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Reino Unido y Francia reúnen este lunes a más de 40 países para decidir una misión naval en el estrecho de Ormuz, mientras el bloqueo que ya afecta casi el 20% del petróleo mundial presiona a Europa a coordinar una respuesta militar sin sumarse a los ataques de Estados Unidos

Londres y París buscan cerrar un protocolo multinacional para proteger la navegación y reabrir el paso marítimo. España no participó en las conversaciones previas y, por ahora, no se prevé su incorporación al encuentro

Reino Unido y Francia reúnen este lunes a más de 40 países para decidir una misión naval en el estrecho de Ormuz, mientras el bloqueo que ya afecta casi el 20% del petróleo mundial presiona a Europa a coordinar una respuesta militar sin sumarse a los ataques de Estados Unidos

Reino Unido y Francia convocaron para este lunes a ministros de Defensa de más de 40 países con el fin de definir una respuesta coordinada a la crisis en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del mundo por su peso en el comercio energético. La reunión tiene como objetivo fijar compromisos concretos de despliegue militar, seguridad marítima y apoyo logístico ante la interrupción del tránsito en la zona.

De acuerdo con el reporte de Infobae, que cita información de los gobiernos británico y francés, el encuentro será encabezado por el secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, y por la ministra francesa de Defensa, Catherine Vautrin. La convocatoria reúne a representantes de Europa, América, Asia, África y Oceanía para intentar cerrar una postura común sin que eso implique integrarse a los ataques que Estados Unidos ya mantiene contra Irán.

¿Qué buscan acordar Reino Unido y Francia en esta reunión?

El eje central de la cita es construir una misión naval que permita reabrir el estrecho de Ormuz y garantizar la seguridad de los buques mercantes. Según la información difundida por los gobiernos convocantes, los ministros presentarán capacidades concretas para una operación multinacional que incluiría:

  • recursos navales;
  • apoyo aéreo;
  • capacidades logísticas;
  • patrullas coordinadas;
  • y tareas de despeje en la zona.

El plan, según esa misma versión, no se activaría de inmediato en todos sus componentes, sino “cuando la situación lo permita”. Esa frase refleja que, aunque existe intención política de avanzar, la implementación dependerá de las condiciones de seguridad sobre el terreno y de la rapidez con la que los países participantes puedan convertir sus compromisos en despliegues efectivos.

¿Qué países ya movieron recursos militares hacia la región?

Antes de la reunión de este lunes, varios gobiernos europeos ya habían comenzado a mover activos militares de forma preventiva. El caso más visible es el del Reino Unido, que confirmó el despliegue anticipado del destructor HMS Dragon, uno de los buques más avanzados de su marina.

Según el Ministerio de Defensa británico, el barco fue enviado a la región para asegurar capacidad de respuesta inmediata. El HMS Dragon está equipado con el sistema de defensa aérea Sea Viper y recientemente completó ejercicios de armas y sensores en instalaciones de la OTAN cerca de Creta.

En paralelo, Francia ya había desplazado su portaaviones Charles de Gaulle hacia el mar Rojo para colocarse en posición ante una posible intervención en Ormuz. Alemania también movilizó medios en días previos, como parte de los preparativos europeos frente al deterioro de la seguridad marítima.

¿Qué papel tendría esta misión frente a Estados Unidos?

Uno de los elementos más delicados del encuentro es el intento de construir una respuesta de seguridad que no quede subordinada a la estrategia militar de Estados Unidos. El reporte señala que el objetivo de Londres y París es alcanzar una posición común para proteger el tránsito comercial sin adherirse formalmente a las operaciones ofensivas ya emprendidas por Washington.

Eso implica una línea política distinta: mientras Estados Unidos se ha movido en la lógica de presión directa sobre Irán, la iniciativa europea busca presentarse como una operación de libertad de navegación, amparada en criterios de derecho internacional y protección del comercio global.

Esa diferencia es importante porque varios gobiernos europeos enfrentan presión interna para no involucrarse en una escalada militar de mayor alcance en Medio Oriente.

¿Por qué el estrecho de Ormuz es tan importante?

El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo y por ahí transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Cualquier alteración en esa vía repercute casi de inmediato en:

  • el precio internacional del crudo;
  • los costos de transporte marítimo;
  • las primas de seguros navales;
  • y la logística comercial entre Asia, Europa y otras regiones.

Según la narrativa que sostiene la convocatoria, la interrupción del paso ya está provocando un aumento sostenido en los precios de la energía y mayores dificultades para el comercio. Por eso la reunión de este lunes no se limita a una discusión militar: también es una respuesta a una presión económica creciente sobre los aliados europeos.

¿Por qué España quedó fuera de este encuentro?

El reporte de Infobae sostiene que España no ha participado en las conversaciones anteriores y que no se espera su incorporación a esta reunión. La razón principal es política.

Una misión estrictamente europea requeriría aprobación del Consejo Europeo, y varios países no están de acuerdo con abrir un nuevo despliegue militar de ese tipo. Entre ellos está España, que, según la misma información, ha descartado “completamente” esa opción.

Por esa razón, el camino que aparece como más viable no sería una misión formal de la Unión Europea, sino un acuerdo específico entre países aliados que quieran sumarse a una operación concreta de seguridad marítima.

¿Qué puede salir de la reunión de este lunes?

Lo que se espera es un marco operativo con compromisos medibles. Es decir, no solo una declaración política, sino una definición más clara sobre:

  • qué países aportarán buques o aeronaves;
  • qué reglas de coordinación se usarán;
  • cómo se organizarán las patrullas;
  • y bajo qué condiciones comenzaría la misión.

Aun así, el resultado no necesariamente será una activación inmediata. La propia posición británica anticipa que la evolución de la misión dependerá de la realidad de seguridad en la zona y de la velocidad con la que los gobiernos puedan traducir las promesas en acción.

Para México, que comparte con Estados Unidos y Canadá la organización del Mundial 2026 y observa una creciente presión energética global, la evolución de Ormuz también importa por sus efectos indirectos en combustibles, logística y costos internacionales.

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