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Funcionaria de prisión de alta seguridad en Reino Unido es acusada de mantener relación con un recluso: qué pasó en la cárcel conocida como el “Gitmo británico”

Las autoridades no han informado hasta ahora si existen acusaciones adicionales contra la funcionaria o si el interno implicado enfrentará nuevas consecuencias legales.

Una funcionaria penitenciaria de Reino Unido enfrenta cargos por presuntamente mantener una relación con un interno dentro de una de las cárceles de mayor seguridad del país. El caso ha llamado la atención porque ocurrió en la prisión de Belmarsh, un centro conocido por albergar a personas condenadas por terrorismo, homicidio y delitos de alto impacto, además de ser comparado durante años con la prisión de Guantánamo Bay por organizaciones defensoras de derechos humanos.

De acuerdo con información publicada por el diario New York Post y medios británicos como The Sun, la trabajadora identificada como Michelle Molver, de 30 años, fue presentada ante un tribunal tras ser acusada de “conducta indebida en un cargo público”, un delito que en Reino Unido puede derivar incluso en cadena perpetua dependiendo de la gravedad del caso.

¿Quién es la funcionaria acusada y qué señalan las autoridades?

Según los reportes judiciales, Michelle Molver trabajaba como responsable de programas de empleo para internos en la prisión HMP Belmarsh, ubicada en Londres. Su función consistía en ayudar a personas privadas de la libertad a encontrar oportunidades laborales una vez que recuperaran su libertad.

Las autoridades británicas sostienen que la funcionaria habría mantenido una “relación inapropiada” con un recluso identificado como Kemai Mathurine entre el 1 de agosto y el 5 de septiembre de 2025.

Durante una audiencia inicial en tribunales, Molver únicamente confirmó su identidad, edad y domicilio. Hasta ahora, las autoridades no han revelado detalles específicos sobre la naturaleza exacta de la relación ni sobre cómo se descubrió el caso. La investigación continúa abierta y se prevé que la mujer vuelva a comparecer ante la justicia en las próximas semanas.

¿Qué es la prisión de Belmarsh y por qué la llaman el “Gitmo británico”?

La prisión de Belmarsh, oficialmente llamada HMP Belmarsh, es una cárcel de categoría A, el nivel más alto de seguridad en Reino Unido. Ahí permanecen personas consideradas de alto riesgo, incluidos acusados o condenados por terrorismo, asesinatos y crimen organizado.

El penal comenzó operaciones en 1991 y con el paso de los años ganó notoriedad internacional por albergar a figuras mediáticas y extremistas. Entre los internos más conocidos estuvieron el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, y el clérigo extremista Abu Hamza al-Masri.

El apodo de “Gitmo británico” surgió debido a las comparaciones con el centro de detención de Guantanamo Bay detention camp, especialmente tras críticas realizadas por organizaciones como Amnesty International sobre las condiciones de detención aplicadas a sospechosos de terrorismo en los años posteriores a los atentados del 11 de septiembre.

Las medidas extremas dentro de Belmarsh

Diversos reportes sobre Belmarsh describen estrictos protocolos de vigilancia dentro de su Unidad de Alta Seguridad. Según investigaciones y testimonios recopilados en medios internacionales, algunas zonas operan prácticamente como “una prisión dentro de otra prisión”.

Los internos considerados de mayor peligrosidad permanecen bajo monitoreo constante, existen múltiples puertas de seguridad controladas de manera remota y los movimientos son limitados. Incluso los propios custodios reciben capacitación especial para detectar manipulación por parte de los reclusos.

Por esa razón, cualquier posible relación entre personal penitenciario e internos suele ser investigada con severidad por las autoridades británicas.

¿Qué significa el delito de “conducta indebida en un cargo público”?

En Reino Unido, el delito conocido como “misconduct in public office” aplica cuando un funcionario público utiliza su posición de manera inapropiada o incumple sus responsabilidades de forma deliberada.

En casos relacionados con cárceles, las investigaciones suelen centrarse en posibles riesgos de corrupción, acceso indebido a información, ingreso de objetos prohibidos o vulneraciones a la seguridad interna.

Las autoridades no han informado hasta ahora si existen acusaciones adicionales contra la funcionaria o si el interno implicado enfrentará nuevas consecuencias legales.

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Casos similares han ocurrido en otras cárceles

El caso de Belmarsh no es aislado. En los últimos años se han documentado diversos procesos judiciales contra trabajadores penitenciarios acusados de mantener relaciones con reclusos o introducir contrabando en prisiones del Reino Unido.

Medios británicos reportaron recientemente condenas contra otras exfuncionarias penitenciarias que sostuvieron vínculos sentimentales o sexuales con internos en diferentes cárceles del país.

Especialistas en sistemas penitenciarios señalan que este tipo de situaciones representan un riesgo porque pueden comprometer protocolos de seguridad y facilitar actos de corrupción dentro de instalaciones de alta vigilancia.

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