus hijos.
En un primer momento, incluso llegó a contemplar la posibilidad de dejar parte de las acciones de Mango (de las que poseía el 95%) en manos de la fundación. Esa idea fue descartada después, y portavoces de la familia desmintieron categóricamente que existiera un plan formal para traspasar acciones. La voluntad final, según ellos, siempre fue que los hijos heredaran el negocio.
El diseño definitivo de la fundación contemplaba que los tres hijos quedaran como patronos, es decir, máximos responsables, y que recibieran a cambio una asignación económica muy importante, una especie de sueldo a perpetuidad. La idea combinaba el legado social del padre con una estructura que mantenía a los herederos involucrados y respaldados económicamente. Aun así, parece que la sola existencia del proyecto fue suficiente para generar tensiones internas.
¿Qué pasó después de que se revelaron estos mensajes?
Con base en los mensajes y en otros elementos de la investigación, los Mossos d’Esquadra detuvieron a Jonathan Andic 521 días después de la muerte de su padre. La jueza dictó auto de prisión provisional, aunque el primogénito pudo evitar la cárcel al depositar, en cuestión de minutos, una fianza de un millón de euros.
Por ahora, Jonathan se encuentra en libertad bajo fianza mientras avanza el proceso judicial. La causa sigue abierta y la justicia continúa analizando todos los elementos disponibles, incluidas nuevas pruebas digitales y testimonios de personas cercanas al empresario. La defensa del hijo ha mantenido un perfil discreto y no ha hecho declaraciones públicas extensas.
El caso seguirá generando atención no solo por el patrimonio en juego, sino también por lo que representa en términos más amplios: cómo las conversaciones digitales que millones de personas mantienen todos los días pueden convertirse en evidencia decisiva cuando una investigación necesita reconstruir intenciones, conflictos o motivos detrás de un hecho que, en su momento, parecía no tener explicación más allá del azar.
¿Qué pueden aprender los lectores sobre los chats como prueba judicial?
Este caso es un recordatorio de algo que muchas veces se pasa por alto en la vida diaria. Los mensajes de WhatsApp y otras conversaciones digitales no son tan privados como parecen. En procesos judiciales, pueden ser obtenidos mediante orden judicial, analizados por peritos informáticos y utilizados como prueba en juicios penales, civiles o laborales.
En España, México y la mayor parte de los países, las conversaciones digitales son admisibles como evidencia siempre que se obtengan de manera legal. Esto incluye el acceso autorizado al teléfono de una de las partes involucradas o la entrega voluntaria de los chats por parte de uno de los participantes. Lo que se escribe queda registrado, y aunque se borren los mensajes del dispositivo, en muchos casos pueden recuperarse a través de copias de seguridad o de los propios servidores de la plataforma.
El caso Andic ilustra, en uno de sus extremos más graves, hasta qué punto una conversación que parece personal puede convertirse, años después, en el eje central de una investigación criminal de alcance internacional. Para la justicia española, esos mensajes fueron lo que permitió mirar con otros ojos un caso que durante más de un año pareció cerrado.
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